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FESTIVAL FLAMENCO DE JEREZ
2004
Farruquito. 'Alma vieja'
Episodio de locura colectiva
Silvia Calado. Jerez, 4 de marzo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Ficha artística. 'Alma vieja'. Farruquito:
baile, coreografía, idea original, letras, música, producción,
dirección musical, dirección artística. Antonio Fernández
'Farruco', Pilar Montoya 'La Faraona', Barullo, Polito, Adela Campallo, La Hachara:
baile. Montse Cortés, Encarna Anillo, José Valencia, El Canastero,
Antonio Zúñiga: cante. Román Vicenti, El Perla: guitarra.
Manuel Molina: artista invitado. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz,
España), 4 de marzo de 2004. 21 horas.
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Farruquito (Foto: Daniel Muñoz)
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Impresionante. El paso de Farruquito
por este Festival de Jerez ha sido impresionante. El bailaor sevillano es un fenómeno
de masas, un ídolo de fans (más que de aficionados), un agitador
de personas. ¿Y lo es ahora que la televisión ha intervenido (y
no es que haya nada de malo en ello)? Desde luego el pasado año, cuando
compartió cartel con Diego Carrasco en este mismo foro, la reacción
del respetable fue muchísimo más templada. Lo de anoche fue paranormal
para el flamenco, digno de concierto de estrella del pop. Y es que el espectáculo
estaba tanto en el escenario como fuera del escenario. Cada plante, cada remate,
cada pirueta de Farruquito y Farruco eran respondidos con episodios de histeria
colectiva. No había oles, sino directamente gritos.
Aunque de lo irracional es imposible dar explicación, muchos factores
influyen en esta desorbitada reacción: los niños prodigio, la unidad
familiar, la belleza física, el espectáculo, el efectismo... Y,
por supuesto, el inmenso valor artístico del cabeza de compañía.
El arte de Farruquito es inconmensurable. Se desliza sobre la escena como una
pantera al acecho, dominando toda la superficie como si fuera una losa, contiene
el tiempo, crea tensión, alimenta la espera masticando la música
hasta romper en una arrebatada erupción que, sin embargo, es perfectamente
precisa. El silencio de Farruquito, ese pasearse suyo con la serenidad de un viejo
es estremecedor. Y en eso que en el flamenco se llama pellizco es un dadivoso
experto. A su hermano Farruco le falta quizás edad; ahora es un niño
que se busca, que experimenta con sus ilimitadas facultades y al que aún
le falta templanza. Los primos 'clones' Barullo y Polito son otros dos futuros
sucesores de la escuela, la muestra de que la saga tiene mucho que decir... Por
no hablar de El Carpeta, el hermano pequeñísimo, cuya pataíta
final fue esperada con ansias por el jadeante el público.
Alma vieja
Todo ello sucede en el marco de 'Alma vieja', un espectáculo que glosa
y endiosa a Farruquito, el actual patriarca. Manuel Molina, a modo de juglar,
cuenta la historia con su cante poético y su guitarra alzada. La presentación
de la compañía transcurre en unos fandangos titulados 'de su majestad',
único número que los fotógrafos pudieron inmortalizar. A
continuación fue la oronda tía Pilar la que ofreció su número
solista, unas bulerías llenas de gracia. El baile que ha consumido últimamente
todos los esfuerzos de Farruquito es la farruca, en busca de su historia. La resuelve
de modo elegante, con la sobriedad que este estilo de origen norteño requiere.
La pega de la pieza estuvo en el cante, tan excesivo que perdió el tino.
De hecho, la mala calidad del cante es la mayor pega de este espectáculo...
Y eso en Jerez hubiera sido pecado si hubiera habido aficionados, en vez de fans.
La primera parte acabó con la 'Soleá en tres décadas' de
Farruquito, Farruco y Barullo, tres visiones hermanas de un mismo estilo que volvió
literalmente loca a la audiencia. La segunda parte arrancó entre murmullos,
jaleos y suspiros con unas alegrías que apuntaron Adela Campallo y La Hachara
con bata de cola blanca y que recogió Farruquito trajeado del mismo color.
"¡Qué hermoso eres, hijo!", le gritó Matilde Coral
desde su asiento. La escena fue tomada después por Farruco que, junto a
su tía, bailó un taranto. El remate por tangos se lo cantó
ella misma. "A mi Farru yo le canto y dormío se queda". El teatro
ruge de placer, es difícil conciliar el silencio entre escena y escena.
La seguiriya 'Mi sombra' está inspirada por un sueño en el que a
Farruquito se le aparece su abuelo Farruco.
La baila tremendamente, descomponiendo el compás, escuchándose,
acompañado a ratos por todo el elenco bailaor. El juglar vuelve para contar
el final del cuento. A Manuel Molina se le escucha, pues dice, pues su lamento
es de dentro. Una vez que todos hicieron su vueltecita, se puso en pie y le cantó
a Farruquito, "lo que por ti siento". De estampa. El teatro se caía.
El público salía exhausto, rebosante de estímulos... tantos
y tan densos. Impresionante.

Manuel Molina (Foto: Daniel Muñoz)
revista@flamenco-world.com
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