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PACO LÓPEZ, DIRECTOR DEL FESTIVAL
DE JEREZ. ENTREVISTA
“Somos ingratos
con la gente que hace crecer el
flamenco, gente que invierte su dinero y su tiempo en
aprender este arte que le apasiona”
Silvia Calado. Jerez, 5 de marzo de 2006
Festival de Jerez cumple una década pasando
revista a cuarenta años de baile flamenco. Y es momento
para hacer balance y reflexionar sobre el futuro. Paco López,
director del festival jerezano, mira atrás con la satisfacción
de haber cumplido objetivos, y al futuro con la inquietud
de continuar alentando el crecimiento de esta cita ineludible
de la agenda flamenca anual especializada en el baile. Miles
de personas de todo el mundo han puesto en el mapa a Jerez,
como una ciudad acogedora y auténtica que ofrece la
más completa y abordable programación de flamenco,
tanto de espectáculos como de cursos de formación.
A sumar, una excelente ubicación geográfica,
múltiples atractivos turísticos y flamenco vivo
en escenarios naturales como peñas y tabernas. No son
pocos motivos para que el Festival de Jerez continúe
creciendo.
¿Qué ofrece la décima edición
del Festival de Jerez?
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Paco López
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Tanto por planteamientos de programación como por
lo que vamos viendo ya en el ecuador, el Festival de Jerez
2006 pretende presentar una panorámica de cuánto
está dando de sí el baile y la danza española
en los últimos cuarenta años. Cuál es
su estado de salud, cuál es la herencia recibida -recuperando
‘Diálogo
del Amargo’ de Mario Maya y el baile de Merche Esmeralda-,
cuál es su vigencia... Insistir en la obviedad de que
el arte flamenco es un arte vivo, en expansión, con
fronteras difusas que se hacen día a día, con
la actualidad de las propuestas creativas de los artistas.
Esta edición de aniversario incluye algunas
novedades...
Intentamos ir con tiento en los cambios. La propuesta del
festival es la coexistencia entre espectáculos, programa
formativo y lugar de encuentro. Hay una necesidad de crecimiento
del festival, aunque queremos seguir haciendo un festival
intensísimo pero abarcable, con un circuito de actividades
diarias que se pueda ir siguiendo... si el cuerpo aguanta.
El festival ha crecido en días y espacios por tres
razones. La primera, por el propio funcionamiento del Teatro
Villamarta, que durante años no ha podido acoger estrenos
por necesidades de montaje. Este año, de los dieciséis
días, dos están en blanco para que las compañías
de Sara
Baras y Aida Gómez puedan montar sus espectáculos
de gran volumen. La segunda, es que nos queremos ir adelantando
en un par de años a la posible psicosis de ser un festival
en el que no hay entradas. Puede ser negativo que cunda esa
idea. Y tercero, la demanda de alumnos que vienen a vivir
el festival de recortar el número de horas diarias
de clases para poder disfrutar del resto de actividades. Ya
se ha notado en el aumento del número de alumnos, que
suman este año 860, frente a los 740 del año
pasado. Y en un aumento del 20 por ciento en la media de asistencia.
¿Cómo se logra equilibrar el fuerte
peso internacional del público con la participación
del público local?
El festival es un proyecto de proyección de la ciudad,
no una reserva espiritual del flamenco. Y hay que hacerlo
lo más atractivo posible para la gente venida de todo
el mundo. Somos ingratos con la gente que hace crecer el flamenco,
gente que invierte su dinero y su tiempo en aprender este
arte que le apasiona. Es una tendencia fratricida. En ningún
arte se plantearía que la gente que te hace vivir es
negativa. El festival está haciendo un trabajo que
quizás no aflore en superficie y permite que la profesión
crezca en paralelo. El festival le está viniendo bien
a los artistas jerezanos, está ayudándoles a
desarrollarse y crecer. Además, vienen programadores,
es un escaparate. Sin ser un festival ‘estrenista’,
la gente que quiere programar se lleva la cesta de la compra
llena. No es una feria comercial, pero se viene a comprar.
Paco López
(Foto: Daniel Muñoz) |
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¿Cuál es, en síntesis, el balance
de estos diez primeros años?
El festival es el proyecto más fuerte y más
seguro de la Fundación Teatro Villamarta. Ha atravesado
problemas económicos por la ausencia de otras administraciones
en su financiación. Aún así, el festival
sigue creciendo exponencialmente. Es un organismo que produce
lo que consume, por lo que tiene un equilibrio de balance
interno, frentre a la ópera que cuesta más de
lo que ingresa. Es un proyecto muy bien pensado que reúne
grandes alicientes para esta ciudad. Colabora en crear una
imagen de Jerez moderna y distinta. Es un festival muy redondo
desde el punto de vista de su diseño. No corre peligro
de que su crecimiento lleve a su desaparición y recorte.
¿Qué retos se plantea el festival de
cara al futuro?
Dentro, recuperar y poner en marcha proyectos de producción
propia que, igual que en ópera, las inversiones se
rentabilicen. Tenemos la iniciativa de intentar recuperar
el certamen coreográfico por incentivar a las compañías
y porque es absolutamente necesario el trabajo en equipo.
El gran ámbito de actividad por desarrollar es la actividad
complementaria y relacionar el festival con la profesión,
con la industria cultural. Tenemos una maravillosa materia
prima, que es única, pero no somos capaces de desarrollar
una industria. El festival se siente con obligación
de aportar ideas, iniciativas. Y también tenemos que
lograr convencer a Jerez de que el festival no es algo que
ocurre durante quince días, sino crear una maquinaria
que funcione durante y después del festival. Ciudades
de dimensiones similares y con festivales como Salzsburgo
o Avignon han conseguido crear una industria con el festival
como punta del iceberg. Queremos que jerez reaccione.
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