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Y Paco de Lucía
Quinta gala, o la gala de Lucía. Un huracán
aterrizó desde Algeciras por rondeñas. Un Príncipe
de Asturias a las Bellas Artes. Esa manera de tocar es oro
puro. Paco
de Lucía llegó a La Unión con ‘Cositas
Buenas’, último disco del guitarrista gaditano.
Los aires orientales le han sentado muy bien al maestro. Tras
un éxito absoluto en tierras niponas, Paco de Lucía
regresó a España para proseguir una gira prorrogada
en el tiempo. Tras más de quince años de ausencia,
como le ocurrió en la pasada Bienal de Sevilla, Paco
de Lucía regresó a tierras mineras. Y lo hizo
por todo lo alto. Con maestría, sin fisuras. Esas manos
de oro deleitaron por bulerías por soleá, antes
de transportarse a acordes inverosímiles por bulerías.
Seis cuerdas que desplegaron la magia de su arte. Hasta el
viento que acechaba se tuvo que parar, el aire permaneció
inmóvil, incrédulo ante lo que estaba escuchando.
El guitarrista algecireño vuela por el diapasón.
Arsenal de infinitas notas. Por taranta, abrochada con fandangos.
Por alegrías, con ‘La Barrosa’. Por rumbas,
con apuntes seguiriyeros de ‘Campanas del Alba’.
Para volverse “loco, loco, loquito”. ‘Canción
de amor’. Esto sí que son ‘Cositas Buenas’.
Por tangos. Más de dos mil quinientas personas quedaron
perplejas con ‘Ziryab’. El maestro no se podía
ir sin ‘Entre dos aguas’ y ‘Buana, buana,
King Kong’. Este dios es un caso…

Paco de Lucía. Las Minas
2005 (Foto: José Albadalejo)
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