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FESTIVAL
DE JEREZ 2007. MARÍA DEL MAR MORENO. ‘MARÍA,
MARÍA’
Sincero autorretrato
Silvia Calado. Jerez, 24 de febrero
de 2007
‘María, María’.
María del Mar Moreno: Guión,
coreografía, baile. Antonio Malena: cante, dirección
artística. José Luis Montón: música,
guitarra. Luis de Pacote, Juanillorro: cante. Santiago Moreno,
Malena hijo: guitarra. Gorka Hermoso: acordeón. Luis
de la Tota: palmas. Juan Ogalla, Rocío Marín,
El Kuki: baile. Dolores la Chicharrona, Yoya la del Pipa,
La Bastiana, Rocío Moneo, Macarena Moneo, Rosario
Soto: colaboración especial al baile y al cante.
Ana Salazar: colaboración especial en ‘La vie
en rose’. María Martínez de Tejada:
guión, dirección escénica. 11º
Festival de Jerez. Teatro Villamarta. Jerez (Cádiz,
España)
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María del Mar Moreno
y Antonio Malena (Foto: Daniel Muñoz) |
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Autorretrato. María
del Mar Moreno se ha puesto ante el espejo para dar
forma a ‘María, María’, un espectáculo
en el que exhibe sin tapujos sus sueños, sus ilusiones,
sus miedos, su caos interno... y, por supuesto, su manera
de entender el baile flamenco. Quienes la conocen, saben
que ha sido sincera. Y ese creerse firmemente la propuesta,
con la naturalidad que da mostrarse tal cual se es, hace
de esta obra su obra más sólida... hasta el
momento. Contar además con dirección escénica,
a cargo de María Martínez de Tejada, ha dado
coherencia y saber estar a un montaje de resultado dinámico
(aunque algo pasado de metraje), hecho de contrastes y de
instantáneas.
Cuando era una niña, escuchaba a
El Serna en su habitación y se imaginaba en el Teatro
Villamarta con bata de cola negra y castañuelas.
Y el sueño se hizo anoche realidad. El baile de aire,
de ayer y de siempre es posible en la era del efectismo.
Las cortinas moradas con lunares blancos anuncian que estamos
en La Porvera, en la escuela y estudio de María,
donde enseña, donde aprendió y donde crea.
Y con un toque de sentido del humor, recrea con su compañía
una sesión de ensayo. Cantiñas con mantón,
con poso y con derroche de pellizco. Antonio Malena le canta
en pie a la antigua, para un baile antiguo, ‘matildeante’.
Y de Jerez a París. De lo local a lo internacional,
pasando por ‘l’amour’. El envolvente acordeón
de Gorka Hermosa traslada la escena a orillas del Sena.
Tras una prescindible escena de tortolitos, María
entra en escena canturreando en francés... que es
filóloga ella. Aunque serán José
Luis Montón y Ana
Salazar, bendecida por su avanzadísimo embarazo,
los encargados de versionarle ‘La vie en rose’
de Edith Piaf con sumo gusto y dulzura.
Otro cambio radical. En un álbum
de María no puede faltar una foto de Antonio Malena.
Bajo un haz de luz cenital, el cantaor se recoge en la fragua,
invoca a la tierra y se remete en un escalofriante viaje
acompañado de sentidos oles del público. La
aparición de la bailaora, otra vez de negro, lo lleva
a la seguiriya. Y salta la chispa, la honda química
profesional que desde hace año los une. Y el ay jondo
enlaza con el ay inmenso de María Callas, la voz
que acompaña a la bailaora en la soledad del camerino.
Quiebro que lleva al siguiente punto de giro, el que marca
la bella música de Montón. El guitarrista
pone en bandeja a Juan Ogalla una brillante intervención
por farruca, de textura firme pero dúctil. Y se queda
en escena para acompañar la nana de Antonio Malena
a la niña que busca lo que se evapora. Cambio de
tercio. Corrillo de gitanas por bulerías. La escena
del juicio racial que, al final, se resuelve en positivo.
Admitida. Vuelve la guitarra mágica a esbozar un
ensoñador paisaje por soleá. No, no te vayas.
