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FESTIVAL DE JEREZ 2009. MERCEDES RUIZ, ‘MI ÚLTIMO
SECRETO’
El secreto: bailar
Silvia Calado. Jerez, 11 de marzo de 2009
‘Mi último secreto’.
Mercedes Ruiz: baile, coreografía,
dirección artística. Vanesa Reyes, Carmen
Herrera: baile. Londro, David Lagos: cante. Santiago Lara:
guitarra, dirección musical. Javier Ibáñez:
guitarra. María López: violín. Juan
Díaz: violonchelo. Paco Lobo: contrabajo. Perico
Navarro: percusión. Javier Peña: palmas. Javier
Latorre: colaboración especial coreográfica.
13º Festival de Jerez. Teatro Villamarta. Jerez (Cádiz,
España), 11 de marzo de 2009. 21 horas

Mercedes Ruiz
(Foto Daniel Muñoz) |
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Lo del secreto había creado cierta
expectación. Mercedes
Ruiz prometió desvelarlo sólo en el escenario,
donde saldría a la luz “otra faceta de mí
que ni yo misma conocía”. Pero después
de ver el espectáculo, lo cierto es que no sabemos
decir qué era eso tan inédito que quería
al fin airear. Lo que se vio en el Teatro Villamarta fue
una continuación de la propuesta de la bailaora jerezana,
aunque sí más cuidada, más calculada
y más formalista que las anteriores. Y, sobre todo,
lo que mostró fue a una bailaora cada vez más
depurada y más convencida de su léxico, aunque
sin renunciar a sus recurrentes referentes. Ante esa realidad
de la bailaora, sin más, su público se rindió.
Abrió el espectáculo escuchando
su propia voz bajo la bombilla de ‘Santo y seña’.
“Soy una bailaora que está delante de ti y
tiene algo que decirte”, decía mientras hilvanaba
recortes y cascadas de palillos al son de la pieza percusiva
grabada de Paquito González. La puntual colaboración
de dos bailaoras insufló cierta dinámica y
frescura a la escena primera. Una letra de farruca de David
Lagos, acompañado por Javier Ibáñez,
sirvió de bisagra. Por ese palo, que ya tocó
el pasado año en ‘¡Viva
Jerez!’, profundizó en la pulcritud y sobriedad
de sus pasos y mudanzas. Vestía pantalón.
Tensaba los silencios. Proyectaba frialdad metálica.
Oía a Londro y a Santiago Lara, su mitad musical.
Recogía aplausos.

Mercedes Ruiz
(Foto Daniel Muñoz) |
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Lagos pregonó moras. Londro pregonó
flores. Y para cuando las luces se encendieron, guitarras
y cajón formaban filas en el centro de la escena.
Sin moverse de esos dos metros concentró la bailaora
la bulería por soleá, un baile atento al cante,
a los chispazos propios de la reunión, al braceo
bajo, a la espalda arqueada, al efectista fraseo de puntas
y tacones. Apenas una introducción de cuerdas, y
la bailaora regresaba al escenario con mantón. La
granaína como paisaje sobre el que dibujar poses
divistas y plenas de plasticidad, antes de que volvieran
a ornamentarla las dos bailaoras. Ambas se encargaron de
cerrar el número por rondeñas y, tras un pasaje
atmosférico de guitarra, llega tempranero el cierre.
Y para ello eligió un número con bata de cola
también muy próximo a su segundo solo del
año pasado. Si entonces fueron cantiñas, ahora
son los primos hermanos madrileños, es decir, los
caracoles. Teñida de azul, atenta a la figura, al
desplazamiento por la tabla y a las formas corporales, acaba
al revés de lo esperado: con un elegante decrecendo
en el que luces, música, cante y baile hacen fade
out. Mercedes Ruiz se fue sin desvelar ningún secreto…
y con el teatro ovacionándola.
Mercedes
Luján •
María José Pérez
Palacio de Villavicencio,
19 horas

