FESTIVAL DE JEREZ 2008.
‘FLAMENCO WORLD MUSIC’, JESÚS TORRES,
ENCARNA ANILLO & DAVID LAGOS
En primer plano…
al fin
Silvia Calado. Jerez, 26 de febrero
de 2008
‘Flamenco World Music’.
Jesús Torres: guitarra, música.
Arcadio Marín: segunda guitarra. Antonio Coronel:
percusión. Inmaculada Rivero: cante. Carlos Grilo,
Lúa: palmas/ Encarna Anillo: cante.
Juan Requena, Juan Diego: guitarras. Chispa: percusión.
Rocío Soto, Marisa Gallardo: palmas/ David
Lagos: cante. Alfredo Lagos: guitarra. Carlos Grilo,
Lúa: palmas. 12º Festival de Jerez. Bodega Los
Apóstoles. Jerez (Cádiz, España), 26
de febrero de 2008. 21 horas

Jesús Torres (Foto Tomoyuki
Takase)
Dándole la vuelta a la frase de
Francisco Vallecillo que ayer citó en la tertulia
Calixto Sánchez, hay verdades en el flamenco que
merecen ser mentiras. Y anoche supimos de un par de ellas.
La más grande, que era la primera vez que Jesús
Torres, Encarna
Anillo y David
Lagos compartían un escenario sin acompañar
a nadie. Siendo como son artistas con más de veinte
años de carrera a las espaldas. Y ahí va la
otra, que es que asistimos en primicia al debut ‘alante’
del guitarrista, después de cientos y cientos de
bolos tocando hasta para Antonio Gades. De verdad que parece
mentira… lo mismo que el hecho de que ninguno tuviera
aún disco propio. Aunque, Flamenco World Music mediante,
todo esto va dejando de ser falso.
Encarna Anillo (Foto Tomoyuki
Takase) |
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El cartel que los juntaba en la Bodega
de los Apóstoles, dentro del ciclo Café Cantante,
tenía el sentido de celebrar y compartir el punto
de giro que experimentan las trayectorias de los tres artistas.
Y no es para menos estando como está el panorama
discográfico… flamenco. Jesús Torres
y Encarna Anillo actuaban ya con sus discos a la venta.
El de David Lagos está en plena cocción; así
que su recital fue un avance de lo que será ‘El
espejo en que me miro’ el próximo otoño.
Y no pinta nada mal, por lo que mostró acompañado
al toque por el certero Alfredo
Lagos. Tiene este cantaor jerezano poder, saber y convicción,
además de ese extraño ‘chip Morente’
que inserta la creatividad en este arte tan inmóvil
como es el cante. Aunque nunca deja de lado los referentes,
sino que se los lleva a su terreno, los versiona, los entreteje.
Un cante se mira en El Sevillano, otro en Chano Lobato,
el siguiente en La
Paquera… y el que viene en sí mismo. De
su cosecha propia destacó un recorrido malagueño
entre lo serrano y los tangos del Piyayo que dedicó
a Miguel Poveda, destinatario de la composición.
No estuvo muy alejada en repertorio, aunque
sí en estilo y en sentir, la gaditana Encarna Anillo.
Acompañada por Juan Requena y Juan
Diego a la guitarra, dibujó un recital convexo,
es decir, que empezó y terminó arriba, centrándose
por medio en cosas de dentro. Quizás demasiado de
dentro para la media hora en la que debía resolver
su propuesta. Otra selección hubiera sido posible.
Lo que no sacrificó fue el buen gusto. Y es que de
la nueva generación es de las que está dotada
de una de las voces más redondas, plena de sensibilidad
y de elegancia. Y tanto por milongas como por malagueñas
y soleares, buscó siempre el matiz, la respiración.
Ahora que cuando se agarra la falda y arremete por alegrías
o por bulerías no hay quien la detenga. Y es que
es una y muchas cantaoras… ya a sus veintipocos.

David Lagos (Foto Tomoyuki Takase)
Aunque antes de que aflorara el cante,
ya Jesús Torres se había encargado de poner
a punto el ambiente de la encantadora bodega de González-Byass,
repleta de público. El guitarrista escogió
un ramillete de composiciones de ‘Viento
del Norte’ para estrenarse como solista. Y dejó
bien claro que si al servicio de la danza es un imprescindible
(la noche antes relumbró en ‘La puerta abierta’
de Isabel Bayón), entregado a su toque puede encaminarse
a serlo. Y es que no es un debutante, sino un músico
con muchas tablas, mucha música, muchas manos y mucho
sentido del hecho artístico. Conoce su instrumento
y se conoce a sí mismo. Y eso queda claro en cada
uno de sus temas, que interpretó solo o asistido
puntualmente por compañeros como la cantaora Inmaculada
Rivero, el guitarrista Arcadio Marín, el percusionista
Antonio Coronel o esa pareja imprescindible que forman los
palmeros Carlos Grilo y El Lúa. Desde el ‘Tarantango’
al zapateado, pasando por la fantasía que titula
el álbum o la bulería de apertura ‘Calle
Espada’, el punto concreto de Écija donde nació
su padre. Un ‘nuevo’ nombre se añade
al panorama de la guitarra flamenca, y otros dos al del
cante… aunque siempre han estado. Y este salir a primer
plano es motivo de alegría no sólo para ellos,
sino también para sus compañeros. Ni Miguel
Poveda ni Isabel
Bayón se resistieron a participar en el fin de
fiesta pues si la música tiene una cualidad que la
honre, es la de compartir.

