FESTIVAL DE JEREZ 2010. MIE MATSUMURA + ANTONIO CANALES,
‘SERENATA ANDALUZA’
El amo de la escena
Silvia Calado. Jerez, 4 de marzo de 2010
‘Serenata andaluza’. Mie
Matsumura: piano. Antonio Canales: artista
invitado. Leonor Leal: baile. José Valencia: cante.
Eugenio Iglesias, Paco Iglesias: guitarra. Bobote: palmas.
Javier Puga: dirección. 14º Festival de Jerez.
Teatro Villamarta. Jerez (Cádiz, España),
4 de marzo de 2010. 21:00 horas
Antonio
Canales es necesario. Lo es para el flamenco, que requiere
no sólo refinadas propuestas artísticas para
minorías, sino sólidos puntos de enganche
cara al gran público y los medios. Vemos bailar con
perfección, escuchamos cante estupendo, se nos muestran
espectáculos de calidad… pero rara vez irrumpe
el animal de escenario, ese flamenco dotado de genialidad
para irradiar su aura desde la tabla y cegar con ella a
la audiencia. Así regresó al Festival de Jerez,
por donde no pasaba desde que en 2005 trajera su ‘Carmen,
Carmela’ junto a Lola Greco.
Lo delicado en esta ocasión, en
la que no traía una propuesta suya sino que venía
de invitado de otra, la ‘Serenata andaluza’
de la pianista Mie Matsumura, es que en cuestión
de segundos es capaz de eclipsar todo lo demás. Y
sucedió cuando bailó por soleá acompañado
por el cuadro flamenco. Ahí sacó a relucir
lo que retiene de lo que fue y lo que el tiempo hace ganar
a los artistas en cuestión de síntesis. Ahí
dejó clara la definición de carisma escénico...
y de divismo. Y, ya poniendo las cosas en relación,
también puso en evidencia cuánto se ha bebido
de esa fuente, de su fuente. El patio de butacas se volvió
loco justo cuando él quiso que se volviera loco.
En las demás intervenciones, lo
mismo que en la ovación final, supo respetar el marco
en el que estaba, medirse y contenerse. Algunas piezas a
piano las ilustró con mantón y pinceladas
de, como él mismo definió ayer, “clásico
español flamenco”. Claro que llevado más
a la expresión, a una caída de mano o a un
gesto potente, que al virtuosismo corporal. También
compartió piezas y confrontó su poderosa figura
con la delicada silueta de la bailaora jerezana Leonor
Leal que, tanto a dos como en solitario, centró
su baile en lo sutil, lo elegante y el regusto femenino,
en especial, con la bata de cola que usó para dibujar
a Granados.
La protagonista del recital, además
de la selección de composiciones de Falla, Albéniz
y Granados, algunas ornamentadas con las guitarras de los
Iglesias y las palmas de Bobote, acompañó
por malagueñas a José
Valencia, como trazando un puente con la flamencura
de la que adolecen sus manos y su espíritu. Sin partituras
por delante, la intérprete nipona hizo un encomiable
trabajo, no tanto por la pulcritud de la ejecución
en sí, sino por venir desde tan lejos a recordarnos
-como hace poco hizo Cañizares o Mayte Martín
con las hermanas Labèque- que tenemos un riquísimo
y bellísimo patrimonio musical español para
amar, inspirarnos y proteger.
Mixtolobo
Sala Paúl, 24:00
horas
En
el Festival de Jerez no sólo se descubren
nuevas propuestas de baile, sino a veces también
de música. El Ciclo De la Frontera
fue el marco propicio para desvelar el mano
a mano guitarrístico que es Mixtolobo.
El alma de este grupo instrumental son, a
medias, el guitarrista flamenco Juan
Diego y el guitarrista eléctrico
y acústico Jorge Gómez, más
bajo, batería, cante y palmas. Y con
composiciones de ambos y con el rodado acompañamiento
que durante tantos años le han hecho
a artistas como Tomasito, han grabado y editado
el disco ‘Frontera’, que tiene
el respaldo de Los Delinqüentes en la
producción. Anoche fue su presentación
oficial y el inicio de una trayectoria que,
según funcione el boca a boca, puede
dar mucho juego. Porque fueron pocos los que
asistieron, apenas media sala, pero muchos
los que vibraron con este flamenco transfronterizo
rico en decibelios. Nunca el rock sonó
tan jondo, ni tan rockera una soleá.
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