Mercedes
Luján
(Foto Daniel Muñoz) |
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El ciclo ‘Los
conciertos de Palacio’ fue clausurado
por toque y cante de mujer. La primera mitad
de la velada la protagonizó la guitarrista,
entre murciana y jerezana, Mercedes Luján.
Y aunque aún su interpretación
está verde -de hecho, era su primer recital
en solitario-, demostró seguridad en
la tabla, actitud para construir su discurso
y un interesante manejo de la mano derecha.
Empezó su recital con una soleá
dedicada “a las personas que perdieron
a sus seres queridos en el atentado del 11-M”.
Y lo terminó con unas bulerías
de Moraíto,
a quien llamó previamente para pedirle
permiso. “¿Te importaría
que…?”, le preguntó. “Sobrina,
no me importaría, me encantaría”,
le respondió. Y ella se afanó
en defender el préstamo… o eso
pareció, pues de nuevo el desacertado
uso del cajón en estos conciertos sin
micros ahogó gran parte del recital.

María
José Pérez
(Foto Daniel Muñoz) |
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Por
el contrario, la actuación de María
José Pérez tuvo ya el color ocre
del estado de maduración. La cantaora
almeriense ya ha tomado las riendas de su carrera
solista y, con su primer disco ya en la mano,
vino a demostrarlo al Festival de Jerez. El
acompañamiento del granadino Miguel
Ochando contribuyó en gran medida
a que el recital fuera como la seda. Comenzó
con una preciosista granaína y media,
en la que lució un sorprendente control
vocal. Escucharla es toda una experiencia acústica.
Prosiguió con un híbrido entre
alegrías y soleá que, con letra
de Ortiz Nuevo, abre su primer disco en solitario.
Toda una rareza. La seguiriya le descubrió
otras inflexiones más profundas. Y finalizó
por bulerías. Tras algún tercio
fallido y un pícaro guiño a ‘Mi
niña Lola’, las recondujo hacia
un brillante final en el que encajó fandangos
y lució una prestancia sobre las tablas
aprendida al lado de Mario Maya quien, por cierto,
estos días centra un congreso en el Centro
Andaluz de Flamenco.
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Soraya
Clavijo, ‘Por la carreterita vieja’
Sala Compañía,
24 horas
Soraya Clavijo
(Foto Daniel Muñoz) |
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La inmensa trilla
de Fernando de la Morena abrió ‘Por
la carreterita vieja’ de la bailaora jerezana
Soraya
Clavijo, una propuesta tradicional que buscaba
la idiosincrasia de tierras flamencas como Sevilla
y Jerez.
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Y
mañana...
• Eduardo rebollar, ‘Clase interactiva’.
Palacio de Villavicencio, 17:30 horas
• Carmen Iniesta, ‘Fuente del berro’.
Sala Compañía, 19 horas
• Compañía Carmen Cortés,
‘Mujeres de Lorca’. Teatro Villamarta,
21 horas
Carmen
Cortés regresa al Festival de Jerez
para presentar un espectáculo en el que
recurre a los seis textos dramáticos del
poeta de Fuentevaqueros que, a su modo de ver,
mejor representan el alma de la mujer ‘lorquiana’:
“He intentado reflejar en escena la alegría,
el dramatismo y la vivacidad de Federico”.
En ‘Mujeres de Lorca’, Cortés
ha contado con un especialista en dramaturgia,
Tomás Afán, y otro en escenografía,
Fernando Bernués, quienes han construido
el armazón de un espectáculo en
el que la coreógrafa lo mismo se fija en
‘Yerma’ que se detiene en ‘La
casa de Bernarda Alba’ y en la novia de
‘Bodas de sangre’. Todo eso, con un
total de catorce artistas, entre bailaores y músicos,
sobre el escenario. “El resultado es un
espectáculo tradicional en el concepto
del baile, donde no estamos limitados por una
dinámica narrativa”, explicó
la artista. La oferta de la muestra jerezana en
la jornada se cerrará con la segunda de
las dos clases interactivas que imparte el guitarrista
Eduardo Rebollar en el Palacio de Villavicencio
y con el estreno en la sala Compañía
de ‘Fuente del Berro’ de Carmen Iniesta,
inspirada por “un edén dentro del
tumulto de nuestra civilización”.
Con música del guitarrista Rubén
Martínez, la obra consta de seis números
protagonizados en solitario por la bailaora sevillana.
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