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MANUEL LIÑÁN, BAILAOR FLAMENCO. ESTRENO DE ‘1980’
Libre... y con bata
de cola
Silvia Calado. Madrid, 16 de agosto de
2006
‘1980’. Manuel Liñán:
baile y coreografía. Arcadio Marín, Fernando
de la Rúa: música y guitarra. La Popi, La Tacha:
palmas. Leo Triviño, El Picúo: cante. Ciclo
‘La otra mirada del flamenco’. Teatro Pradillo.
Madrid, 16 de agosto de 2006. 21 horas
Manuel Liñan en '1980'
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Laboratorio del baile flamenco contemporáneo. Este
sobrenombre podría ir ya ligado al ciclo ‘La
otra mirada del flamenco’ del Teatro Pradillo de Madrid.
La edición que celebra este espacio escénico
alternativo entre el 2 de agosto y el 2 de septiembre de 2006
ofrece otra panorámica de los nuevos rumbos de los
nuevos creadores de la danza jonda. Y, entre los artistas
convocados este año, situamos el punto de mira en la
propuesta del granadino Manuel
Liñán, ‘1980’.
El bailaor apunta en su nuevo montaje en solitario a las
sensaciones de la infancia, “un tiempo -escribe- en
el que había costumbres sin fundamento”. Y es
que estos artistas reclaman libertad. Dominan la técnica,
respetan los cánones, pero quieren plantear en el escenario
sus puntos de vista, sin ataduras, sobre el flamenco. Y así
es cómo conviven en este montaje unas alegrías
paradas y picaronas, con un solo por soleá de bata
de cola en hombre. Y es que la renovación de Liñán
es de fondo y de forma, moderna y antigua, pero ante todo,
sencilla, desprovista de lo superfluo.
Ya en la forma de arrancar avanza su personalidad. Focos
de suelo de cara al público. Cinco de los seis integrantes
del cuadro se disponen asimétricamente por la escena.
Entre las siluetas, la sexta es la del bailaor. Suenan cantes
seguiriyeros. Y los pies del bailaor. Apuntes. Bosquejos cambiantes.
“La voz a la que nunca supo darle forma mi garganta”
es la de su cuerpo. Y se dispone a moverlo de cintura para
arriba dibujando en el aire con un capote torero. Con la misma
actitud con la que la bailaora mueve el mantón. Suena
la guitarra de Arcadio Marín, mientras el bailaor juega
a lidiar un toro imaginario. La pieza es intensa, pausada.
Fundido a negro y, sin mediar espacios, el espectáculo
continúa.
Cante y toque por malagueñas. Al poco, las palmas
se embalan y comienzan las alegrías. Esas alegrías
paradas y picaronas que antes se citaban, esa de actitud antigua
cuyo descaro está muchas veces en la contención,
en el no moverse, en el pasear o rematar con un giro de cara.
Los focos, de cara al público. Folclore granadino en
lata. Luces y... acción. Manuel Liñán,
vestido de corto, combinado en rojo y negro, plantado como
un ‘muñeco Marín’. Hora de divertirse
con un particular zapateado acompañado por ‘partitura’
de palmas y jaleos ejecutada a la perfección por La
Popi y La Tacha. Así, percutir en flamenco se hace
música. Intención de decir. Un melódico
y meloso solo del guitarrista Fernando de la Rúa transporta
al número final, el más impactante. Y es que
Manuel Liñán vuelve a enfundarse una bata de
cola. Como ya hiciera bajo las órdenes de Rafaela
Carrasco en ‘Una mirada del flamenco’, retoma
esta prenda hasta el momento considerada femenina. Y la baila
en hombre. Torso descubierto, falda negra de denso terciopelo,
sin volantes, todo sobriedad. No hay tacha en el manejo, sino
al contrario, un dominio de ese apéndice que le permite
volar y curvar y jugar. Y ser valiente, como dijo la recogida
sala con su prolongada ovación.
| Ciclo ‘La
otra mirada del flamenco’. Programa completo
Teatro Pradillo. Madrid, del 2 de agosto al 2 de septiembre
de 2006
2 a 5 de agosto
Rocío
Molina. ‘Pa ti y pa mí’
9 a 12 de agosto
El Falo. ‘El cante en movimiento’
16 a 19 de agosto
Manuel Liñán. ‘1980’
23 a 26 de agosto
Ester Carrasco. ‘Dançem’
30 de agosto a 2 de septiembre
Olga Pericet, Daniel Doña, Marcos
Flores. ‘Chanta la mui joé’
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