Fin de fiesta (Foto Daniel Muñoz)
Manuela
Ríos, ‘De tablas’
Manuela
Ríos tenía la responsabilidad
de defender la única propuesta de baile
de la jornada. Lo hizo a medianoche en la Sala
Compañía, con el estreno de su
espectáculo ‘De tablas’.
Una propuesta sencilla, pero con un planteamiento
especial: dar las gracias al guitarrista Rafael
Rodríguez, a quien considera su maestro
en esto de ser artista. La sevillana, en un
alarde de generosidad, colocó a su compañero
ocupando el centro de la escena, dejándolo
hacer con ese toque suyo tan atemporal, tan
interior. Y a su alrededor fue girando un montaje
que juega con los elementos básicos (baile,
toque, cante), pero los maneja con tanto tacto
que el conjunto resulta un todo bien cosido.
Nada menos que cuatro cantaores flanqueaba al
dúo protagonista, entrando y saliendo
de la escena fluidamente cuando se les requería.
Y más de cara a ellos que de cara a la
audiencia, desarrolló Manuela su danza,
que es fibrosa, tensa, de estético escorzo
y sonoro latigazo. Del romance a la cantiña
con bata de cola, pasando por la malagueña,
los tientos-tangos o esas estampas de bailaora
y trovador de la sonanta que hicieron la noche
tan especial.
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Y mañana…
• Rafael Amargo, ‘Tiempo
muerto’. Teatro Villamarta (21 horas)
• Miguel Ángel Berna, ‘Rasmia’.
Sala Compañía (19 horas)
• Calixto Sánchez, ‘Andando
el camino’. Bodega Los Apóstoles
(24 horas)
Javier Latorre
(Foto Daniel Muñoz) |
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La sexta jornada del Festival
de Jerez 2008 va a ser un alarde de diversidad:
de la jota evolucionada al cante académico,
pasando por el teatro didáctico infantil
y el baile flamenco personalizado. Todo comenzará
a mediodía en el Centro Andaluz de Flamenco
con ‘Flamenquita, la niña que perdió
el compás’, que es, según
su director Enrique Linera, “una obra
de teatro divulgativa que enseña a los
niños los palos y el compás”.
Más de doscientos niños de dos
colegios jerezanos disfrutarán del montaje
entre esta primera función y la prevista
para el próximo 5 de marzo. Sin contar
la tertulia de la Bodega de San Ginés,
cada año más concurrida, la siguiente
cita del día es a la siete de la tarde
en la Sala Compañía, donde el
bailarín aragonés Miguel Ángel
Berna presentará su espectáculo
‘Rasmia’. Con él reivindica
no sólo esa parcela del folclore español
sino, sobre todo, su evolución pues,
según confiesa, “la jota se había
quedado fosilizada y aunque respeto la tradición,
todo avanza”. Berna expuso, además,
que el suyo es “un espectáculo
sin trampa ni cartón, detrás del
cual lo que hay es tesón, que es justo
lo que significa la palabra rasmia”. Ya
en el Teatro Villamarta la compañía
de Rafael
Amargo presentará ‘Tiempo muerto’,
un montaje que, según el programa, supone
“una vuelta a la esencia del flamenco
después de obras de pleno eclecticismo”.
El cierre queda en manos de Calixto
Sánchez que en la Bodega de los Apóstoles
ofrecerá en directo su último
disco ‘Andando el camino’. Anunció
que cantará palos como la malagueña,
la soleá, los tientos, las alegrías
o “unas seguiriyas que es una composición
mía y que cuentan una historia”.
Y sentenció que “tengo la suficiente
experiencia para hacer lo que me dé la
gana”, en una rueda de prensa que convirtió
casi en conferencia. Casi no dejó hueco
a Javier
Latorre, que venía a presentar el
centro de danza que inauguró el pasado
octubre en las instalaciones del Teatro de la
Axerquía de Córdoba, mediante
un acuerdo de colaboración con el Gran
Teatro de la ciudad. Según explicó,
además de impartirse clases, también
será el lugar de “producción
de los espectáculos de la compañía
y centro de estudios coreográficos especializado
en flamenco, pues en este ámbito hay
mucha desinformación y desconocimiento”.
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