PERIFERIAS FLAMENCAS 2007. JORGE PARDO, ‘VIENTOS FLAMENCOS’

Adictos a lo ‘circunjondo’

S.C. Madrid, 3 de mayo de 2007

‘Vientos flamencos’. Jorge Pardo: saxo, flauta. Juan Diego: guitarra. Tomasito: compás, baile, cante. Nacho Arimany: percusión. Periferias Flamencas 2007. La Casa Encendida. Madrid, 3 de mayo de 2007. 22 horas


Jorge Pardo y Tomasito
(Foto Daniel Muñoz)
 
   

La ‘obertura’ del ciclo Periferias Flamencas 2007 tiene mucho de novedoso. Para empezar, la propia presencia de lo flamenco. La Casa Encendida centra su programación en las expresiones artísticas contemporáneas y experimentales. Y, hasta ahora, el flamenco sólo se ha asomado de soslayo a este espacio, en forma de actividades complementarias del Festival Caja Madrid o de presentaciones discográficas. Con este nuevo ciclo, sin embargo, lo jondo entra por su propio pie en el escenario central del edificio, un enorme patio acristalado acostumbrado a las más diversas propuestas creativas. Por ello, no se recurre a lo ortodoxo, sino a flamenco tangencial, periférico, circundante. Así es como lo jondo puede comunicarse, de tú a tú, con este nuevo y necesario público, que no es el habitual del flamenco.

Y la acogida fue impresionante. Las entradas se agotaron, y fueron muchos los que se quedaron fuera, incluso venidos de otras provincias. He aquí la evidencia de la necesidad de foros para esos otros flamencos. Aunque la verdad es que la ocasión era para no perdérsela. Nada menos que Jorge Pardo abría el ciclo, con toda su calidad, con toda su maestría, con todo su encanto, con el repertorio de su último disco ‘Vientos flamencos’ –al igual que en el pasado Festival de Jerez-, y con un grupo excepcional formado por Tomasito, el guitarrista jerezano Juan Diego y el percusionista Nacho Arimany. Sólo los cuatro, en absoluta comunión y entrega, lograron activar las endorfinas del público que abarrotaba el espacio, acomodado tanto en sillas, como en las alfombras verdes del suelo. Hubo espacio para todo, para dejarse embaucar por la flauta del maestro, para darle respiro al espíritu con la guitarra del jerezano, para deleitarse en los timbres transfronterizos del percusionista, para gozar con el inspirado ingenio de Tomasito, para Falla, para Camarón, para lo libre y para el pellizco. Por separado y a la vez. Desde dentro y hacia afuera. Así lo sintió el público... nuevo, necesario y, a partir de ahora, adicto a lo ‘circunjondo’.


Juan Diego y Nacho Arimany (Foto: Daniel Muñoz)

Jorge Pardo y Tomasito (Foto: Daniel Muñoz)

Juan Diego
(Foto: Daniel Muñoz)

 
 
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