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La fama y otras cuestiones del flamenco
(segunda parte)
Mario Maya. Jerez, febrero de 2002
(Segunda entrega del artículo expuesto por el bailaor
y coreógrafo granadino Mario Maya en la tertulia programada por el VI Festival
de Jerez el día 28 de febrero de 2002 en la Bodega de San Ginés)
Según don Manuel de Falla, la seguirilla gitana, sentimental y profunda,
enriquecida por la música granadina de origen árabe y conservando
los elementos más puros del canto litúrgico, mozárabe y bizantino,
da opción a la interpretación en compás de amalgama, a uno
de los primeros cantes gitanos que, junto con la liviana y las tonás, son
el dolor de las verdaderas lágrimas del pueblo gitano-andaluz.

Mario Maya en las tertulias de la bodega del
VI Festival de Jerez (Foto Silvia Calado)
En lo que al baile se refiere, la seguirilla obedece al esquema ritual mágico,
representado por el círculo, y está presente una base rítmica
vocal, materializada por exclamaciones y percusiones naturales para estimular
al ejecutante y llevarlo al trance. La interpretación de dicho baile no
tiene reglas fijas, ya que su mayor dificultad estriba en mantenerse fiel a su
expresión más tradicional.
En contrapartida a ese proceso, el romanticismo se estableció como guión
cultural y de criterio dominante, y esto provoco la creación de una nueva
música. Así pues, el cante flamenco es el resultado de la interpretación
romántica de la herencia musical gitano-andaluza. Por esta razón,
este arte es moderno y también una manifestación culta. El cante
es una creación artística y no popular, aunque su esencia esté
relacionada con el pueblo.
Para tratar de entender el fenómeno del cante y del baile flamenco,
hay que tratar de comprender su música, que es el lenguaje de los sentimientos.
El contenido explicativo del flamenco se descubre a través del análisis,
como reflejo de la peculiar relación entre la realidad social y el sujeto
creativo.
La correspondencia entre las ideas sobre arte y su realidad es exigida no sólo
por su naturaleza científica, sino por la naturaleza del arte, en tanto
expresión de la verdad para comprobar esta calidad a través de la
demostración de la verdad expresa.
Según Immanuel Kant existen dos tipos de arte: el arte agradable, cuyo
único fin es la excitación sensual, y el verdadero arte, el arte
bello, que está relacionado con lo sublime y es siempre producto de un
genio que utiliza la sensualidad, como medio e instrumento para el conocimiento.
En el estudio del baile flamenco, hay que partir del conocimiento de unas bases
establecidas a través de los tiempos. Estas bases están relacionadas
e inseparablemente ligadas a los tres componentes del flamenco: guitarra, cante
y baile. Hemos tomado estas aportaciones musicales para clarificar diferentes
estilos y ritmos, por ejemplo: soleá, segurillas, alegrías, tangos,
bulerías... Y, como pasos de baile: llamada, cierre, desplante, marcaje,
remate, paseíllo, escobilla...
Llamada: Determina la acción de llamar y se utiliza como señal
para que el cantaor comience a cantar. La medida está adaptada al compás
del baile que se interpreta.
Cierre: Determina la acción de cerrar una secuencia de movimientos
y se utiliza como señal para dar por finalizada una parte del baile.
Remate: Determina la acción de rematar un movimiento o una combinación
de los mismos. Se utiliza para dar énfasis al finalizar la estrofa del
cante.
Escobilla: Parte del baile dedicada al zapateado, como forma de virtuosismo
de los pies.
Marcaje: Determina la acción de marcar. Se utiliza para interpretar
y adornar la letra del cante y, si lleva desplazamientos, se acompaña de
un majestuoso paseíllo utilizando los brazos.
Desplante: Actitud o carácter que se le da a la postura final
de un paso. Los pasos flamencos están sujetos a la medida del compás
del cante y del acompañamiento guitarrístico. En esto tiene mucho
que ver la inspiración del momento de la actuación del artista.
Pero a partir de que el baile flamenco sale de su ambiente para acoplase al
espacio teatral, tiene que obedecer unas nuevas reglas y adaptarse a un mundo
que desconoce.
En este contexto teatral, el flamenco pasa a estar subordinado al espectáculo,
en el que, generalmente, se le da más primacía a la forma que al
fondo. Apuntemos que el baile flamenco quizás haya enriquecido algunos
factores y formas de otras danzas o músicas. Por ejemplo, recordemos que
los movimientos del flamenco han sido la inspiración más poderosa
de la danza española estilizada que, al ser una danza de carácter,
conecta con lo universal de todos los pueblos.
La expresión del sentimiento y la pasión, junto con ese frenesí,
son partes integrantes de esta danza, que atrae a todo tipo de gente que busca
un medio para expresarse libremente y donde también el intérprete
incluso amplía su registro de actor.
El hecho reconocido de que cada bailaor es único, nos pone frente a
una dificultad a la hora de clasificar y dar nombre a diferentes bailaores y estilos.
Con la intención de arrojar alguna luz sobre el tema, a continuación
definimos tres estilos de baile que corresponden a tres formas de expresión,
que hoy se puede reconocer en los diferentes artistas.
(Fin de la segunda parte. Próximamente, tercera y
última entrega del artículo...)
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