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FESTIVAL DE JEREZ 2003
Javier Barón: Dime (Teatro Villamarta)
Bolita: guitarra (Museo Taurino)
Fiesta en la huerta
Silvia Calado Olivo. Jerez, 4 de marzo de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Dice Pepa Gamboa, codirectora escénica de la nueva obra de Javier Barón,
que 'Dime' es "un espectáculo voyeur de escenas cotidianas".
Pero quizás la genialidad de la obra es que va un poco más allá
del mirón: consigue hacer al espectador partícipe de lo que en la
Huerta de San Vicente acontece. Y eso ocurre de forma gradual, pues si primero
hay reticencias y carraspeos, no se sabe en qué momento el auditorio comienza,
cómplicemente, a reír, a jalear, a aplaudir y hasta a gemir. De
este proceso tiene la culpa una estructura más puzzle que collage, presta
a acoger la frescura que aportan las ocurrencias del poeta y compañía
allá bajo el árbol de copa danzante. Al fin un Lorca vivo. Al fin,
parafraseando a José Luis Ortiz Nuevo, recitador del montaje, un "Lorca
por alegrías". Al fin, un flamenco sonriente. Y ello sin ir en detrimento
del baile, ni del teatro, ni tampoco de eso que podría venir a llamarse
flamencura. Javier Barón baila disfrutando del baile, no sufriéndolo,
con maneras relajadas y naturales, pero nunca perdiendo precisión ni plástica.
Lo que de dramático tiene la obra no sólo es que esté totalmente
despojado de drama, sino que sabe hacer que el guión sujete sin notarse.
La flamencura... La flamencura es intrínseca a los miembros -irremplazables-
del elenco. Diego Carrasco, que es Jerez pero en progresivo; Manuel Soler, que
es compás todo; Juan José Amador, que le echa tanto sabor y soltura
al cante como al jugueteo por la huerta; Javier Patino, que cataliza la música
a lomos de su guitarra; José Luis Ortiz Nuevo, el único intérprete
declarado, con su retahíla lírica lorquiana recitada a compás,
tan tremenda y tan burlesca en su fondo... Y Javier Barón, que es epicentro
de este genial guiño al flamenco de la trastienda.
De eso, de rebotica, de cercanía, tuvo también ciertas dosis
el recital de guitarra que José Quevedo, El Bolita, ofreció por
la tarde en el Museo Taurino dentro del programa 'Bordón y cuenta nueva'.
El guitarrista jerezano, acompañado por Carmen Grilo al cante, Manuel Salado
y Carlos Grilo a las palmas y Pakito a la percusión, expuso un toque, más
de amalgama que de composición, con momentos tanto para el recogimiento,
como para el esparcimiento.

 
Arriba: Javier Barón en 'Dime
Abajo: Bolita (izquierda) / Matilde Coral y sus alumnos (derecha)
"El flamenco no es sólo muy wonderful"
Y así fue como se fue tornando noche el día de recolección
de la naranja amarga -Jerez, urbe frutera-. Un día que anunció sin
tapujos la primavera y que comenzó rindiendo honores a las hordas de amantes
del baile convocadas por el festival: 650 alumnos de una treintena de países
y sus respectivos profesores. El Consejo Regulador del Vino de Jerez convirtió
la Bodega de San Ginés en foro donde expresar agradecimientos a todos los
agentes implicados en la puesta en marcha de esta "facultad" de la danza
flamenca y el clásico español. Uno a uno, los maestros fueron subiendo
al atril con sus reflexiones a cuestas. Si Javier Latorre invitó a los
alumnos a elegir a otros profesores en ediciones siguientes, "pues es la
única forma de no parecerse a nadie"; y Antonio el Pipa reconocía
que se matricularía en los cursillos de todos sus compañeros, Manolo
Marín puso el acento en el trabajo. El maestro sevillano recalcó
a sus pupilos que "el flamenco no es sólo muy bonito, muy wonderful.
Estáis viendo los espectáculos... El nivel del baile en España
está que da miedo, hay una preparación increíble. No es cuestión
de aire ni de viento, sino de punta tacón, de brazos... Los artistas que
se suben al escenario llevan años trabajando, años machacándose".
Tomemos nota.
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