Magna antología
del cante flamenco. Especial
La gran lección
de cante
Martín Guijarro, abril de 2008
Casi treinta años después
de la primera obra antológica de la historia del
flamenco, la casa Hispavox volvió a embarcarse
en otro gran proyecto discográfico. ‘Magna
antología del cante flamenco’ vio la
luz en 1982, con la motivación de que aún
“la afición está, en parte, mal orientada”...
y ello a pesar de las quince antologías que hasta
el momento se habían editado. José Blas
Vega, director de este ambicioso proyecto, escribía
que no habían “tenido gran éxito por
carecer de un criterio selectivo de contenido e intérpretes
(...) y otras por ser excesivas al encomendarla a un solo
intérprete”. La medicina para paliar estas
supuestas carencias sería, por tanto, contar con
el más amplio y cualificado plantel de artistas;
y construir el más clarificador esquema de los
estilos. El resultado fue una ‘magna’ obra
cuyo valor se multiplica pasadas ya más de dos
décadas, constituyendo un curso fundamental -ahora
en diez discos digitales y libro- para entender el cante
flamenco... y aprender a disfrutarlo.
Magna antología del
cante flamenco (10 Cds + LIBRO)
Un total de setenta intérpretes
de tres generaciones dejaron registrados sus cantes en
la antología. Por una parte, grandes figuras que
acudieron al estudio de grabación; y, por otra
parte, “veteranos cantaores que recordaron estilos
raros o perdidos y los grabaron en el ambiente propicio
en las expediciones por Andalucía” que Blas
Vega realizó entre 1970 y 1975. De ahí que
tengan hueco “gente curiosa y hasta ajena al mundillo”.
Por destacar algunos nombres, de la generación
más veterana están, a partir de Diego el
Perote -nacido en 1884-, Aurelio Sellés, Bernardo
el de los Lobitos, Pepe el de la Matrona, Pericón
de Cádiz, Agujetas el Viejo... De los nacidos entre
1909 y 1930, sobresalen figuras como Manolo Caracol, Antonio
Mairena, El Sevillano, Juanito Valderrama, Borrico de
Jerez, La Perla de Cádiz, Fernanda
de Utrera, Sordera... De los entonces más jóvenes,
figuran desde Terremoto de Jerez a Enrique Morente, pasando
por Chocolate, entre otros muchos. Junto a ellos, por
supuesto, toda la primera fila de la guitarra: Niño
Ricardo, Morao de Jerez, Félix de Utrera, Perico
el del Lunar, Luis Maravilla, Pepe Habichuela, Paco de
Lucía...
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250 cantes
Doscientos cincuenta estilos diferentes
quedan recogidos en la ‘Magna antología del
cante flamenco’, con el interés de que, según
comenta Blas Vega, “el treinta por ciento está
a punto de desaparecer”. Todos ellos se ordenan
en diez grandes grupos, uno por disco: ‘Romances
o corridos, cantes sin guitarra y seguiriyas de los puertos’;
‘Siguiriyas de Jerez, siguiriyas de Cádiz
y siguiriyas de Cádiz y Sevilla’; ‘Siguiriyas
liviana, serrana y alboreas, soleares de Cádiz
y Jerez y soleares de Jerez, Utrera y Alcalá’;
‘Soleares de Triana, soleares, la caña, polos,
peteneras y bulerías de Cádiz’; ‘Bulerías
y tangos’; ‘Tientos, alegrías y cantiñas’;
‘Cantes de Málaga, fandangos y malagueñas’;
‘Malagueñas de Chacón, malagueñas
y granaínas de Chacón y el cante de las
minas’; ‘Fandangos de Huelva y fandangos personales’;
‘Cantes varios y cantes hispanoamericanos’.
Cada uno se organiza después en
forma de árbol, en familias y, por último,
estilos. Por ejemplo, en el caso del grupo de los cantes
de Málaga, se divide en dos familias, en las que
se engloban sus diferentes ‘hijos’: la familia
de los fandangos agrupa las rondeñas, jaberas,
fandangos de Comares, verdiales de los montes de Málaga...;
y la familia de los fandangos derivados y malagueñas
contiene verdiales cordobeses, fandangos de Lucena, cante
de Juan
Breva...
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El completo libro que acompaña
a los discos, comenta cada uno de los estilos, cada una
de las clasificaciones, con una introducción histórica
para cada cante y estilo. Ofrece información sobre
la “cronología de nacimiento, desarrollo
y afinidades étnicas y geográficas, de creadores
y de escuelas geográficas”. Además,
están transcritas todas las letras que se cantan,
con la particular fonética dialectal andaluza,
especificándose tanto el nombre del autor como
el del intérprete. El libro concluye con un apéndice
bastante práctico: un índice alfabético
de los cantaores que intervienen para poder localizarlos
en la colección. Como aderezo, las páginas
están ilustradas con fotografías a color
de los intérpretes, cuyo valor ha aumentado con
el tiempo, como el de la propia antología.
Para todos los públicos
Todo este material constituye un conjunto
que, como recomienda en el prólogo Manuel Ríos
Ruiz, “hay que escuchar con sumo detenimiento, con
una tranquilidad dinámica, es decir, con tiento
y con avidez conjuntamente, para que surta el efecto propuesto
y deseado, que no es más que transmitir cuanto
debe saberse, para su buen entendimiento, en torno a un
arte único”. Y ello con perspectiva no sólo
didáctica sino, ante todo, democrática,
pues, según palabras de Blas Vega, la ‘Magna
antología del cante flamenco’ está
concebida para “que sirva para el curioso, para
el músico, para el investigador, para los cantaores
y, en general, para todos los aficionados”.
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‘Magna antología del cante
flamenco’, vista desde una perspectiva actual, resulta
recomendable por distintas razones. Por una parte, permite
escuchar tanto voces ya desaparecidas, como las voces
entonces jóvenes de quienes hoy son venerados maestros.
Por otra parte, constituye una práctica guía
para distinguir los cantes y conocer su génesis
y evolución, incluyendo estilos desatendidos e
inusualmente practicados. Podría quizás
tomarse como un curso a distancia, con un temario a seguir
de forma totalmente libre... Lo cierto es que, sea por
el motivo que sea, este enciclopédico trabajo merece
un privilegiado lugar en la discoteca de todo aquel que
quiera acercarse, profundizar, reafirmarse y, en definitiva,
deleitarse con el cante flamenco.
revista@flamenco-world.com