Pero se va. La bailaora necesita otro terreno, el de los
límites conocidos, ese asidero cercano, para ese
baile en el que hace confluir a todas las ‘marías’
que lleva dentro. La de la bravura, la de los complejos,
la femenina, la mesurada, la añeja, la caótica,
la jerezana. Y como ella se entiende, el público
también la entiende. Y la ovaciona y ovaciona sin
parar protagonizando el último cuadro: ‘María,
el público (saludos)’.
| Ciclo Solos en Compañía.
Rafael de Carmen
Ya tiene abiertas las puertas
la Sala Compañía, el escaparate
de las propuestas más intimistas, el
escenario de las oportunidades. Y es que no
es frecuente ver a muchos de los protagonistas
de este cartel desligados de las grandes compañías,
en solitario, defendiendo su individualidad.
Arranca el ciclo con Rafael
de Carmen, colaborador habitual de Manuela
Carrasco. El bailaor sevillano se decantó
por el formato tradicional de cuadro para mostrarse
por soleá por bulerías, tanguillos-tangos
y alegrías, con las consabidas transiciones
de toque y cante a cargo de Juan Requena y José
Valencia. Aunque ni la hora ni el aforo acompañaban,
el artista logró hacerse con la situación
exhibiendo un baile cien por cien masculino,
con un personal empleo del braceo, la mano y
hasta la cadera. Eso sí, descargas energéticas
de alto voltaje fueron precisas para salvar
una tarde abocada al tedio.

Rafael de Carmen
(Foto: Daniel Muñoz)
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| Ciclo Café Cantante. Carmen
Grilo · Marina Heredia
La medianoche llega en la Bodega
de Los Apóstoles. El cante de mujer vuelve,
aunque sin tanta acogida como en la primera
noche. Peor para los que no fueron, porque la
velada fue para no perdérsela si del
panorama actual del cante se quiere estar al
tanto. Confiando en el mismo atrás -comandado
por la guitarra de José Quevedo ‘Bolita’-,
Carmen
Grilo y Marina
Heredia presentaron sus respectivas credenciales.
Primero, la jerezana, la que nunca canta igual.
Defendió con su arriesgado barroquismo
un repertorio variado, que ancló en las
cantiñas y en las seguiriyas, para desembocar
en unas bulerías a las que se sumó
el hermano Joaquín con unas pinceladitas
de su soberbio baile. Después, la granadina,
posó su pictórica estampa en el
escenario, diciéndose cantaora seria
y respetable. Con eco aterciopelado inició
su periplo por tierras levantinas, ahondando
en las soleares, navegando fluidamente en las
malagueñas rematadas con fandangos del
Albaicín. Cantaora de mesura, reposo
y tacto. Y entonces llegaron los tangos de ‘Graná’
rodeados de Jerez (ver vídeo online).
Y entonces evocó a las zambras, a lo
atemporal, a los ancestros, derrochando valentía.
Escuchen este cante suyo en el disco nuevo ‘la
voz del agua’, donde está también
incluida ‘Illo y Romero’, una canción
“muy especial” sobre poema de José
Bergamín, cuya voz dibuja con exquisitez.

Marina Heredia (Foto:
Daniel Muñoz)
CD:
Marina Heredia. La voz del agua
Vídeo
online. Marina Heredia
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| Presentación del libro ‘Cristina
Hoyos. Gracias a la vida’
La
Bodega de San Miguel cita cada mediodía
a los que apuestan por el encuentro. Tras la
rueda de prensa de los artistas, como siempre,
en compañía de un vino de la tierra,
llegó el tiempo de la literatura. El
escritor Juan Manuel Suárez Japón
presentó su libro ‘Cristina Hoyos.
Gracias a la vida’, haciendo un alegato
a favor de la salvaguarda del conocimiento vital
de los profesionales del flamenco. “Quise
convertirme en testaferro, en transmisor...
Lo mejor que podía hacer como escritor
era desaparecer”, afirmó el autor.
Y así consiguió configurar una
obra en la que es la propia bailaora la de da
cuenta de sus avatares profesionales y vitales,
con paradas en episodios como su fructífero
encuentro con Antonio
Gades.
LIBRO:
Juan Manuel Suárez Japón. Cristina
Hoyos. Gracias a la vida
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| Y mañana...
Santiago
Lara, El sendero de lo imposible’.
Bodega Los Apóstoles (7 p.m.)
Barón Company, ‘Meridiana’.
Teatro Villamarta (9 p.m.)
Más
información
Alicia
Márquez & Ramón Martínez,
‘De la memoria’. Sala Compañía
(24 horas)
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