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FESTIVAL FLAMENCO DE JEREZ 2004
Ballet Español de Murcia
A propósito de la indiferencia
Silvia Calado. Jerez, 1 de marzo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Ficha artística. Penélope. Ballet Español
de Murcia. Penélope: Beatriz Arce. Ulises: Ramón Martínez.
Melanto: Estefanía Brao. Antinoo: Pedro Córdoba. Pisandro: Daniel
Navarro. Dione: Carmen Coy. Telémaco: José María Maldonado.
Guitarra solista: Carlos Piñana. Bajo: Carles Benavent. Guitarra: José
Torres. Cante: Antonio Campos. Flauta: Raudel Betancourt. Violín: Luzía
Sánchez. Violonchelo: Marivel Cabrera. Percusión: Miguel Ángel
Orengo. Coreografía: Javier Latorre. Dirección: Carmen y Matilde
Rubio. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz, España),
1 de marzo de 2004. 21 horas.

Salvador Távora
"El arte no tiene por qué ser razonable". Salvador
Távora afirma no preocuparse de que sus obras "se entiendan, sino
de que se sientan, pues el arte tiene que ser, fundamentalmente, emoción".
El dramaturgo sevillano quiso así explicarse lo que considera inexplicable
al presentar en la Bodega de San Ginés 'Imágenes andaluzas para
Carmina Burana', un espectáculo que, según confesó, "me
hace llorar". Caballos, muerte, religiosidad confusa... y cante, un cante
"que tiene el valor de invitar a la reflexión". Con todo ello,
el director de La Cuadra pretende que "el flamenco no se quede en un rincón
apartadito como un arte único, sino que se equipare a las demás
artes, poniéndolo junto a ellas". La expectación quedó
servida... y la indiferencia descartada por el propio autor.
El planteamiento de Salvador Távora podría aplicarse invertido
a la propuesta del Ballet Español de Murcia. La compañía
revisitó, usando el lenguaje de la danza flamenca, el mito de 'Penélope',
en un espectáculo digno, pero carente de fisuras, pleno de obviedades.
Tanto amor teatralizado, tanta repetición de recursos de todo tipo, apelaban
directamente a la indiferencia. La estructuración de las escenas resultó
quizás demasiado predecible: la danza coral, el paso a dos, que me pretenden,
que te rechazo. La música fue decepcionante, tras ese primer minuto maravilloso
que brindó desde el foso el bajista Carles
Benavent. Y no porque la interpretación tuviera ningún pero,
sino porque la compenetración con la danza y con la narrativa dejó
bastante que desear. No cupieron gradaciones entre el júbilo y la desolación.
Los solistas brindaron algún buen momentito pero, en general, el nivel
fue homogéneo: mate. La mitología y el flamenco parece que ya resolvieron
su relación en 'Medea'. Ahí está el listón.

Ballet Español de Murcia
Un libro, un ensayo, un recital, una clase...
Cursos, recitales, ensayos, presentaciones de libros, trasnoches... La jornada
dio para mucho más. Mientras los maestros seguían trasvasando conocimientos
a los alumnos por varias salas de la ciudad, artistas como María
del Mar Moreno, Antonio Malena y Domingo Rubichi ultimaban el homenaje que
rendirán en la gala de clausura a Angelita Gómez. Si por la tarde
el guitarrista Niño
Josele ofreció un recital de toque en la Sala La Compañía,
por la noche las peñas ofrecieron refugio a los crápulas y a mediodía
el investigador José Luis Navarro puso de largo su último libro,
'El ballet flamenco' que, próximamente, estará a la venta en Flamenco-world.com.
El autor resumió el contenido de esta obra, la segunda entrega de una trilogía
dedicada a la historia del baile flamenco, que arranca el 15 de abril de 1915,
cuando Pastora Imperio estrena 'El amor brujo' de Manuel de Falla, y termina en
los albores de la década de los setenta, a punto de ver la luz 'Quejío'
de La Cuadra, la primera obra en la que Salvador Távora se plantea el porqué
del cante.
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