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FESTIVAL DE JEREZ
2005
Israel Galván
juega con el tiempo en ‘La edad de oro’
El
bailaor invita a Fernando Terremoto y Alfredo Lagos a su nuevo
espectáculo
Carlos Sánchez. Sevilla, febrero
de 2005
Después de haber cosechado un gran éxito
en la pasada Bienal de Sevilla con su último espectáculo
‘Arena’, Israel
Galván ha sentido la necesidad de hacer algo diferente
de cara al Festival de Jerez 2005. El bailaor sevillano regresa
a las fuentes primigenias del flamenco de una forma actual.
Una buena guitarra y un buen cantaor son los únicos
ingredientes que el artista sevillano ha necesitado para su
nuevo espectáculo, ‘La edad de oro’. Alfredo
Lagos, Fernando Terremoto e Israel Galván. Cante, toque
y baile. Tres vertientes que se manifiestan a través
de tres estilos diferentes y personales. ‘La edad de
oro’ estará el próximo 26 de febrero en
el ciclo ‘Novísimos’ de la Sala La Compañía.
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Israel Galván
(Foto: Daniel Muñoz)
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El nuevo espectáculo de Israel Galván gira
en torno al tiempo mítico que fue ‘la edad de
oro’. El director artístico, Pedro G. Romero,
aplica tres definiciones diferentes de este concepto a los
tres protagonistas. El guitarrista Alfredo Lagos está
relacionado en la obra con la idea de un tiempo mitológico
en el que la muerte se encontraba encerrada y se le negaba
la posibilidad de hacer su trabajo. La seguiriya del tocaor
jerezano es como un canto a ese tiempo. Y así lo explica
Israel Galván: “Alfredo Lagos toca e interpreta
su música a su forma, sin recalcar un tópico
del flamenco más puro y ortodoxo. Su toque fluye de
una manera natural. No se mete en planteamientos forzados”.
‘La edad de oro’ entendida como un tiempo pasado
que fue mejor, esa época que se establece como fuente
de referencia y canon artístico, entra en conversación
con Fernando
Terremoto. Para el cante flamenco, se sitúa entre
los años cincuenta y sesenta, entre las grabaciones
de José Manuel Caballero Bonald para el ‘Archivo
del cante flamenco’ del sello Vergara y la serie de
televisión ‘Rito
y geografía del cante’ que filmaran Mario
Gómez y José María Velázquez.
Los protagonistas eran Tío Borrico, Juan Talega, Manuel
Agujetas, Manuel Soto ‘Sordera’, Perrate, Tía
Anica la Piriñaca, y claro está, Terremoto de
Jerez, el padre. Fernando Terremoto, el hijo, aguanta la comparación.
“Me apetecía bailar con un cantaor que respeta
y mantiene la herencia que le legaron. Sus facultades y la
manera de ejecutar el cante hacen de Fernando Terremoto un
gran artista”, confiesa el reciente ganador del Giraldillo
al Mejor Intérprete Protagonista de Baile de la pasada
Bienal de Sevilla.
“Yo le bailo a una época”
‘La edad de oro’ como un tiempo nuevo, que se
corresponde con el de la película de Luis Buñuel,
ese cruento retrato de la burguesía, está encarnado
por Israel Galván. Tiempo extraño en su estampa
clásica: siempre se escapa un brazo de su ángulo,
se desdibuja el suelo debajo del zapato, el equilibrio está
a punto de perderse y casi se ve el cuerpo ya caído.
Convive aquí Jesucristo con el Marqués de Sade,
en un paso a dos que la danza refleja. El oro casi se transforma
en orín para volver después a brillar en todo
su esplendor. Y el baile de este rompedor artista no crea
un tiempo nuevo, sino que expone nuevos aspectos del baile
que provienen desde el fondo de los tiempos, mostrándose
verdadero y barroco. En el montaje recuerdan la escena de
la película en la que un niño no para de jugar
por el campo hasta que su padre, el guarda de la finca, harto
de que no le obedezca lo encañona con su escopeta,
le apunta y le dispara. Recuerdan la caída del niño
herido de muerte en el inmenso prado. A cámara lenta,
cada movimiento, cada gesto, es repetido en esta edad de oro
por Israel Galván. “Yo le bailo a una época
dentro de mi forma, con la musicalidad de un cantaor de alante”,
indica el artista.
Pero todas estas referencias quedan eclipsadas en los más
de sesenta minutos que dura el espectáculo. Lo que
brilla en el escenario es una referencia al tiempo que circula
en el maridaje del toque, el cante y el baile flamenco. Este
juego de tiempos se desenvuelve en una sesión de factura
clara, luminosa y resplandeciente donde lo más importante
es el seguimiento de los distintos ritmos flamencos vistos
a través de la guitarra de Alfredo Lagos, la garganta
de Fernando Terremoto y los pies de Israel Galván.

Fernando Terremoto, Alfredo Lagos
e Israel Galván
(Foto: Daniel Muñoz)
revista@flamenco-world.com
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