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FESTIVAL DE JEREZ 2005. JOSÉ MERCÉ: ‘CONFÍ
DE FUÁ’
Superestar
Silvia Calado. Jerez, 3 de marzo de 2005
‘Confí de fuá’. José
Mercé: cante. Moraíto Chico, Juan Diego,
Diego de Morao: guitarra. Popo: bajo. José María
Cortina: teclados. Israel Mera, Luis de Periquín: percusión.
Desiré Soto, Marcelino Fernández: coros. Teatro
Villamarta. Jerez (Cádiz, España), 3 de marzo
de 2004. 21 horas
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José Mercé
(Foto: Daniel Muñoz) |
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José Mercé venía a cantar a casa. Y
eso se notaba en el ambiente, en la cantidad de público
local, en el bullicio del patio de butacas, en el cálido
aplauso que le dio la bienvenida. La primera toná hizo
el silencio. La cantó de pie, bajo un foco cenital.
“A mí me llaman el loco”. Triana. Fragua.
Anunció que Jerez era una responsabilidad, pero que
obraría más de corazón que de cabeza.
Y así fue. Moraíto
Chico fue recibido con otra ovación. Guitarra y
órgano para dar cuerpo a la malagueña. La voz
fue cayendo densa, melosa. La sonanta insuflándole
oxígeno. La seguiriya sonó añeja, profunda.
La responsabilidad, guiando, redoblando el esfuerzo. Cómo
Moraíto Chico tocó la entrada de la soleá
sólo lo sabe su guitarra. Cayó como del cielo.
Y el cante la cogió al vuelo, caminando muy despacito,
muy paso a paso, buscando el quejío sólo al
final. Ya quedó dicho. José Mercé es
un cantaor, conocedor y jondo. Pero ahí no se queda,
no. Como confesó el día antes en la Bodega de
San Ginés, “es que de cantar toda la vida lo
mismo, entra un sueño, un aburrimiento...”.
Hizo esperar ese otro José Mercé, el de las
canciones aflamencadas que pegan y venden. Un interludio de
guitarras jóvenes jerezanas: primero, Juan
Diego, que vistió de nuevo uno de los temazos de
‘Luminaria’; después, Diego de Morao, con
unos tangos que insertaron algunas de sus últimas colaboraciones,
entre ellas, la del nuevo disco de Niña Pastori. Dicho
esto, José Mercé volvió a escena con
una luminosa camisa rosa y el resto de la banda. Aunque canta
sentado, bien podía interpretar todo este nuevo repertorio
en pie, a lo rockero, pues nada tiene que envidiar su propuesta
a la de cualquier grupo rock en enganche, en participación
del público, en fuerza. Comenzó por ‘Confí
de fuá’, diciendo la letra con parsimonia
sobre la viva base de bulerías que le fabricaba la
banda. Después vino la balada-tanguillo ‘Líbreme
el hombre’ para la que pidió acompañamiento
de palmas de la sala, entre humo y luces centelleantes, como
en un estadio. Los aplausos van creciendo en intensidad. Y
es que si es buen cantaor, también es un gran cantante.
A Moraíto Chico lo deja haciéndose uno de los
geniales temas de su discografía. Cosa sobrenatural.
A la vuelta, a José Mercé le piden una bulería
de Santiago y complace al pedigüeño con una incluida
en el último disco, la del gitano vegetariano. El público
se vuelve loco. Toda la sala hace compás. Sin dejar
atrás el soniquete, cantó la versión
de ‘Clandestino’ de Manu Chao, terminando el repaso
de ‘Confí de fuá’ por los tangos
‘Juana’ y la rumba ‘Saliva curativa’.
Ya llega el momento de los grandes éxitos. “¡Aire!”.
Todo el teatro vuelve a hacer compás, cosa increíble,
cosa de Jerez. Y es que José Mercé ha vuelto
a popularizar lo popular. Por supuesto, hay demanda de bis.
Da a elegir entre ‘Al alba’ o fin de fiesta...
pero tiene que hacer las dos cosas. La versión de la
canción de Aute fue coreada de principio a fin, desatando
una ovación final inconmensurable. Y ahí llegó
ese fin de fiesta a poner patas arriba al Teatro Villamarta.
Cantó poderoso y sin amplificación, total la
entrega, letras nacionalistas de seguro éxito. Y el
teatro le respondió con el ole más grande jamás
oído en este festival. A Moraíto le piden que
baile... y Moraíto acaba bailando. La vueltecita la
cerró con Mercé que, guitarra al hombro, sacó
a su trupe de escena dejándose sacar a hombros.

Moraíto (Foto: Daniel Muñoz)
Lección de sabiduría
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Matilde
Coral, Chano Lobato, Eva Yerbabuena y Juan Ogalla
fueron protagonistas de un interesante coloquio en la
séptima tertulia del festival. Además
de presentar sus respectivos espectáculos, los
artistas expresaron sus opiniones sobre el panorama
actual del baile flamenco, salpicadas de las desternillantes
historias de arte del cantaor gaditano. A subrayar,
la intervención de la maestra Matilde Coral.
La bailaora sevillana defendió la libertad artística
de la nueva generación: “Yo voy con el
tiempo. Hoy tienen derecho a hacer lo que quieran y
a hacerlo bien. La gente nueva lo tiene muy claro, rige
la ley de la oferta y la demanda. Y no pierdo la esperanza
de que todos ellos tienen respeto y hacen un punto y
aparte. No me importa que hagan el pino en el escenario,
pues deben seguir indagando”. Añadió
que, como se vio jornadas atrás con el espectáculo
de María Pagés, “la madre de todos
los sones es el flamenco, es neutral, lo admite todo:
el pop, el jazz...”. Y entiende que “el
baile flamenco está pasando una década
más violentilla, aunque con gente muy buena”.
De Juan Ogalla destacó su apuesta por el baile
tradicional y de Eva
Yerbabuena afirmó, respecto a su última
obra ‘A cuatro voces’, que “lo que
ha hecho está muy bonito, pero yo estoy esperando
que me salga bailando por soleá recogidita, menudita...
que se me caigan las lágrimas”. A alguien
que en la sala pretendía que apoyara un radical
discurso contra los bailaores jóvenes le contestó
con una sentencia inapelable: “Hoy se baila mejor
que nunca”.
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