|
|
FESTIVAL DE JEREZ 2007.
JAVIER BARÓN, ‘MERIDIANA’
Tiempo de flamenco
Silvia Calado. Jerez, 25 de febrero
de 2007
‘Meridiana’. Compañía
Javier Barón. Dirección,
idea original, coreografía, baile: Javier Barón.
Cuerpo de baile: Manuela Ríos, Ana Morales, Leilah
Broukhim. Música: Javier Patino (guitarra), Alexis
Lefèvre (violín). Guitarra: Ramón Amador.
Cante: Miguel Ortega, Juan José Amador, Jesús
Méndez. Cante/baile: Tomasito. Percusión:
Tino di Geraldo, Luis Amador. Dirección musical:
José Manuel Gamboa. Colaboración especial:
Juan Dolores Caballero. 11º Festival de Jerez. Teatro
Villamarta (Jerez, Cádiz), 25 de febrero de 2007.
21 horas

Javier Barón (Foto: Daniel
Muñoz)
Javier
Barón y el tiempo. El tiempo y el juego, la jugarreta,
el ir, el devenir, lo que es y no parece, lo que trae, lo
que se lleva, lo que pasa, lo que queda. La matemática
del minutero, que es el esqueleto de la música...
y del flamenco. Nada hay más sencillo ni más
complejo a la vez. Y así es ‘Meridiana’,
un espectáculo de complejo trasfondo y de sencilla
apariencia. El bailaor y coreógrafo sevillano demuestra
estar en plena efervescencia creativa y, como en toda su
obra, firmemente asido a la calidad global de los proyectos.
La música, el baile, la coreografía, el ritmo,
la iluminación, el vestuario... nada se deja al arbitrio
del azar, sino todo lo contrario. Aunque no lo parezca,
pues no hay guión que subyugue, ni discurso que distraiga.
Aquí todo es complicidad y compromiso
con la música y con el baile. ‘Meridiana’
está hecho de pasajes hilados con fluidez por mor
de la composición tanto del sonido como del movimiento.
La música, compuesta por Javier Patino y Alexis Lefèvre,
no sólo da la pauta rítmica y melódica,
sino que propicia el juego y configura los ambientes. Contrastan
las guitarras de Patino y la de Ramón Amador, el
toque futuro y la tradición arraigada. Brilla cegadoramente
el violín de Lefèvre, ya compartiendo con
una apabullante soltura. Tino
di Geraldo aporta gusto a lo rítmico, salpicándolo
de detalles. Y, al hilo, el contrastado trío cantaor,
defendiendo el complejo jugueteo de estilos incluso lindantes
con el folklore. Mención aparte merece la participación
de Tomasito,
la flamencura en estado esencial, dando cuerda al reloj.
Insufla una energía tan poderosa, que a Javier Barón
le trastoca el semblante y lo alza un palmo del suelo. Cuando
aparece con sus travesuras de compás hablado-bailado-cantado,
el bailaor goza por instinto. “Ay, santo barón,
deme la vela que usted le alumbra, que a mí me alumbra
el sol y a usted le alumbra la luna”.
“Aaaay, ojú”,
el baile. Ofreció Javier Barón unas intervenciones
redondas en solitario. Aúna madurez, soltura, temple,
personalidad y una musicalidad apabullante no sólo
en los pies, sino también en la plástica de
su movimiento. Los mismos valores los aplica al trabajo
coreográfico diseñado para el trío
de bailaoras, que defienden firmemente los preceptos artísticos
del de Alcalá. Ana Morales derrochó versatilidad,
dulce en lo clásico, vibrante en lo flamenco. Leilah
Broukhim tiró de potencia y jondos redaños.
Manuela Ríos marcó la elegante curva de su
braceo en su solo. Y juntas hicieron funcionar un diseño
de trío que viajó de lo onírico a la
llamarada, visual, evocador y enérgico. Y todo ello
en un envoltorio sencillo, sólo hecho de las inteligentes
luces de Olga García. ‘Meridiana’ convenció.
| Ciclo Bordón y cuenta nueva.
Santiago Lara No
es que en esta edición del festival jerezano
la guitarra tenga mucho peso, pero algún
hueco se le ha reservado. El ciclo ‘Bordón
y cuenta nueva’ dio comienzo en la Bodega
Los Apóstoles con Santiago
Lara que, a la espera de que la discográfica
edite, avanzó la totalidad del repertorio
del que va a ser su primer disco ‘El sendero
de lo imposible’. El joven guitarrista
jerezano, discípulo de Manolo Sanlúcar,
puso a la audiencia en pie con un repertorio
serio, maduro y legible. Lo defendió
rodeado de una banda de medidos arreglos, hecha
de percusiones, bajo, segunda guitarra y el
cante de Londro y David Palomar. Rondeña,
tangos, alegrías, soleá, rumba,
balada y la farruca que bailó, impecable,
Mercedes Ruiz, compusieron un repertorio que
encandila por su personal y moderna fluidez
melódica. Que como dice la letra, “ven,
que yo te llevaré, que yo te enseñaré
caminos nuevos”.

Santiago Lara y
Mercedes Ruiz (Foto: Daniel Muñoz)
|
|
| Ciclo A-compás-a-dos. Alicia
Márquez & Ramón Martínez
Si la tarde anterior
Rafael de Carmen se conformó con el cuadro
de toda la vida, Alicia
Márquez y Ramón Martínez
acudieron a la Sala Compañía con
una depurada propuesta también de baile,
cante y música. ‘De la memoria’
tenía como motivo un echar la vista atrás
para construir un reflejo del presente, de su
presente. Ambos derrocharon formación
y saber estar en escena, al hilo de sus respectivas
maneras de tejer el movimiento. Alicia Márquez
ofreció elegancia, figura, finura, tanto
en el martinete de Rosalía de Triana
como en la soleá con bata de cola. Ramón
Martínez sorprendió con una implacable
técnica y una personal concepción
de la danza flamenca, entre lo concreto y lo
abstracto, tanto en la rondeña de Ramón
Montoya, como en las extensísimas
alegrías. Y juntos en el zapateado. Ambos
fueron siempre cómplices de la hermosa
música elaborada por Paco Arriaga, al
toque junto a Jesús Torres, y con el
cante de los versátiles Miguel Ortega
(que acababa de cantar en el Villamarta con
Javier Barón) y El Londro (un rato después
de acompañar a Santiago Lara). Así
da gusto.

Alicia Márquez
y Ramón Martínez (Foto: Daniel
Muñoz)
|
|
| Y mañana...
José
Valencia. Palacio de Villavicencio (19 horas)
Compañía Antonio Márquez.
Teatro Villamarta (21 horas)
Juana
Amaya. Sala Compañía (24 horas)
|
|
|
|