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Ochenta mil aficionados
La situación actual se clarifica con unos cuantos
datos. Japón puede contar con ochenta mil personas
que estudian en seiscientas cincuenta academias repartidas
por todo el país. Como Japón tiene 127 millones
de habitantes, sigue siendo una minoría, menos de un
0,1 por ciento de la población. Sin embargo, ya muy
pocas personas confunden flamenco con hula-danse, la danza
típica de Hawai. La mayoría ha acabado sabiendo
que el flamenco es un arte español, aunque mucha gente
sigue creyendo que el flamenco es un baile que se baila con
una rosa roja en la boca.

Toni el Pelao, Shoji Kojima, Paco
de Lucía
y La Uchi en Japón (Foto Álbum de Toni el Pelao)
En Japón hay muy pocos aficionados no practicantes.
La mayoría estudia en las clases, sobre todo de baile.
Las clases de flamenco están en todo Japón.
Hay estudios que se dedican exclusivamente a flamenco, pero
también hay muchas clases que se celebran en centros
culturales o en los estudios de alquiler. Podría decirse
que el flamenco es un ‘hobby’ bastante popular.
Y muchos estudiantes vienen a España para completar
sus estudios. Por ello llamaban ‘Amor de Buda’
al famoso estudio de flamenco Amor de Dios. Antes, casi todos
se quedaban en Madrid, pero en estos últimos años
hay más japoneses en Sevilla, que en la capital. Sólo
en la clase de Miguel Vargas, por ejemplo, hay veintidós
japonesas. La mayoría son mujeres, con edades comprendidas
entre los veinte y los cuarenta años. Suelen dejar
su trabajo para venir aquí y algunas hasta dejan a
su marido trabajando en Japón para venir con sus niños.
Permanecen de una semana... hasta unos cuantos años.
Cuando vuelven a Japón, algunas se dedican a la enseñanza.
En el país nipón es difícil vivir sólo
bailando, por ello, para tener ingresos regulares tienen que
enseñar. Algunas gastan ese dinerito que han ganado
enseñando en bailar en el teatro con su artista favorita.
Shoji
Kojima, el bailaor más famoso de Japón,
ha invitado a Merche Esmeralda, Cristina Hoyos, Miguel Poveda...;
y la bailaora más famosa, Yoko Komatsubara, quien vino
varias veces con su ballet a España actuando en festivales
como Bienal de Sevilla o Festival del Cante de las Minas,
invitó a Enrique el Cojo, Matilde Corral, Tomatito...
y hasta a La
Paquera de Jerez en enero de 2002, el que fue su primer
viaje a Japón.
Lo cierto es que muy pocos artistas flamencos no han conocido
Japón. En estos últimos quince años ha
habido decenas de actuaciones de artistas españoles.
Paco de Lucía, Ballet Nacional de España, Cristina
Hoyos, Joaquín Cortés, Sara Baras, María
Pagés, Manuela Carrasco, Vicente Amigo... son algunos
de las primeras figuras que van constantemente. Sólo
durante mayo de 2004, los japoneses van a disfrutar de las
giras del bailaor jerezano Joaquín
Grilo y de la bailaora sevillana María
Pagés, que incluso les va a brindar el estreno
de la nueva obra ‘Canciones
antes de una guerra’.
Flamenco autóctono
Yoko Komatsubara
(Foto: Daniel Muñoz)
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Pero, cada vez más, Japón se va autoabasteciendo
de flamenco. Se puede decir que Kojima y Yoko abanderan la
primera generación de bailaores japoneses y son quienes
más han hecho por la divulgación del flamenco,
aunque otras personas bailaban antes que ellos.
Ahora también hay muchas artistas jóvenes.
Por ejemplo, están Eiko Takahashi, quien ganó
el premio por sevillanas en la Velá de Triana en 1983;
o Atsuko Kamata, que ganó el Premio Nacional en el
Concurso de Córdoba en 1995 bailando por guajiras.
Ambas imparten clases en la capital japonesa, si bien Eiko
mantiene su casa de Granada, donde ha dado clases de sevillanas
en la academia de Mariquilla. Keiko Suzuki, quien bailó
junto a Eiko y Ami en la Bienal de Sevilla de 1988, ha bailado
de pareja con Antonio Canales y de Javier Barón en
Tokio. Mayumi Kagita Mami estudió Danza Española
en la universidad y en 2004 fue al Festival
de Jerez con su obra ‘Sonezaki’, una tragedia
japonesa contada a través de la técnica del
baile flamenco.
Y no sólo baile. Toshi es un cantaor japonés,
casado con una española, que ha trabajado hasta en
un tablao de Barcelona. También ha actuado con la cantaora
japonesa Keiko Kawashima; ambos se encuentran en Sevilla actualmente.
Hay que citar a Jin, el guitarrista que grabó con Toshi
y que ya tiene su disco solitario. Y es que, como vaticina
el guitarrista y empresario Teruo Kabaya -a quien el cineasta
Paco Millán retrató en el documental ‘Around
flamenco’-, “en diez años también
tendremos dominado el cante”. De momento, la apuesta
del flamenco japonés se centra en el baile. Nada menos
que siete bailaoras niponas han participado en el Concurso
de Arte Flamenco de Córdoba 2004, dispuestas a demostrar
que quince mil kilómetros no son nada.
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