FESTIVAL DE JEREZ 2010. MATILDE CORAL, ‘VIVENCIAS’

“Al público hay que darle
verdad, no mediocridad”

Silvia Calado. Jerez, 2 de marzo de 2010

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Una mujer de casi setenta y cinco años que dice que “sin baile, igual que sin bacterias, no puedo respirar” es digna de ser escuchada. Y hubo mucha gente -más de la que cabía en el Centro Andaluz de Flamenco- que fue a hacerlo, entendiendo que la palabra de Matilde Coral vale a estas alturas tanto o más que su arte. La bailaora sevillana abrió el ciclo ‘Vivencias’, en el que los mayores se harán escuchar y en el que los jóvenes podrán (y deberían escuchar). Y distinguió entre “el trabajo que hacen los eruditos, que hay que respetarlo y estudiarlo, y la verdad de nuestra vida dentro del espectáculo, que no quiero que se pierda”. Ella, por si acaso, ya tiene escritas sus memorias y algún día verán la luz, pero escucharlas de viva voz es una experiencia única, porque tiene una jugosa ironía al hablar, porque tiene un señorial porte digno de ser contemplado, porque le brillan los ojos cuando habla de Rafael el Negro y porque si habla de braceo, bracea.

Empezó su relato, que fue retransmitido por la radio andaluza, por su niñez en la trianera plaza del Zurraque, “en el arrabal de Triana”, donde al caer la tarde nos poníamos a cantar y bailar en la puerta de casa, “aunque nos comieran los mosquitos del río”. Y confirmó que no fue ella la que buscó la baile, sino que “el baile me buscó a mí”. Recordó a su primera maestra, Adelita Domingo, “que nos metía en el cuerpo la medida, el 3x4 en sangre”. Y habló de sus primeros pasos profesionales, en la compañía de Pepe Pinto: “Allí aprendí mucho de la escena española”. Se apuntaba a todo, a manejar el sombrero, a tocar los chinchines… “y no porque fuera la más lista, sino porque en mi casa tenían que comer. ¡No da experiencia y cultura el hambre!”. Dice que eran solidarios unos compañeros con otros, que las niñas se prestaban la faja y el sujetador si era preciso, pero “cuando salíamos a bailar no éramos amigos, ahí luchábamos por nuestro puesto de trabajo”. Y en esa dura circunstancia, confiesa Matilde que “me hice despacito y siguiendo siempre la pauta de buscar siempre lo mejor, no lo mediocre”.

Con un año de casada, a su adorado Rafael el Negro -que está desde hace un par de meses hospitalizado- lo movilizaron en la Milicia Nacional en Madrid y, gracias a un contrato con Gitanillo de Triana, logró un permiso de pernocta para trabajar cada noche. Se llevaron a Chano Lobato que, según la bailaora, “fue la mitad de mi baile, sin él y sin Rafael, Rubito, Romerito… yo no hubiera sido nada”. En los tablaos de la capital vivía entonces el flamenco una auténtica edad de oro: “Todos eran artistas diferentes; clónicos, ninguno”. Y es que si algo valora Matilde como artistas y como maestra es la personalidad. “Cuando veo bailar clónicamente, sufro, porque dentro de cada uno hay una potencia por explotar”. Y critica sin tapujos al maestro que no es inteligente e impide que el alumno desarrolle su identidad. Por que los suyos sí la han desarrollado, habla con orgullo de ellos, como hizo de Rafaela Carrasco, que estaba en la sala escuchándola.

Una de las cumbres de la carrera de Matilde Coral fue, precisamente, cuando formó el trío Los Bolecos, con dos artistas tan personales como fueron Rafael el Negro y Farruco. Y no sólo personales, sino atrevidos, pues “fuimos los primeros en poner en escena poemas de Miguel Hernández, de Lorca y de Alberti… ¡con Franco vivo!”. De hecho, no existen imágenes de aquello porque nadie se atrevió a grabarlo en aquellos tiempos de represión dictatorial. Y habló de lo divina que era Carmen Amaya, “una lady gitana canastera”, de cómo Rosita Durán bailaba al cante, de las bailaoras “con derecho a alterne” del cuadro de La Malena, de sus sesenta batas de cola, y de la bienintencionada picaresca del empresario Pulpón: “¡Un aplauso para ese hombre que se ahorraba dos billetes de tren metiendo debajo del asiento a las bailaoras más canijas y que al llegar a Madrid empeñaba su gabardina y pluma para darnos de comer!”. Y le dieron el aplauso a él y uno todavía más grande a ella, a la maestra Matilde Coral y a sus vivencias.

