Jerez 2004
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Angelita Gómez

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FESTIVAL FLAMENCO DE JEREZ 2004
Homenaje a Angelita Gómez

Alma

Silvia Calado. Jerez, 10 de marzo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz

Ficha artística. Angelita Gómez, María del Mar Moreno: baile. Melchora Ortega, Fernando Terremoto, Antonio Malena, Luis Moneo, Luis de Pacote: cante. Domingo Rubichi, Santiago Moreno, Pascual de Lorca: guitarra. Cuadro de la Peña Fernando Terremoto: cante y baile. Dirección artística: Belén Candil. Colaboración especial de Pepa Montes al baile con Segundo Falcón y Enrique Soto al cante, Ricardo Miño a la guitarra, Pedro Ricardo Miño al piano, Antonio Barrul a la percusión y Bobote y Eléctrico a las palmas. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz, España), 10 de marzo de 2004. 21 horas.

Esta última reseña está escrita con dolor. Y es un alegato a la vida y a la libertad. Apenas unas horas después de que este festival se clausurara, el terrorismo atentó brutalmente en Madrid contra la libertad, contra el derecho a ser personas y a alimentarnos de vivencias como la artística, un acto de compartir sentimientos, belleza, alma. Decenas de personas han muerto y resultado heridas. Quede aquí constancia del absoluto desconcierto, indignación y dolor que sienten los que creen en la paz. Basta ya.


Terremoto y Angelita Gómez

Cuatro décadas retirada de los escenarios, pero comprometida con la difusión del baile flamenco. Había sobrados motivos para rendir homenaje a la bailaora jerezana Angelita Gómez. A este homenaje se le dio forma de espectáculo: 'Ayer y siempre'. Un plantel cantaor de primera fila quiso acompañarla, integrado por Fernando Terremoto, Melchora Ortega, Antonio Malena, Luis Moneo y Luis de Pacote, a quienes secundaban al toque las guitarras de Domingo Rubichi, Santiago Moreno y Pascual de Lorca. Acunada por todos ellos, rememoró ese baile pretérito del que ha bebido quien recibió su testigo, María del Mar Moreno. Entre todos, lograron hacer sentir, transmitir emociones y mostrar que lo compartido es triplemente valioso. El homenaje, al que la directora de escena Belén Candil había dado hilo conductor, se vio inexplicablemente interrumpido por Pepa Montes, que ofreció su 'show' totalmente ajena al tributo que se rendía a su compañera de profesión. Y es que lejos de ofrecer una pincelada de su repertorio, copó el escenario más de una hora, junto al guitarrista Ricardo Miño y al pianista Pedro Ricardo Miño, su marido y su hijo. Sin desmerecer la categoría artística de esta familia sevillana, lo cierto es que no era el día ni el contexto ni el escenario.

Angelita Gómez sacó del baúl una bata de cola y un mantón, se colocó a un lado de la escena y se dejó mecer, al son de un polo, por el cante de domada fuerza de Melchora Ortega. "El espejo en que te miras, te dirá cómo tú eres, pero nunca te dirá los pensamientos que tienes". El baile parado, de regusto, una reliquia. María del Mar Moreno, seguiriyera declarada, compartió con Antonio Malena una liviana, tan de dentro, tan profunda, que estremeció. La escenografía, un biombo de espejos deformes se vio innecesaria, un freno para estos artistas que tanto muestran cuando dialogan libres en escena. El cante, soberbio. El baile, de tierra, de dentro, de raíz reverdecida. El 'corrío' que cantaron a medias Luis de Pacote y Luis Moneo a pie de escenario, el de la cristiana cautiva Ana de la Alejandría, fue de extrema belleza, por la interpretación y por lo inusual de este estilo. El espectáculo quedó en 'coitus interruptus' con la intervención de la colaboradora especial.

 

Angelita Gómez y María del Mar Moreno
   

A la vuelta del descanso, maestra y alumna protagonizaron el número más especial de la noche, un romance en el que Angelita Gómez hizo realidad el sueño y la satisfacción de compartir escenario con su "niña". Rodeadas por un notable cuarteto cantaor, escenificaron el relevo. De maestra a discípula. Las lágrimas en los ojos, la emoción a flor de piel. La discípula arrebatada, la maestra que la contiene. "¡Qué bonito!", gritan desde el patio de butacas. Y así fue. María del Mar Moreno se quedó sola con la soleá. La bailó con carácter, con sinceridad, sin renunciar a sí misma, sin necesidad de envoltorio. Bailó el cante de lo máximo a lo mínimo, con todo y con apenas nada. Y esa cara. Y esas manos. Y ese plantarse con redaños asimilando unas bulerías que se pasearon entre Jerez y la campiña sevillana. Melchora Ortega, año a año más templada, más hecha, cantó unos tientos, antes de que la homenajeada volviera con la seguiriya. Se la cantó Fernando Terremoto hijo e iba dedicada a su padre Terremoto de Jerez, "allí donde estés, junto a otros compañeros nuestros, quiero hacerte llegar el duende que con tu cante pude sentir mientras bailaba". La añeja estampa se proyectó en el fondo, después de que sobre el escenario cantaor y bailaora dejaran sin respiración a la audiencia. De dentro hacia fuera. El cuadro de la Peña Fernando Terremoto, trece artistas, cantaron y bailaron por bulerías, como sabe hacer el pueblo jerezano. A la fiesta se sumó toda la compañía, regalando a pie de escenario más arte, más tripas, más emoción. Todos se dejaron el alma. Y la recogió un público que guardará un poquito de ese alma hasta el año que viene, pues la vida tiene que beber esos sorbitos de belleza, de sentimiento, de persona.

Balance positivo

El festival termina autoanalizándose. El director, Paco López, expuso un rato antes de que comenzara la función los datos de esta edición, que interpretó como positivos. "Este festival de proyección internacional ha dado un paso más en su camino hacia lo que esperamos que sea en unos años: un grandísimo festival". Un total de 22.100 personas han participado en el casi centenar de actividades programadas, con un índice medio de ocupación del 96 por ciento, frente a los 19.500 participantes de la edición anterior. Los cursos de formación, en los que se han matriculado más de setecientos alumnos, han redibujado el mapa de aficionados, consolidándose Japón, Alemania y Taiwán en las tres primeras posiciones, por delante de España. El director destacó como tendencias novedosas "la presencia de China, el crecimiento de Norteamérica y el aumento de la presencia de Latinoamérica". respecto al contenido del festival, señaló que, "un año más, ha sido escaparate de todo lo que ocurre en el baile flamenco y la danza española, cosechando y dando cuenta de la enorme variedad que hay, de lo inmenso que es este arte vivo". Equiparó el flamenco con el resto de las artes para concluir que, por tanto, "hay intentos que son erróneos y no todo pasa a la historia; y este festival presenta tanto lo uno como lo otro". López aludió en su intervención a un efecto retroalimentador: "El mundo se asoma a Jerez, pero también Jerez se asoma al mundo; que entre aire fresco para que así crezcamos y nos enriquezcamos, pues para ser universal hay que tener los ojos muy abiertos". Sin dejar pasar por alto el agradecimiento a las setenta personas que conforman el equipo de la organización y a la prensa acreditada, cedió la palabra a los patrocinadores con los que compartía mesa -Ono, Unicaja, Diario de Jerez, Consejo Regulador del Vino de Jerez, Bodega González Byass- y a la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Jerez, quienes reafirmación su compromiso con el festival y destacaron que "no sólo crea afición, sino también riqueza".


Paco López

revista@flamenco-world.com

 

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