ESPECIAL. LA TRASTIENDA DE… MANUEL LIÑÁN EN ‘TAURO’

Zambras, cuerdas, sudaderas

Silvia Calado. Madrid, enero de 2010

Galería de fotos. Manuel Liñan: ‘Tauro’, ensayos

La creación no cesa. Al menos, en lo que a baile flamenco se refiere. Y para comprobarlo, no hace falta ir a los grandes festivales del flamenco. Un sábado cualquiera, en pleno barrio de Vallecas, Manuel Liñán va y estrena ‘Tauro’. No es fácil hoy día conseguir financiación, ni tampoco llamar la atención de los programadores, pero el bailaor y coreógrafo granadino ha tenido acceso a una ayuda pública, la justa para poder montar un nuevo espectáculo con su propio nombre y estrenarlo en un escenario teatral. De momento, no se puede pedir más. Esta noche el objetivo es ponerlo en marcha, disfrutarlo (en la medida que se puede disfrutar un estreno), hacer disfrutar al público y grabarlo para que llegue a las mesas de quienes contratan.

Pero eso será después. Apenas unas horas antes del estreno, el ensayo general pone de relieve que todo encaja, que los meses de trabajo previo han dado ya sus frutos. Gloria Montesinos, la iluminadora, se afana en colocar las marcas de cinta adhesiva, mientras a su alrededor Manuel Liñán asegura su solo con palillos que ha diseñado a partir de las soleares de Arca. Ese es justo el final de la obra, cuando todos se han ido después del jolgorio un tanto folk y un tanto nostálgico de la zambra. Asesorado por Curro Albaicín y por Juan Pinilla, Liñán ha querido “dar otro sentido al ritual de la zambra, para lo que hemos cogido esas músicas y, más que actualizarlas, lo que hemos hecho ha sido colorearlas”. La idea ha sido imaginar y plasmar “cómo bailar hoy” esa tradición que tanto significa para el bailaor… granadino.

Ese doble sentido entre tradición y renovación lo tiene todo el trabajo coreográfico del espectáculo hecho, al hilo de la “variedad” musical (que va de la temporera de Montefrío a los sonetos lorquianos por abandolaos, pasando por el taranto o la soleá por bulerías), de distintas piezas de baile diseñadas como solos, dúos, tríos o cuartetos para el propio Liñán y para Cristian Martín, Guadalupe Torres y Vanesa Coloma. “He querido, sobre todo, sacar el perfil a cada bailaor, que no pierda ninguno su personalidad, sino resaltársela”, señala el coreógrafo. Y eso se nota especialmente en el caso de Cristian Martín, “que aporta otra formación más clásica, en él se ve el español”. Tiene, por ello, un papel destacado en una pieza muy especial, la granaína. La interpreta al toque Luis Mariano, director musical de la obra, y la danza lo escenifica enredándose plásticamente en seis cintas elásticas… en seis cuerdas de sonanta.

Y es bonito el efecto que en el ensayo general produce el que los artistas estén ataviados medio con ropa de ensayo, medio con vestuario de escena. A veces, el público debería ver a las personas que están detrás de los artistas, el contraste entre el glamour de la escena y el sudor de la trastienda. Las sudaderas y las camisetas se mezclan con los pantalones y las camisas diseñadas por Yaiza Pinillos. Y es que atrás, la planchadora aún está a tope de tarea. Así que también están en vaqueros los cantaores, que en esta obra son Antonio Campos, Sandra Carrasco y Gema Caballero, y la guitarrista Antonia Jiménez, también autora de parte de la música original. Kike Cabañas, otro experto sonidista de la danza flamenca, desde la mesa recibe las indicaciones de los músicos. Es hora de hacer los últimos retoques. “No te acerques el micro que lo saturas, yo te subo el volumen”, le indica a la cantaora. Y aún en esa circunstancia, afloran bellos instantes vocales que anticipan lo que en unas horas verá el público en este Centro Cultural Paco Rabal, situado entre viviendas obreras y la Asamblea de Madrid.

Las instalaciones son estupendas, por cierto, pero nada que ver con el Auditorio Nacional en el que a la misma hora Gerardo Núñez estará inaugurando el ciclo Andalucía Flamenca. Aunque a Manuel Liñán este escenario debe parecerle el mismísimo auditorio… si se compara con los espacios alternativos en los que ha presentado anteriores trabajos suyos. En estas páginas digitales dimos cuenta hace unos años del estreno de uno de sus primeros montajes en solitario, ‘1980’, en la Sala Pradillo de Madrid, dentro del ciclo La Otra Mirada del Flamenco 2006. Desde entonces ha sido mucho lo que ha engordado el currículo de Manuel Liñán. Además de bailar en solitario y en colaboración con Marcos Flores y Olga Pericet por los principales festivales del circuito flamenco, ha firmado coreografías tan sonadas como los caracoles con los que Merche Esmeralda, Belén Maya y Rocío Molina cerraban el espectáculo ‘Mujeres’, dirigido por Mario Maya. Y son ambas facetas suyas, tanto la coreográfica como la interpretativa, las que pone de manifiesto en su nuevo trabajo ‘Tauro’… o, al menos, eso parece ya en el ensayo general. Esperamos comprobarlo pronto.

 

Galería de fotos. Manuel Liñan: ‘Tauro’, ensayos
Galería de fotos, por Daniel Muñoz

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Más información:

Bienal de Flamenco de Sevilla 2008. Manuel Liñán, Olga Pericet y Marcos Flores, ‘En su 13’. Reseña, fotos

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FLAMENCO X 2. Manuel Liñán y Marcos Flores, bailaores (septiembre, 2005)

   
  CD. Antonio Campos, 'Corral del Carbón'

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