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FESTIVAL FLAMENCO DE JEREZ 2006. LOS FARRUCO
Volando
Silvia Calado. Jerez, 5 de marzo de 2006
Fotos: Daniel Muñoz
Los Farruco. Farruco, Farruca, Barullo,
Pilar la Faraona: baile. Antonio Rey, El Perla: guitarra.
El Canastero, José Anillo, María Vizárraga,
Juan José Amador (hijo): cante. Farruquito, Farruco:
dirección y coreografía. 10º Festival de
Jerez 2006. Teatro Villamarta. Jerez (Cádiz, España),
5 de marzo de 2006. 21 horas
Farruco
(Foto: Daniel Muñoz) |
El Carpeta
(Foto: Daniel Muñoz) |
Por el bullicio del teatro se les intuye. Los Farruco despiertan
un algo casi hormonal que se respira en el ambiente. El teatro
lleno, las niñas casaderas con sus mejores galas, todas
las artes tecnológicas de la ciudadanía dispuestas
para la grabación del vídeo, el audio, la imagen.
Y benditos móviles que sirven para avisar, de fan a
fan, de patio de butacas a entresuelo, de que hay tal o cual
hueco en las primeras filas. Sería pecado dejar pasar
la ocasión de comprobar de cerca cómo es cierto
que, uno a uno, todos Los Farruco se elevan unos palmos del
suelo. Del adolescente Farruco
al adolescente Barullo,
de la oronda Faraona al diminuto Carpeta. Todos, tras el contenido
paseo preparatorio, explotan en un rifirrafe de puntas, tacones,
melenas y giros acrobáticos que, no lo duden, siempre
desemboca en vuelo. Y, al unísono, en desbocada ovación
de la audiencia.
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Farruco y La Farruca
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Pero el más difícil todavía no es esa
fórmula mágica irremediablemente abocada al
aplauso. El más difícil todavía de Los
Farruco es lo que ocurre antes del rifirrafe de puntas, tacones,
melenas, giros acrobáticos y despegues. Todos son bailaores
de exquisita planta, escuchantes del cante, sabios caminantes,
enérgicos virtuosos. Y cuando el tiempo pase, además
tendrán lo que tiene la bella Farruca,
la impresionante felina madre: reposo, tiento, madurez. La
soleá de la matriarca es una oda al baile flamenco,
un tarro de esencias cuyo aroma se desprende poco a poco,
lejos del ajado truco familiar de la ‘patá’
por bulerías. Lástima que el cante no sea todo
lo consistente que precisa el acompañamiento a un baile
de esta índole. Y no es un mal que aqueje a esta compañía,
sino a la mayoría de las que están desfilando
por el Teatro Villamarta, como ya ha subrayado Juan de la
Plata en un artículo del diario local. Aunque quizás
no fuera momento para hablar de atrás, quizás
no tuviera la audiencia precisamente ojos para el cante ante
tamaño escuadrón de bailaores que explotan en
un rifirrafe de puntas, tacones, melenas, giros acrobáticos...
y vuelan.
revista@flamenco-world.com
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