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FLAMENCO FESTIVAL LONDON 2006. VICENTE
AMIGO
Para el espíritu
Silvia Calado. Londres, 15 de febrero
de 2006
‘Un momento en el sonido’. Vicente
Amigo: guitarra. Blas Córdoba: cante. José
Manuel Hierro: segunda guitarra. Francisco González:
percusión. Patricio Cámara: percusión
y voz. Antonio Ramos: bajo. José María Cortina:
teclado. Flamenco Festival London 2006. Sadler’s Wells.
Londres, 15 de febrero de 2006. 19:30 horas
Vicente Amigo (Foto: Daniel
Muñoz) |
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No pudo haber sido más calurosa la bienvenida que
el público londinense dio a Vicente
Amigo, un viejo conocido, al Flamenco Festival London
2006. Ya la entrada al escenario fue acompañada de
un cerrado aplauso que sólo pudieron detener los primeros
acordes de su guitarra. Quiso templarse, poco a poco, con
un solo de guitarra autorreferencial. De los sonidos libres,
a la soleá. Trance. La presentación ha dejado
al público sin aliento, pero él opta por quitar
hierro saludando en inglés. “¡Bienvenido!”,
le gritan. A lo que contesta que “este ratito juntos
sirva para remover algo que sabemos que está dentro
de ustedes y dentro de mí”. Prueba primero con
los fandangos ‘Mensaje’, del álbum ‘Vivencias
imaginadas’ (1995), ya con cante, percusión
y una segunda guitarra. Un viaje. Una historia. Música
con espíritu que no caduca.
La estructura del concierto va a ser igual que la del de
presentación del nuevo disco ‘Un momento en el
sonido en Madrid el pasado noviembre. Llegan el bajo y el
teclado a dar cuerpo a las bulerías ‘Campo de
la verdad’, que se van esbozando lentamente con comedidos
arreglos en pro de una temperatura cálida, hasta la
eclosión del ‘quejío’ roto. Vicente
Amigo entonces combina la doble personalidad del concertista
y el acompañante… un acompañante de desbordante
creatividad y potencia. El ambiente es propicio para un tema
por tangos, los del ‘Arco Bajo’. La sonanta va
a la búsqueda de texturas, de sonidos bellos, en el
marco de la banda. Qué recortes. Qué vuelos.
“¡Qué te quiere Londres, Vicente! ¡Estás
enorme!”. Y como para dar la razón a sus fans,
emprende el camino de la magna farruca ‘Silia y el tiempo’.
No caben muchos más adjetivos. Magna. Momento de intimidad
el que vuelve a buscar el cordobés. Mínimo.
Espiritual. Teje la otra gran composición de su quinto
trabajo discográfico, la taranta que le da título.
Música de una galaxia lejana, pero entendible aquí
en la tierra. Tensión. Placer para el oído y
para el espíritu.
Para contrarrestar, hace volver al grupo. Retoma el registro
extrovertido con una divertida bulería y con el intenso
tema que abre del disco, la rumba ‘Demipatí’.
Todo un regalo, una celebración. El concierto podría
haber terminado perfectamente aquí arriba, pero busca
de nuevo el contraste con un balsámico ‘Bolero
a Marcos’. El epílogo ha de ser ‘Oriente
mediterráneo’ “y el mejor de nuestros aplausos
hecho música”. El hermoso zapateado acabó
con la efervescente ovación de la sala, repletas sus
mil seiscientas butacas. No tuvo más remedio Vicente
Amigo que ofrecer un bis, un relajado fin de fiesta por bulerías
que abundó en la excelente calidad que tanto en fondo
como en forma tiene este guitarrista, uno de los que hacen
grande a la música flamenca en estos principios del
siglo XXI.
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