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FESTIVAL DE JEREZ 2007. ROCÍO MOLINA • ÚRSULA
LÓPEZ • LA MACANITA
...(en el almario) su bailar
Silvia Calado. Jerez, 27 de febrero de 2007
‘Almario’. Rocío
Molina: baile, coreografía, producción.
José Valencia, Antonio Campos: cante. Francisco Cruz,
Juan Requena: guitarra. Antonio Coronel, Sergio Martínez:
percusión. Guadalupe Torres, Popi: palmas. Miguel
Serrano: dirección de escena. 11º Festival de
Jerez. Teatro Villamarta (Jerez, Cádiz), 27 de febrero
de 2007. 21 horas

Rocío Molina (Foto: Daniel
Muñoz)
“Si hay un alma sincera, que se guarde
(en el almario) su cantar”. Cambie ‘cantar’
por ‘bailar’ y aplique el verso de Blas de Otero
a Rocío
Molina. La bailaora malagueña desnudó
su alma de bailaora en el espacio privado del ropero. A
cada traje, un baile. A cada baile, un alma. El mensaje
era claro: “Sé tú misma”, pintado
en el espejo con barra de labios. Y, no lo duden, fue ella
misma. La artista define a cada actuación su propio
lenguaje, aunque parezca pronto, muy pronto. Pero es tal
la claridad de su objetivo, tal la decisión con la
que afronta su propuesta, que deja atónita a la audiencia.
Durante hora y cuarto, no dio tregua. El recurso al cambio
de ropa en directo -similar al de Isabel Bayón en
‘La puerta abierta’, pero sin esconderse- permitía
una estructura continua, hilando sin fisuras un baile tras
otro, como un único baile en perpetua metamorfosis.
Y así el canal de energía no se veía
interrumpido en ningún momento sino que, al contrario,
crecía y crecía.
Ya lo dijo en la rueda de prensa: “A
mí no me para nadie”. Y mucho menos en cuestiones
de libertad. Así que salió a escena ataviada
con un entubado vestido de cuero corto, con chaquetilla
y botas altas a juego. El pelo de trigo suelto, el andar
resuelto. Y de esa guisa se bailó, tras la introducción
musical por tanguillos, un soberbio taranto inspirado por
el de Fernanda Romero. Y lo hace en la ‘ele’
que forman músicos y cantaores a la derecha de la
tabla, concentrando la intensidad. Las cartas están
sobre la mesa. Suena una guitarra antigua, la de Sabicas.
Y ella se alza sobre un banco de madera envuelto en la bata
de cola negra que se enfunda entre estéticas figuras.
No se sabe cómo, pero el banco y ella están
en el centro, aguardando el quejío de Antonio Campos,
que le canta una seguiriya con la dulzura de una nana. Llevando
a su planeta las formas de Pilar López (incluyendo
castañuelas), se muestra compleja, pulcra y personal.
Espectacular el desarrollo y espectacular el acabado (ver
vídeo) ya con el inmenso José
Valencia en escena.
Momento para quitar hierro, para distender
las fibras y los sentires. Las chicas encargadas del compás
la ayudan a desvestirse y a enfundarse un pantalón
negro. Y ahí sale todo el descaro de Rocío
que frescona y paródica, hace un remix de flamenquismos
que hasta pasa por Marisol. El público la capta y
grita y aplaude y se parte de risa con tal garrotín.
La fiera de mi niña aún tiene otro traje en
el ‘almario’, un vestido granate con mantón
de Manila, que la introduce en la soleá. El dibujo,
la espiral, el ímpetu. Los músicos forman
hilera detrás... y asoma la bulería. Y todo
tan cuidado. Un entremés de mentiras bailadas. Y
el proceso del desvestir, del dejarse bailar, del dejar
más libre aún pies, cuerpo, mente y alma.
Ya está aquí la siguiente generación,
ya ha llegado una nueva escuela.

