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Alas para el baile de mujer
Silvia Calado Olivo
Cuando una bailaora quiere levantar el vuelo, una delicada pieza de seda
cuajada de bordados florales hace las veces de alas. Igual que la mujer sevillana
hizo suyo el mantón de Manila desde que este complemento chino comenzara
a importarse en el siglo XVI a través de Filipinas, entonces colonia española,
fue adoptado por la cantaora como parte de su vestuario de escena y por la bailaora
como pieza clave de su baile, especialmente, en la escuela sevillana. Seguidora
de Pastora Imperio, Matilde Coral se ha erigido en principal defensora de este
elemento cuyo movimiento, aunque admite creación, precisa de una técnica
propia. El baile con mantón encuentra continuidad tanto en veteranas del
renombre de Blanca del Rey o Milagros Menjíbar, como en jóvenes
valores de la talla de María Pagés o Belén Maya.
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María Pagés
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Manila, la capital de Filipinas, bautizó uno de los complementos con
el que la mujer sevillana y, por ende, su escuela de baile flamenco, se siente
más identificada. El puerto de la isla, colonizada por España en
el siglo XVI, era escala obligada para los galeones cargados con preciados productos
orientales que llegaban hasta el puerto de Sevilla, pasando primero por México.
La delicadeza y el colorido de los bordados de los mantones elaborados en China
cautivó a las sevillanas de toda condición, hasta el punto de convertirse
el mantón de Manila en prenda de abrigo tanto de señoras de alta
alcurnia, como de las trabajadoras de la fábrica de tabacos donde estaba
empleada la mítica Carmen.
El originario mantón chino cambió pagodas y dragones por flores
y pájaros, adaptándose al gusto andaluz y, al tiempo, creando diferentes
estilos: tradicional, isabelino, de cigarreras, de pájaros, de rosas...
Incluso un punto de la provincia sevillana, la localidad de Villamanrique de la
Condesa, se especializó en la confección de estos mantones artesanales,
actividad que junto a la guarnicionería da carácter a la villa enclavada
en el Parque Nacional de Doñana. Aunque la tradición continúa
en la zona, algunas de las firmas sevillanas especializadas en mantones de mayor
renombre cuentan con antiguas colecciones de diseños propios que siguen
plasmando en mantones que encargan a talleres chinos... aunque ya no llegan a
Sevilla por vía marítima, ni haciendo escala en Manila y Acapulco.
Basta con echar un vistazo a cualquier fotografía o grabado de la época
para apreciar que el mantón de Manila está desde los orígenes
documentados, íntimamente asociado al flamenco. Bailaoras y cantaoras como
La Macarrona, La Malena, La Argentina, Pastora Imperio, La Niña de los
Peines... aparecen retratadas envueltas en mantones de profuso bordado. La importancia
de esta prenda se enfatiza en el baile, especialmente, en la escuela sevillana,
como explica Matilde Coral, quien considera el mantón "uno de los
componentes más bonitos del baile, un anexo que usaban los mayores, como
Pastora". La bailaora, maestra y coreógrafa subraya que "aderezar
ese baile con un mantón merece la pena, es muy hermoso, si bien también
requiere su estudio y técnica", aunque deja hueco a la creación
de movimientos propios: "Yo tengo uno muy sencillo, muy simple, pero el mantón
baila a compás. Ni lo tiro fuera de compás, ni lo muevo fuera de
compás. Va bailando contigo. No me gusta tirarlo, pues me está dando
mucho prestigio en ese momento y tirarlo lo veo como una afrenta. Lo pongo muy
dulce en una silla siempre". Dando continuidad a esta escuela, actualmente
se han hecho populares por su dominio de esta prenda bailaoras como Milagros Menjíbar
o Blanca del Rey, que ha hecho de la soleá del mantón su huella
dactilar... y no es raro verlo en montajes de la Compañía Andaluza
de Danza, Belén Maya o María Pagés.
revista@flamenco-world.com
| Aficionados y profesionales del baile flamenco tienen en Flamenco-world.com
un nuevo apoyo a la práctica de este arte. El departamento comercial de
la web ha seleccionado un cuidado repertorio de mantones
de Manila bordados a mano, complemento inherente a grandes figuras de la escuela
sevillana de baile andaluz como Matilde Coral. Soleá, Bulería y
Debla son los nombres de los tres modelos propuestos, todos ellos confeccionados
artesanalmente en seda siguiendo la tradición importada por talleres sevillanos
de China. Esta nueva referencia viene a sumarse a los zapatos artesanales, castañuelas,
abanicos, faldas de ensayo y complementos de alta gama de Lina que, siguiendo
un criterio de equilibrada relación entre calidad y precio, Flamenco-world.com
pone al alcance de bailaores y bailaoras de todo el mundo. |
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