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FESTIVAL DE JEREZ 2010. LA FARRUCA
“El flamenco duele”
Silvia Calado. Jerez, 9 de marzo de 2010
La Farruca: baile.
Juan Requena: guitarra. Mara Rey, Rubio de Pruna, Pedro
el Granaíno: cante. 14º Festival de Jerez. Sala
Paúl. Jerez (Cádiz, España), 9 de marzo
de 2010. 21:00 horas
Primero, la inspiración. Los tres
cantaores y el guitarrista le fueron poniendo y poniendo
material en el escenario. Y ella, pasados unos minutos,
salió a recogerlo y a entregar el suyo. Vestida de
blanco, marcando figura y paseando colín, La
Farruca hizo una calmada embestida. Hermosa y fuerte,
minimizó los juegos de pies y centró su discurso
tanto en el tenso paseo, que es marca de su casa, como en
el querer decir con el rostro y la mirada. Corto, pero intenso...
y loable. Apenas unos pocos se habían dado cuenta,
pero los que estábamos por la delantera derecha del
patio de butacas, vimos cómo antes de salir al escenario,
se había caído y golpeado fuertemente la cadera.
El resto de la sala, no lo supo hasta el final. Rosario
se cayó… pero supo cómo levantarse.
El interludio del atrás por taranto
y tangos se extendió más de la cuenta, y los
que sabíamos lo ocurrido nos temimos lo peor. Sin
embargo, tras una letra de cada voz, apareció su
silueta al filo del escenario. Y de no haberlo visto, nunca
hubiera dicho que había sufrido el desafortunado
percance. Porque La Farruca bailó por soleá
como ella sabe, con temple y con intensidad. Caminó
despacio y juntó las manos delante de su morena cara,
como si fuera a orar o a hacerse compás. Y escuchó
a los suyos quejarse, y a su hijo mayor decirle: “¡Ole
la templanza!”.
La soleá de esta bailaora sevillana
es toda una historia… o la síntesis de una
historia que encierra sobre todo drama, pero también
otros muchos sentimientos: la furia, el escuchar, el responder,
el guardarse, el entregarse... No fue esta la mejor de su
carrera, pero pudo y supo ofrecer su esencia, con hondo
respeto al público que había pagado su entrada
y agotado las localidades para verla. Apenas remató
por bulerías, alzó la voz y explicó
lo sucedido. Dijo que el sitio no reúne condiciones
para bailar, explicó que se había caído,
pidió perdón por la actuación mermada
y aseguró que “he dado mi corazón”.
Ya con una pizquita de humor, señaló a las
tantas alumnas presentes que, efectivamente, “el flamenco
duele”. Y cerraron la noche por ella sus niños
chicos, con una vueltecita de Alegría y otra de El
Carpeta, en su segunda actuación en este festival.
Ojalá el año próximo disfrutemos de
ella en condiciones.
Belén
López
Baile: Belén
López, Carlos Velázquez. Cante:
Saúl Quirós, David de Jacoba.
Guitarra: Carlos de Jacoba, Carlos Jiménez.
Viento: Diego Villegas. Percusión: Rafael
Jiménez
Sala Compañía, 24:00 horas
La soleá
fue un perfecto resumen de lo que Belén
López es hoy como bailaora. Y, ante
todo, es un torbellino de energía aún
sin dosificar, una artista con mil y una capacidades,
y una belleza en la escena. Sólidamente
respaldada, salió con bata de cola negra,
pero lo primero no fue templarse y dar estampa,
sino agarrarla y embestir, virtuosa, por los
pies. Ya después vendría el braceo,
el vuelo de cola y el pararse… pero poquito.
Veloz como el rayo y presa del más difícil
todavía, se desbordó a sí
misma, incapaz aún de escoger y autoeditarse.
Ojalá, sin renunciar a su impecable virtuosismo,
se temple y se pare, se escuche y escuche, y
nos mire y nos embelese, pues tiene todas las
armas para hacerlo. |
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Y
mañana...
• Luis el Zambo. Palacio
de Villavicencio, 19:00 horas
• Fernando Romero, ‘Historia de
un soldado’. Villamarta, 21:00 horas
• Adrián Sánchez. Sala Compañía,
24:00 horas
Hacía
muchos años que el Festival de Jerez
esperaba el momento. Y al fin Fernando Romero,
que ganó aquel primer certamen coreográfico,
presenta su propio espectáculo. Y la
apuesta en ambiciosa: versionar ‘Historia
de un soldado’ de Stravinski. El artista
sevillano lleva la historia a su personal lenguaje
dancístico: “En mí, intrínsecamente,
hay otro tipo de disciplinas; el flamenco es
la semilla, pero en el siglo XXI es inevitable
recurrir a otro tipo de técnicas”.
Y, en ese sentido, afirma que “la música
del espectáculo da la tendencia del baile
en sí”. La música clásica
del genio ruso, el flamenco en directo, “guitarras
callejeras”, inspiración de los
musicales americanos y hasta ambientes electrónicos
forman la banda sonora. A su lado tiene al maestro
sevillano Manolo Marín, en el papel del
diablo, y a Isabel Bayón como princesa.
Marín asegura que “ha sido dificilillo
porque yo ya soy más pureta y tengo ideas
clásicas, y él es joven e inquieto…
pero creo que esa mezcla puede ser explosiva”.
El
clasicismo, en este caso del cante, se degustará
en el Palacio de Villavicencio un par de horas
antes, donde actúa el cantaor jerezano
Luis el Zambo. Lejos de temerle a la ausencia
de microfonía, dice preferirlo: “En
acústico es donde se ve el eco flamenco,
la tesitura de los cantes… toda la vida
de dios se ha cantado sin micro”. A medianoche,
el bailaor Adrián Sánchez llevará
a la compañía las esencias flamencas
de su tierra, de Granada, con el espectáculo
‘Por los cuatro costaos’. Y, además,
en la librería Hojas de Bohemia, Silvia
Calado, directora de contenidos de Flamenco-world.com,
presenta el libro ‘Por
bulerías. 100 años de compás
flamenco’.
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