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JOSÉ MERCÉ PRESENTA
'LÍO'
(Pros y contras del) cante 'superstar'
Silvia Calado Olivo. Madrid, 21 de octubre de 2002
'Lío'. Cante: José Mercé. Guitarra:
Moraíto, Diego de Morao. Bajo: Manolo Nieto. Teclados: José María
Cortina. Coros: Merce, Antonio, Rafa. Palacio de Exposiciones y Congresos. Madrid,
21 de octubre de 2002. 21 horas.

José Mercé (Foto: Leandro Betancourt)
A pocos minutos de las nueve, la afición aún serpenteaba ante
el friso de Miró, bajo el relente otoñal. ¿Cabe? Cupo...
a un precio de veinte minutos de espera y de no menos tandas de abucheos, de palmas
y pitos de berrinche que fueron borrados de un plumazo por la arrebatadora presencia
de José Mercé. Sólo una vez extinguida la ovación
de recibimiento, el cantaor jerezano tomó asiento y lo más flamenco
de 'Lío' para entrar en calor. La estructura del recital prometía
crescendo. Acribillado por los flashes de la hilera de reporteros gráficos
apostados ante el estrado, el cantaor jerezano entró por malagueñas.
'Bajo un jazmín de verano', supliendo el órgano de iglesia de la
grabación vía teclado, vino envuelta en templanza. Manuel Torre
y El Mellizo venían encarrilando el hasta entonces tenue quejío...
hasta que dijo a elevarse y el respetable, incontinente, rompió en sus
primeros jaleos. Cedió Moraíto el testigo del toque a su vástago,
Diego de Morao, para acompañar la seguiriya 'La libertad'. Ya al cante
entró a hierro, ya el cante bajo dominio. La garganta ensanchándose,
el espacio henchido de torrencial eco, Tío José de Paula y El Manijero
dejando transparentar raíces. Un brillante prólogo de Moraíto
da paso a unas soleares con sabor gaditano que anuncian la llegada del José
Mercé al que la joven multitud espera.
Trae de una mano a 'María Discordia' y de la otra al chivato atril.
Cubriéndole las espaldas, "a mi gente". Alegrías. "¡Viva
la Caleta! ¡Viva Cai!". Comedimiento en el grupo, potencia en el cante,
deslucimiento en los continuos olvidos de las coplas. Ay, Isidro Muñoz.
José Mercé abandona la escena, dejando las riendas a Diego de Morao,
el percusionista y el trío corista... por bulerías. La ausencia
de la star se prolonga más de lo que la prudencia dicta. Unos tangos de
su gente acaban por quebrar definitivamente el clima del recital. Mercé
y Morao reaparecen vestidos de negro y listos para acometer el homenaje a Víctor
Jara. 'Te recuerdo Amanda' es casi tan bella en directo como en la grabación
(recae el detrimento sobre el desatino percusivo). La sensibilidad del auditorio
queda al desnudo. Y, sabedor de tal circunstancia y del poder de la versión,
el cantaor deja que la música abroche mientras camina en silencio hacia
el fondo. A sus pies. Y la reverencia devuelta con loa a Madrid, a la que declara
capital del flamenco. Sin respirar, pasa de la palabra dicha a la cantada, sobresalto
incluido. Tangos de esencia extremeña con cansino teclado. "Guapo",
"la verdad eres tú"... De tal guisa son los piropos. Sin sonrojo,
los agradece cantando por jaleos, "que van al son como del folclor que hemos
tenido siempre en España". 'Entre estrellas y olivares' retoma el
peso corístico de anteriores trabajos. La mirada vuelta hacia el atril
vuelve a mermar, de nuevo, el cante. Si el público se sabe las letras,
¿cómo es que José no? Ni siquiera 'Al alba', que canta tras
'Lío' (que a su vez viene tras otro anticlimático corte a favor
de Moraíto) a petición popular. Un bis es 'Aire', en versión
interactiva a lo concierto pop; el segundo bis es 'La Filarmoney de Santiago'...
o pretendía serlo, pues más de la mitad de la letra se quedó
por el camino de Jerez a Madrid. Pero poco importó a ese crecido Mercé
que se hartó de bailarse por bulerías al son de su cante sin amplificar.
El cante de José Mercé, la voz de José Mercé... por
ello mereció la pena el recital.
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