FESTIVAL DE JEREZ 2007. MARÍA PAGÉS
· EDU LOZANO
El sentido de la vista
Silvia Calado. Jerez, 2 de marzo de 2007
‘Sevilla’. Compañía
María Pagés. Dirección, idea
y guión: José María Sánchez.
Baile, coreografía, idea y guión: María
Pagés. Iluminación: Dominique You, José
María Sánchez. Escenografía y vestuario:
Christian Olivares. Bailaoras: María Morales, Sonia
Fernández, María del Mar Jurado, Isabel Rodríguez,
Anabel Veloso, Rocío Rodríguez, Silvia Moreno.
Bailaores: Emilio Herrera, José Antonio Jurado, Alberto
Ruiz, Eloy Aguilar, José M. Maldonado, Pedro Ramírez,
Daniel Vegas. Cante: Ana Ramón, Ismael de la Rosa.
Guitarras: José Carrillo, Isaac Muñoz. Percusión:
Chema Uriarte. Chelo: Batio Hangonyi. 11º Festival
de Jerez. Teatro Villamarta (Jerez, España), 2 de
marzo de 2007. 21 horas
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María Pagés
(Foto: Daniel Muñoz) |
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‘Sevilla’ visita Jerez. Y es
recibida con entusiasmo. La nueva obra de María
Pagés fue aclamada en el Teatro Villamarta, igual
que meses atrás en el Teatro de la Maestranza. Y
es que es difícil resistirse a un show de baile flamenco
tan populista y de tan cuidada presentación. ¿Tópico?
También es tópico. De hecho, no falta ninguno.
Pero es que en Sevilla es, para muchos, parte de la vida
de la ciudad. Y es justo eso lo que buscaba recrear la bailaora
y coreógrafa, lo que siempre queda cuando decide
volver. Ahí están esperándola la Giralda,
un patio del Alcázar, el río, el Puente de
Triana, la Feria, el cristo, la virgen y los toros. Y todos
representados físicamente, por medio de gigantescos
telones de fondo y algún elemento escenográfico
más. Nada es sugerido, sino todo mostrado. Y ese
quedarse en la dermis, en la Sevilla escaparatista, puede
interpretarse como virtud o como defecto.
Lo cierto es que el acento está
en la forma. Incluso el cuerpo de baile se utiliza como
ornamento en una obra proyectada hacia los solos de la protagonista.
Esta vez no sobresalen más individualidades, sino
el dibujo que hace el grupo. María Pagés vuelve
a aplicar su talento como coreógrafa, logrando un
dinamismo inusitado con su fórmula de entrecruzar
‘miniestampas’ dentro de la estampa general.
Y, como es propio de su lenguaje (y no es que sea fácil
llegar a construir uno propio), siempre desde la asimetría.
Los catorce bailarines no encuentran respiro en una trepidante
sucesión de cuadros, muchos de ellos autorreferenciales,
que interpretan con más que corrección.
Entretanto, la cabeza de la compañía
se harta de bailar en este montaje, explotando hasta el
límite su particular braceo, su alado mover de brazos.
Bulerías, cantiñas, soleares, seguiriyas,
unos tangos añejos, el duelo de torero y toro, bata
de cola, falda corta, mantón, castañuelas,
abanico. El repertorio de bailes y de elementos es de lo
más variado. Y así es también la música,
una especie de ‘patchwork’ de piezas de fuera,
de dentro y de al lado del flamenco, tanto grabadas como
versionadas en directo, también al servicio de las
formas. El vals de Shostakovich, la ‘Carmen’
de Bizet, Tomás
Pavón, el ‘Volare’, el ‘Volver’
de Gardel, Serrat, Lorca... Y hablando de nuevo del escaparate,
no hay que dejar pasar por alto el espléndido vestuario
de Christian Olivares, un derroche imaginativo que también
contribuye a que este espectáculo entre directamente
por ese sentido de la vista... que está tan cerca
del aplauso.
Ciclo Los novísimos. Edu Lozano
Edu Lozano
(Foto: Daniel Muñoz) |
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No es que sea un novísimo,
pero sí que son pocas las veces que se
le ha visto en solitario. ‘El instante
del sentido’ es la primera propuesta propia
de Edu Lozano, tras curtirse en compañías
como la de Javier Latorre o la de Eva
Yerbabuena. Precisamente, con el apoyo y
el ole de la bailaora granadina ha puesto en
pie este montaje en el que no tiene más
pretensión que la de “mirar y sentir
el flamenco como si fuese la primera vez”.
Nada menos que con Paco
Jarana y Salvador Gutiérrez a la
guitarra, Pepe de Pura, Jeromo Segura y Rafael
de Utrera al cante, más Manuel el Pájaro
al cajón y Carlos Grilo al compás,
se presentó en la Sala Compañía.
Un atrás que le dio alas para mostrarse
con zapateado, seguiriya, soleá y bulería.
A estos estilos aplicó una técnica
tan impecable que acaba por ser invisible...
y entonces comienza el arte. El bailaor cordobés
es de movimientos certeros y concentrados, pero
al tiempo coloreados de matices musicales de
extrema sutileza. A su première invitó
a la bailaora Mercedes de Córdoba, que
puso el contrapunto femenino al montaje con
una elegante guajira con bata de cola blanca,
abanico y aroma de ‘yerbabuena’.
Edu Lozano ya ha presentado sus credenciales.
Comienza el camino.
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