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FESTIVAL MÁLAGA
EN FLAMENCO 2005. GALA INAUGURAL: ‘MÁLAGA’
Nace la bienal malagueña
Silvia Calado. Málaga, 14 de septiembre
de 2005
‘Málaga’. Dirección y coreografía:
Paco
Mora. Cantaores: Antoñita Contreras, Bonela Hijo,
Rocío Bazán. Guitarristas: Francisco Javier
Jimeno, José Antonio Chaparro, José Fernández,
Gaspar Rodríguez. Bailaores: Sergio Aranda, Solera
Chica. Cuerpo de baile: Virginia Ruiz, Eva Fernández,
Elena Molina, José Maldonado, José Manuel Galán,
Jesús Nieto. Palmeros: El Yaya, Nuria Martín,
Laura Cano. Artista invitada: La Cañeta de Málaga.
Festival Málaga en Flamenco. Teatro Cervantes. Málaga,
14 de septiembre de 2005. 21 horas

Foto: Daniel Muñoz
Málaga se reencuentra con Málaga, con una parte
de su patrimonio cultural hasta ahora velado por los avatares
del desarrollo turístico. Va y revisa su faceta flamenca
con la minuciosidad de un investigador. Bucea en el pasado
para exponer un prometedor futuro. El espectáculo ‘Málaga’,
que será emblema de esta bienal que acaba de nacer,
se descubrió en el Teatro Cervantes casi como una clase
magistral ilustrada del flamenco que ha dado y recibido la
ciudad de la Alcazaba. Y para propios y extraños resulta
sorprendente descubrir los caminos de ida y vuelta con el
triángulo natal del cante. A dar y a recibir vinieron
desde El
Planeta a La Niña de los Peines, mientras crecían
artistas autóctonos como El Piyayo, El Cojo de Málaga,
La Cuenca... y el cante por malagueñas. Todo eso y
algo más se cuenta con una radio encendida y un escenario
en plena actividad, en el montaje que ya está listo
para viajar a los teatros de toda la provincia y a las demás
capitales andaluzas. Málaga quiere que se sepa que
está en flamenco.
Como pretendía expresamente el director, ‘Málaga’
huye del típico festival que yuxtapone actuaciones
y apuesta por un espectáculo medido, pautado, con un
hilo conductor que es una antigua voz radiofónica.
Para entrar en faena, oda a la malagueña y a lo malagueño.
Poema, ninfas, pescadores, Picasso, el mar y una guitarra.
Al sintonizar, un ejemplo: malagueña interpretada por
Antoñita Contreras. La historia continúa por
la serranía, por donde se cuenta que pasó El
Planeta, dejando su martinete y llevándose una serrana.
Y salen a bailarlas tres bailaores y tres bailaoras con bata
de cola. Dinamismo en el movimiento del grupo, sentido en
el desarrollo y ejecución del baile.
El público está más que receptivo y
responde con un cálido aplauso, mientras se proyectan
al fondo imágenes de Ronda. Turno de El
Cojo de Málaga, que miró hacia tierras mineras
para enriquecer cantes como la taranta. Aquí la interpreta
con solvencia Bonela Hijo. Vuelta a la serranía, pues
allí se dice que nacieron cantes como la caña.
Al cante, Rocío Bazán, que demuestra madurez
y asiento en su voz. Al baile, Sergio Aranda, un bailaor con
potencia, destreza y aires ‘farruqueros’. Las
alegrías ‘A mi hermana Cai’ va a cuatro
guitarras. Gusta, y mucho, la sonanta a la afición
malagueña. Y siguiendo con la mirada a la provincia
vecina, se desempolvan unas ‘cantiñas malacitanas’
que La Niña de los Peines aprendió de La Trini,
estampadas al baile, a lo antiguo, por una pareja de bailaores
como salida de El Café de Chinitas, uno de los más
emblemáticos cafés cantantes de la Málaga
decimonónica. Antoñita Contreras canta la historia
que allí sucedió entre Paquiro y su hermano.
La primera parte llega a su fin con unos enérgicos
cantes por tangos. Oda a El
Piyayo. Rocío Bazán, a por todas. El cuerpo
de baile sale a matizar la escena y a echar por un ratito
el telón.
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Un recuerdo a los festivales de verano de los años
sesenta pone en marcha la segunda parte del montaje. En cartel,
La Cañeta de Málaga, dos guitarras y tres palmas.
Las pocas palabras que pronuncia antes de echarse a cantar
recogen una alabanza a la proyección de los artistas
jóvenes que forman el elenco de la obra y un vaticinio:
“Esta bienal va a ser un éxito de los grandes”.
Cantó y bailó como un ciclón, por bulerías...
que aquí está Málaga y el orbe flamenco
entero. Toda ella, artista y personaje.
Antes de que decaiga el ritmo del espectáculo, se
despide y da paso al baile por soleá. El motivo es
que la malagueña La
Cuenca fue la primera en bailar la soleá de Julián
Arcas. La baila Solera Chica y la canta Antoñita Contreras.
Paco Mora, a quien muchos reconocen por el Herodes de la ‘Salomé’
de Carlos Saura, también quiere tener un detalle con
su tierra y aparece vestido de traje y sombrero, todo blanco,
a bailar una rondeña. Parado, suave, luminoso. Presencia
escénica no le falta a este bailaor que lo mismo coreografía,
que dirige, que escribe el guión, que diseña
el vestuario. La vuelta del hijo pródigo es recibida
con una cerrada ovación. Ya sólo queda por contar
en esta historia el final. Y, como en todos los cuentos, hubo
de ser feliz. Comenzó con una reafirmación por
abandolaos y terminó mirando a Jerez, eso es, por bulerías.
Málaga recupera el flamenco. Bautizo de mar para la
nueva bienal.
| Próximamente en Málaga
en Flamenco 2005
Sábado 17 de septiembre
- Paco de Lucía. Plaza de toros La Malagueta.
Málaga
Domingo 18 de septiembre
- Rocío Molina, ‘El eterno retorno’
(con la colaboración de Pasión Vega y
Lola Greco). Teatro del Carmen. Vélez-Málaga
(Málaga)
- Málaga’ (con Rocío Segura como
artista invitada). Vera (Almería) |
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