Rocío Molina y Antonio
Campos (Foto: Daniel Muñoz)
Ciclo De la Frontera. Úrsula
López, ‘Abriendo caminos’
Tras formarse en profundidad
como primera bailarina de la Compañía
Andaluza de Danza y el Ballet Nacional de España,
Úrsula
López defiende su individualidad.
La bailaora cordobesa estrenó en la Sala
Compañía el montaje ‘Abriendo
caminos’, su primera propuesta en solitario.
Derrochó estética y elegancia
en todo el montaje, hecho de piezas de alta
calidad estética y técnica, respaldadas
por la onírica música de Daniel
Méndez y Javier Patino. Se presentó
sola por seguiriyas con castañuelas,
para continuar a dos con su hermana Tamara en
una pictórica y sensual coreografía
por tangos. Tras la tanda de fandangos de los
cantaores (de ole el de David
Lagos), volvió con una espectacular
bata de cola roja, rediseñando su esbelta
figura. Preciosismo en los brazos y, en general,
inmenso repertorio de movimientos. De un selecto
abanico de ellos dio forma a la bambera-romance,
sobre poema de Lorca. Al bailaor Mariano Bernal
cedió un espacio para que mostrara su
farruca, tras la cual volvió la bailaora
vestida de blanco por cantiñas. Clasicismo
y flamencura son todo uno en Úrsula López.

Úrsula López
(Foto: Daniel Muñoz)
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Ciclo Café Cantante. La Macanita

(Foto: Daniel Muñoz)
El ciclo dedicado a las grandes
voces del cante actual de mujer continuó
con
La Macanita. Con la Bodega de Los Apóstoles
a rebosar de público, la cantaora jerezana
ofreció un completo recital dedicado
a Fernanda de Utrera y a La Paquera.
CD:
La Macanita. Jerez. Xères. Sherry
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| Presentación de Editorial Almuzara
El espacio para la tertulia
que cada mediodía se abre en la Bodega
de San Ginés tuvo como protagonista el
libro. La firma cordobesa Editorial Almuzara
presentó su colección de flamenco,
que ya incluye títulos como ‘El
baile flamenco’, ‘El flamenco
en Cádiz’ o ‘Historia de
la guitarra flamenca’. El director de
la editorial, Manuel Pimentel, expuso que persigue
el objetivo de “hacer la mejor colección
de libros de flamenco”. Y avanzó
que ya tiene en el punto de mira la enseñanza,
rama que complementará las líneas
principales de publicaciones que, según
explicó la responsable del área
de flamenco, Génesis García, son
“la divulgación, el ensayo y la
musicología”. Entre los próximos
libros a publicar figuran monografías
sobre el flamenco en Jerez y Granada, y sobre
personajes como Lola Flores.
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| Y mañana... Los
jóvenes mandan. La sexta jornada del
festival tiene como protagonistas a artistas
de última hornada. A medianoche en la
Sala Compañía el trío de
bailaores formado por Olga
Pericet, Marcos Flores y Manuel Liñán
presentan ‘En clave’. Según
la bailaora, es un montaje “sencillo en
composición, aunque el flamenco es siempre
complicado”. El Teatro Villamarta acogerá
la propuesta de Andrés
Peña y Pilar Ogalla, ‘A fuego
lento’. La pareja explicó que “nuestros
bailes son muy distintos, pero tienen algo que
conecta... será la tierra”. Y,
haciendo alusión al título, dijeron
que el espectáculo “está
caldeado de manera suave, templado, sin estridencias”.
Y por la tarde en el Alcázar se atreverá
a cantar sin microfonía, en el cuerpo
a cuerpo con el público, la cantaora
Mari Ángeles Fernández que, aunque
es consciente de que “es una bendición
ser hija de Tomatito”, dejó claro
que quiere luchar por abrirse su propio hueco,
dejándose guiar por los grandes maestros
del pasado: “No se puede copiar de los
de ahora porque cada uno aplica su técnica,
prefiero mirar a Chacón, a Manuel Torres,
a Escacena...”.
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