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FESTIVAL DE JEREZ 2007. PASTORA GALVÁN
• DANIEL MÉNDEZ • JORGE PARDO
Carmen escarmienta
Silvia Calado. Jerez, 1 de marzo de 2007
‘La Francesa’. Baile: Pastora
Galván. Guitarras: Pedro Sierra (dirección
musical), Miguel Iglesias. Cante: David Lagos, Juan José
Amador. Acordeón y zanfoña: José Manuel
Vaquero ‘El Pájaro’. Contrabajo: Álvaro
Ramos. Cajón: José Carrasco. Xilófono
y percusiones: Manuel Vergne. Direccción coreográfica:
Israel Galván. Dirección artística:
Pedro G. Romero. Dirección escénica: Belén
Candil. 11º Festival de Jerez. Sala Compañía
(Jerez, España), 1 de marzo de 2007. 21 horas
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Pastora Galván
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Los mitos caen. Y si no caen solos, se
les da un empujoncito. Debe ser que ‘Carmen’
merecía ya un escarmiento, que las flamencas del
siglo veintiuno no están dispuestas a dejarse tiranizar
por el personaje. La primera en rebelarse ha sido Pastora
Galván, claro que con la ayuda del líder
de la vanguardia, Israel Galván. De su querencia
por desfigurar y desestructurar está hecho ‘La
francesa’, un espectáculo que vuelve del revés
a la linda bailaora que el año pasado se vio en el
Teatro de Guadalcacín, tan clásica, tan mona,
tan sevillana. Y lo hace hasta el límite del esperpento,
del feísmo, de lo soez. Sin miedo al ridículo.
Sin pudor. Pastora Galván experimenta una metamorfosis
que no es sólo suya, sino de una generación
que puede bailar con botas altas o con tacones de aguja,
siguiendo a corta distancia los pasos de las incitadoras
Belén Maya o Rafaela Carrasco.
A pesar de las limitaciones técnicas
y espaciales de la Sala Compañía, la sevillana
supo defender la complejidad de la obra y de su poliédrico
personaje. Y su interpretación fue de impacto. Más
convencida aún que en el estreno en la pasada Bienal
de Sevilla, llegó al tuétano de la cuestión
en cada pieza, zamarreando a la audiencia cuando sufría,
cuando roneaba, cuando luchaba, cuando se burlaba, cuando
parodiaba... y, todo ello, bailando. El nivel de la danza
es superior, pues transgrede los límites de lo hasta
ahora visto en mujer. No es que renuncie a su cadera, a
su brazo bajo, al lenguaje de sus manos... a su añeja
flamencura. Al revés, la potencia. Pero al mismo
tiempo, enriquece su expresión con lo abstracto,
lo fracturado, lo libre.
Y el resultado es una bomba de relojería
que tiene como compinche al grupo de músicos que
en directo y en ‘estudio’ comanda el guitarrista
Pedro
Sierra. La labor de los ocho es interpretar una hilarante
partitura hecha de pegar mil y un fragmentos de flamenco,
de clásica española, de clásica francesa,
de folklore, de ‘chanson’, de flamenquito, de
‘Nikelao’, de canción vasca... Lo cual
no sólo afecta a los instrumentos, sino también
a las voces, especialmente, a la de David Lagos, que hace
el pino puente. Y el que no lo entendiera, el que se tuviera
que salir, el que le indigestara, que no se apure que, como
bien señalaron cantando a Manuel Machado, “todo
es conforme y según”.
Ciclo Los conciertos de Palacio.
Daniel Méndez
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Daniel Méndez
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Tenía ganas de poner
a prueba las ideas que le van rondando la guitarra.
Y lo hizo en el Palacio de Villavicencio sin
amplificación, sin cables. En el mismo
marco donde el día anterior acompañó
el cante de Ángeles Fernández,
Daniel
Méndez adelantó el que va
a ser su discurso en solitario. Y sobre la base
de la tradición, de la experiencia y
de la soltura compositiva e interpretativa que
da el trabajo en compañías de
baile, va hilvanando piezas que quizás
compongan un futuro primer disco. Toque al vapor,
envolvente, suelto, en busca de. Así
se presentó a solas para, ya compartiendo
con el cajón de José Carrasco
(que por las condiciones acústicas bien
podía haber sido tinaja) y con el violín
de Bernardo Parrilla, centrarse en lo rítmico.
A destacar, la pieza que le tomaron prestada
a Carles
Benavent, con sumo gusto y respeto. A diferencia
de Santiago Lara, con una propuesta ya tan hecha,
tan redondeada, el de Morón dejó
regusto de ‘working progress’ y
sensación de algo que está por
venir. Larga vida a la guitarra.
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Ciclo Flamenco por un tubo. Jorge
Pardo
‘Vientos flamencos’.
Jorge Pardo: saxo, flauta.
Juan Diego: guitarra. Tomasito: artista invitado.
El Chispa: percusión. El Macano, El Lúa:
palmas. Bodega Los Apóstoles (24 horas)
Jorge Pardo
(Foto: Daniel Muñoz) |
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“¡Viva el aire!”.
Sólo un aficionado que lo estuviera sintiendo
podía sintetizarlo con tanta afinación.
Y es que lo que fuera que sucedió en
el concierto de Jorge
Pardo en la Bodega de Los Apóstoles
estaba más allá de la tierra.
El saxofonista madrileño se rodeó
de dos estratosféricos músicos
jerezanos, el guitarrista Juan
Diego y el cantaor-bailaor Tomasito, para
dar rienda suelta a sus ‘Vientos flamencos’.
El adjetivo no es vacuo, no.
¿Qué diferencia hay entre Terremoto
y Jorge Pardo? Tan sólo el canal. El
músico toma en este concierto el papel
de cantaor viejo, sabijondo, enciclopédico.
Tan pronto canta por La Perla que por Camarón,
que por soleares, que por alegrías. Y
su presencia... de patriarca. Dadivoso y cordial,
dio a cada uno su espacio. Juan Diego pudo así
mirarnos desde su planeta por seguiriyas. Extrema
sensibilidad. Sonido del espíritu.
Y lo mismo daba que la guitarra
acompañara al cante-flauta, que la flauta
arreglara los temas de la guitarra. El entendimiento
entre ellos es especial. Allá que llega
Tomasito
a lanzar por los aires el recital. Canturreando,
rapeando, hablando, andando, bailando... Artista
integral, flamenco total. La percusión,
discreta, justa. Y al hilo, las palmas. La fiesta
está servida. Sin artificios, al natural,
disfrutando. Y el público del mundo entero
disfrutando, pidiendo más de este flamenco
que tiene verdad y alma.
CD:
Jorge Pardo. Vientos flamencos
Descarga
la música de Jorge Pardo en Flamencodigital.com.
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| Y mañana... María Pagés
• Edu Lozano •
Esperanza Fernández
Edu Lozano, ‘El instante del sentido’.
Sala Compañía (19 horas)
María Pagés, ‘Sevilla’.
Teatro Villamarta (21 horas)
Más
información
Esperanza Fernández. Bodega Los Apóstoles
(24 horas)
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entrevista
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