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FESTIVAL FLAMENCO DE JEREZ 2004
Isabel Bayón. 'Del alma'
El baile desnudo
Silvia Calado. Jerez, 3 de marzo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Ficha artística. 'Del alma'. Bailaora: Isabel Bayón.
Bailaor invitado: Fernando Romero. Cante: Miguel Ortega, Vicente Gelo. Guitarra:
Jesús Torres, Paco Arriaga, Manuel Pérez. Chelo: Gretchen Talbot.
Percusión: Nacho López. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera
(Cádiz, España), 3 de marzo de 2004. 21 horas.

Isabel Bayón y Fernando Romero
"Dejo entrever esa parte del artista que nos dejamos entre cajas".
Isabel
Bayón avisó de que se desprendería de todo ropaje y se
mostraría tal cual es sobre el escenario. El vehículo es 'Del alma',
el primer espectáculo en solitario de la bailaora sevillana, estrenado
en la pasada Bienal de Sevilla, un elegante ejemplo de creación, de trabajo
honesto, de huida de la obviedad y del relleno vacío. Con la música
como hilo conductor, se suceden distintos bailes que acomete tanto en solitario,
como a dos junto a Fernando Romero, bailaor y coreógrafo invitado. La particularidad
de este montaje intimista y sincero es que se bailan estilos en desuso como la
mariana, la rondeña o el corrido gitano. Y nada más. El resto es
baile, sólo baile y mucho baile.
Isabel Bayón
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El espectáculo comienza con un momento de camerino en escena, con la
luz de la sala aún encendida: calzarse, terminar de vestirse, estirar.
Cuando la luz se apaga, ante el espejo van naciendo los primeros movimientos,
que deja caer al son de un chelo con absoluta serenidad. El brazo, la mano, el
hombro, la cadera, la mirada... Al sumarse la guitarra a la conversación,
gira con levedad, se oye alguna pincelada de pies, mientras se contonea a media
luz, sedosa, embaucadora. Hipersensibilidad. Una malagueña al cante de
eco 'arcangeliano' sirve de preludio al jaleo 'Pormedio'. La bailaora irrumpe
desde atrás entre cantaor y guitarrista, llevando su danza de menos a más.
Del reposo, la mano y la ondulación al extrovertido juguetear con el ritmo,
a la abierta coquetería, al pellizco. Los músicos cambian de disposición
y el cante vuelve a salir delante, esta vez con una tradicional soleá apolá.
El clímax de la obra lo brinda junto a Fernando Romero, autor de la
coreografía, en la rondeña 'Capricho'. Con una estructura circular
que empieza y termina con el bailaor danzando abstracto a lo largo de toda la
horizontalidad de la escena, este paso a dos resulta una muestra de buen gusto,
de elegancia y de inteligencia creadora. Juegan con los dos planos, con la desigualdad;
huyen de toda obviedad, de toda absurda dramatización, incluso del contacto
físico. La relación con la música es totalmente enriquecedora,
la comunicación del movimiento y la nota guarda siempre una intencionalidad
expresiva. Tras un pasaje instrumental, la bailaora vuelve a solas con una mariana
que, al desembocar en tangos, enseña a esa mujer sensual de escuela sevillana
pero renovada, pues Isabel Bayón sabe equilibrar la balanza entre el ayer
y el hoy. Otra transición musical y otro cambio en la colocación
de los músicos lleva al segundo paso a dos, el corrido gitano 'Suspiro',
también coreografiado por Fernando Romero. Este bailaor tan preciso, tan
personal, tan técnicamente perfecto, tan intenso, espera bailando la salida
de entre tinieblas de su compañera. Ella se queda sola, en la diagonal
que forman los dos cantaores en pie y el chelo. Y allí ofrece, primero
individualmente y después a dos, un avanzado y sencillo modo de resolver
un baile a compás de seguiriyas. La pieza concluye con un 'crescendo' en
el que los caminos se dividen: él que desaparece en pleno trance, ella
que se queda a solas con su alma... hasta que las cuerdas del chelo dejan de vibrar
y la luz se apaga.
Flamenco del mundo mundial
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Curso del Festival de Jerez
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La jornada tuvo otros momentos flamencos. Si por la tarde en la sala La Compañía
-espacio visitado el día anterior por el aún niño prodigio
de la guitarra Javier Conde- los hermanos Santiago y José Lara, guitarrista
y cantaor jerezanos, avanzaron el disco que prevén lanzar antes del verano,
con la colaboración de la bailaora Mercedes Ruiz; a mediodía, en
la Bodega de San Ginés, se clausuró el primer turno de los cursos.
No quedó claro a qué prestaron más atención las alumnas,
si a los maestros o al idolatrado Farruquito, que pasaba por la tertulia para
presentar 'Alma vieja'. Todas querían llevarse una foto junto al bailaor
de moda, por supuesto. Y él las atendió sonriente y caballero. A
lo que íbamos. Una representación de profesores y alumnos se reunieron
para despedirse, para dar las gracias y, claro que sí, para demostrar cómo
han cundido las lecciones. Inmaculada Aguilar, Javier Barón, Manolete,
Angelita Gómez y Matilde Coral subieron al estrado con sus pupilos, derrochando
agradecimientos tanto a la organización, como a los estudiantes que vienen
"a mamar nuestra cultura" de todos los países del mundo. Como
ejemplo, Angelita Gómez sacó a una taiwanesa a bailar por bulerías.
Que no se diga que el flamenco no es un arte universal.
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