María Bermúdez, ‘Chicana Gypsy Project’

María Bermúdez
: voz, baile. Jesús Álvarez: guitarra. Bernardo Parrilla: violín. Miguel Rosendo, Juan Cantarote: cante. Tato Macías: batería. Lolo Bernal: guitarra eléctrica. Paco Lobo: Contrabajo. Capullo de Jerez: artista invitado
Sala Paúl, 21:00 horas

Hay personas que no son sólo de un lugar, sino de muchos… o quizás de un cruce de caminos. Y en el caso de que sean artistas, esa ecléctica vivencia sale a flote cuando se expresan encima de un escenario. Eso le sucede a María Bermúdez, una estadounidense de la frontera mexicana que, por amor al baile flamenco, encontró el amor en/a Jerez. Además, canta y bien. Pero no canta flamenco, sino estándares de jazz, blues y rancheras. Y lo hace salpicándolo todo de pinceladas de baile… flamenco, sí. El inédito conjunto se llama ‘Chicana Gypsy Project’, una propuesta de fusión ya rodada por Estados Unidos que es posible por el cuidado trabajo musical de arreglar con gusto y coherencia el paso de unos territorios a otros, al son de guitarra flamenca y eléctrica, contrabajo, batería, cante y palmas. ‘Summertime’ por soleá, ‘Moondance’ por tangos y swing, ranchera por alegrías… Aquí la colaboración flamenca de Pelé, la voz de Navajita Plateá y director musical del proyecto. Y por medio, un paréntesis para el magnético Capullo de Jerez, que sólo conectó con el grupo en el fin de fiesta por bulerías, justo después de la significativa canción ‘Chicana soy’, que cuenta lo que es esta artista ecléctica no por decisión, sino por vivencia. Original y sorprendente segunda noche de flamenco alternativo en la Sala Paúl, que de paso vino a plasmar el internacionalismo del género. Los extranjeros ya no son sólo observadores.

María Bermúdez, 'Chicana Gypsy Project'
Galería de fotos, por Daniel Muñoz

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Los cursos de baile

Si la noche es para vivir el flamenco, el día es para aprenderlo. Alrededor de mil aprendices de baile están estos días en Jerez estudiando en distintas aulas repartidas de la ciudad, de la mano de maestros que, a la vez, son primera fila en los escenarios. Quizás no pase eso en otros géneros, pero aquí es posible tomar lecciones directamente de un bailaor que estrena en el Villamarta. Una suerte para los alumnos… Y una suerte para los profesores que haya tanta gente capaz de atravesar el planeta para beber de su arte. En la imagen, curso de tangos de Ángel Muñoz.

Más información sobre los cursos del Festival de Jerez 2010


Y mañana...

• David Lagos. Palacio de Villavicencio, 19:00 horas
• Andrés Marín, ‘La pasión según se mire’. Teatro Villamarta, 21:00 horas
• Ana Morales, ‘De sandalia a tacón’. Sala Compañía, 24:00 horas

Tras el día en blanco para montaje, el Teatro Villamarta reabre sus puertas. Y lo hace con el primer estreno absoluto del Festival de Jerez 2010: ‘La pasión según se mire’. Será el quinto espectáculo en solitario de Andrés Marín, un bailaor que basa su heterodoxia en la tradición. Y aquí es más palpable que nunca esa filosofía, por cuanto tiene como artistas invitados a Lole Montoya, José de la Tomasa y Concha Vargas. “Son artistas simbólicos que representan estilos muy personales dentro del género y han defendido siempre su propia pasión”, concretó el bailaor. A su lado, “haciendo de intermediaria entre lo que Andrés tiene en su cabeza y el cómo exteriorizarlo” está la artista plástica contemporánea Pilar Albarracín.

Antes del espectáculo de baile, habrá cante grande en el Palacio de Villavicencio. Allí, con las entradas ya agotadas, David Lagos presenta en versión unplugged su disco debut ‘El espejo en que me miro’. A la guitarra tiene a Alfredo Lagos, “que es la columna vertebral de mi cante y quien lleva el peso del disco; sin él, sería otro cantaor”. Y ya a medianoche en la Sala Compañía se estrena como solista, tras haber sido cuerpo de baile, la bailaora y bailarina Ana Morales. Lo hace presentando un espectáculo, ‘De sandalia a tacón’, que pretende “plasmar la evolución de la danza española en toda su historia”. Un guión inspirado por el libro ‘De Telethusa a La Macarrona’ del investigador José Luis Navarro.



Más información

Todo sobre el Festival de Jerez 2010

Guía del Festival de Jerez 2010

Entrevista a Matilde Coral

Entrevista a Chano Lobato

Visita la agenda internacional de festivales flamencos
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