FESTIVAL DE JEREZ 2009. JAVIER BARÓN, ‘DOS VOCES
PARA UN BAILE’
El premio es bailar
Silvia Calado. Jerez, 4 de marzo de 2009
‘Dos voces para un baile’.
Javier Barón: baile, coreografía,
dirección artística. José Valencia,
Miguel Ortega: cante. Javier Patino, Ricardo Rivera: guitarras.
El Choro, Juan Diego: baile, palmas. David Montero: dirección
de escena. Faustino Núñez: dirección
musical. 13º Festival de Jerez. Teatro Villamarta.
Jerez (Cádiz, España), 4 de marzo de 2009.
21 horas

Javier Barón
(Foto Daniel Muñoz) |
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“La torre de Santiago está
repicando a gloria”. Y pudo ser verdad que ocurriera
mientras Javier
Barón alcanzaba ya el éxtasis al filo
de la bulería. El bailaor sevillano, pleno de motivación
tras ser distinguido con el Premio Nacional de Danza 2008,
gozó e hizo gozar del baile flamenco sin ningún
tipo de artificio. Y es que este ‘Dos voces para un
baile’ habría de ser el paradigma de espectáculo
no argumental para solista. Tanto por la forma, como por
el fondo, dos parámetros que raramente está
en perfecto equilibrio.
La forma, que viene firmada por David Montero,
consigue hilar pieza tras pieza sin que medie fisura alguna,
por medio de la luz y de un acertado diseño de entradas,
salidas y uso de los distintos planos de la escena. El fondo
es la justa concatenación entre el diseño
musical, la interpretación del mismo por parte de
los dos cantaores y los dos guitarristas… y el BAILE.
Así envuelto e inspirado, el alcalareño hace
brotar su danza mayúscula con una apariencia de naturalidad
tras la que se oculta personalidad, historia, inquietud,
reto, complejidad, sencillez, dificultad, disciplina, sueños,
entrega… Y todo lo que pueda entrañar una trayectoria
artística como la suya, trabajada a golpe de humildad
y perseverancia.
Para la historia de este festival queden
las diabluras que hizo sobre mil y un tipos de ritmos, los
saltos invisibles de seguiriyas a tangos, la sincera comunicación
entre alante y atrás, el solo por guajiras de Ricardo
Rivera, la ‘Meridiana’ de Javier Patino, los
espectaculares cantes metamórficos de Miguel
Ortega y José
Valencia, la elegancia de la presentación, la
dinámica de la estructura, las reflexiones en off
de un artista que mira a su propio pasado para seguir hacia
delante… y lo sintetiza en esa soleá total
que puso el broche de oro a una propuesta que, con o sin
premios, sitúa al baile flamenco en la cota de dignidad
y valor artístico que le corresponde.
Antonia
Jiménez •
Tamara Tañé
Palacio de Villavicencio,
19 horas
El Palacio
de Villavicencio volvió a dedicar otra
doble jornada flamenca a la mujer. El toque
lo puso la gaditana Antonia Jiménez,
con unas maneras dulces, la soltura de quien
está curtida en el atrás y mucho
camino aún por recorrer. La farruca,
los tanguillos con aire de guajira y las bulerías
fueron algunas de las piezas que acometió
y, aún sin lograr compenetrarse con
la percusión, logró una inusual
ovación a compás. El cante venía
de unas cuantas calles más para allá.
La jerezana Tamara Tañé, que
en la última temporada viene formando
parte del elenco de ‘Mujeres’,
se centró en los estilos de la tierra,
aún trabajando por controlar su privilegiado
instrumento.
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