FLAMENCO FESTIVAL LONDRES
2008
CLAUSURA & ESTRENO INTERNACIONAL DE ‘¡VIVA
JEREZ!’
¡Y viva London que es very
well!
Silvia Calado. Londres, 16 de marzo de 2008
Fotos (*): Daniel Muñoz
‘¡Viva Jerez!’.
María del Mar Moreno & Mercedes Ruiz:
artistas invitados. Angelita Gómez: colaboración
especial. Antonio Malena, Londro, Mateo Soleá,
El Pescaílla: cante. Santiago Lara, Santiago Moreno,
Pascual de Lorca: guitarras. Pedro Navarro: percusión.
José Zarzana: piano. Luisa Terremoto, La Bastiana,
Juani Peña, Rosario: baile, coros. Luis de la Tota:
palmas. Francisco López: dirección. Javier
Latorre: coordinación coreográfica. Paco
Cepero: coordinación musical. Flamenco Festival
Londres 2008. Sadler’s Wells. Londres, 16 de marzo
de 2008. 19:30 horas
Antonio Malena (Foto
Daniel Muñoz) |
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Cuando se abrió el telón
del Sadler’s Wells y el público londinense
contempló la majestuosa hilera de diecisiete artistas
sentados en sillas de nea, se escuchó un ‘ooohhh!’
unánime. ‘¡Viva Jerez!’ dejó
boquiabierto a mil quinientos londinenses en la segunda
representación de la obra, que era a la vez estreno
internacional y clausura de Flamenco Festival London 2008.
Ya desprovisto de la presión de la puesta de largo
jerezana, el espectáculo se presentó más
condensado, recortado en metraje y plantel -sin Fernando
Terremoto- y pasado por un pulido general que le ha hecho
ganar en efectividad.
Y esa labor ha dado como resultado un
espectáculo más dinámico en el global
y más equilibrado en sus dos partes. Algo fundamental
ante una audiencia desprejuiciada a la que le importan
más factores como la calidad interpretativa y la
fluidez de la obra, que detalles localistas relativos
a la genealogía de cantes y cantaores. Aquí
las cuestiones no pasan de curiosidades. “¿Las
letras son a veces dramáticas y otras alegres?”,
pregunta educadamente un ‘sir’. “Sí,
normalmente, cuando el ritmo es más vivo, hablan
de temas cotidianos, del amor o incluso bromas. Y cuando
es más lento, hablan de la pena, el sufrimiento,
la muerte”, contesta la periodista española.
Ya está, a seguir disfrutando.
Pues ‘¡Viva Jerez!’
fue para la audiencia londinense eso, un auténtico
goce. El espectáculo lució sobremanera en
el asombroso coso inglés, todo un templo de la
danza que en el cartel de la temporada ofrece perlas como
Pina Bausch, el Nederlands Dans Theater y temporada estival
de Sara Baras. Y es que el flamenco es actualmente parte
de este espacio teatral con más de trescientos
años de historia. Lo mismo el más contemporáneo,
como el más asido a la raíz. Y aunque el
interés principal estriba en lo bailado, sobrecoge
el respeto con el que se escucha y se aplaude el cante.
Incluso el más crudo, que es el que protagoniza
la primera parte del espectáculo. Trillas, martinetes,
tonás... cuyo sentimiento trasciende a la propia
palabra. Eso sí, el prólogo prepara previamente
al espectador, con una vistosa escena en la que primero
se nace y luego se despierta a la vida, en un espacio
de tonos tostados por el sol. Después sí,
llegará la seguiriya. Y el fondo negro. Y la soledad
de un cuarto. La canta Antonio
Malena, que asume el protagonismo cantaor desplegando
su estremecedor eco por la gigantesca sala. Y se la baila
una arrolladora María
del Mar Moreno, cómplice con el dolor en cada
movimiento. Lo interior. Lo intenso.

Ensayos de '¡Viva Jerez!'
(Foto Daniel Muñoz)
Hasta ahí el sufrir, como anuncia
Luisa Terremoto. El episodio del tabanco, con sus mesas
y sus sillas, apela a lo colectivo, al ir y al venir,
a la broma, a los tangos, al tanguillo y al lamento embellecido
de una milonga o de una malagueña dicha con mimo
por Londro. Ya para entonces quedan subrayadas la personalidad
y la profesionalidad que hace más de un siglo afectó
sin remisión al flamenco jerezano y a todos los
flamencos. Y la guitarra de Santiago
Lara solea para dar paso a la farruca con pantalón
y chaquetilla de Mercedes
Ruiz. El espejo refleja arte, artista y audiencia.
Y ella se muestra sobria, limpia, afilada en su danzar
fibroso y certero. Aunque también fue aquella época
de teatralización y de furor en el Teatro Villamarta
por una pareja de estampa. Lola Flores y Manolo Caracol.
Zambra. María del Mar y Antonio Malena... y el
piano de José Zarzana. La niña es fuego.
Y el teatro se apasiona.
Una escena de aeropuerto. El fondo color
de hielo. Los flamencos de Jerez viajan al mundo, a Tokyo,
a Nueva York, a Londres. Y allá donde van, elevan
la temperatura. Como esa misma mañana hicieron
ante el Big Ben para que los retrataran los enviados especiales
de ‘Diario de Jerez’, en esa helada sala de
espera no se hace esperar la chispa, la gracia, las palmas
de las manos siempre prestas a entrechocar. Qué
mejor que las alegrías de Mercedes Ruiz para aliviar
la espera... Ahora se busca la bailaora el registro femenino,
el brazo, la mano y la espiral de la cola. Ovación.
Pero aún queda mucho Jerez. La distancia apena.
Y María del Mar Moreno se consuela cantando una
nana, ella que es aquí una resolutiva artista integral.
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María del Mar
Moreno
(Foto Daniel Muñoz) |
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La vuelta a la tierra coincide con las
fiestas de 1906, que anuncia corridas de toros y partidas
del inglés polo. La soleá por bulería
hace de transición. Y entonces estalla la fiesta.
Cada uno brinda un cortometraje por bulerías, cada
uno con su personalidad, de lo más callejero a
lo más estilizado, del patio al escenario. Miguel
Téllez y Mercedes Ruiz equilibran técnica,
efecto y arte. María del Mar Moreno se desgarra
en un ‘Piensa en mí’ cantado, bailado
y toreado. El Pescaílla desata la carcajada en
el ‘gag’ de la losa de medio metro cuadrado.
La maestra Angelita
Gómez homenajea al baile más atemporal.
Y las mujeres y los palmeros y los pianistas. En la bullera
recogida, la escena se congela. Epílogo. Antonio
Malena y un estremecedor fandango. Ahora sí, llegó
la ovación final, el telón que subió
como tres veces, el público que aplaudía
y que gritaba, el equipo artístico que salió
a compartir la gloria. Que, como canta El Pescaílla
en su losilla, “¡y viva London que es very
well!”.
(*) Las fotografías corresponden
a la prueba de sonido y la trastienda, pues el teatro
prohíbe la presencia de fotógrafos durante
las actuaciones