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Los Méndez.
Sagas del cante de Jerez (IV). Especial
La casta de los Méndez
Carlos Sánchez. Jerez, agosto de
2005
De la calle Acebuche a Cerro Fuerte. De los Moneo
a los Méndez. Corazón de La Plazuela. Barrio
flamenco por antonomasia. Cuna de grandes artistas. Semilla
del cante de Manuel Torre y Antonio Chacón. Fuerza
arrolladora de la faraona, Lola Flores. Nido de numerosas
estirpes. Seno de la idiosincrasia cantaora de un pueblo.
De aquí vienen los Méndez. Larga parentela gitana
y ‘pescaera’ de la Plazuela a la que La
Paquera de Jerez llevó a la cima del cante flamenco.
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La Paquera de Jerez |
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Ya dilucidamos la vinculación de los Moneo al matadero.
O de los Sordera a las gañanías. Diferentes
formas de afrontar una miseria que tanto tiempo ha litigado
con el pueblo andaluz. Una Plazuela de tabancos y fraguas.
Una incipiente y gestora fuente de arte. Los Méndez,
herederos directos de un soniquete especial y una fuerza arrolladora
personalizada en un nombre propio, Francisca Méndez
Garrido ‘La Paquera de Jerez’. Reina de la bulería.
Única e indiscutible. Portadora de la impronta de una
casta especial. Pilar fundamental de la “escuela natural”
del cante.
El 26 de abril de 2004 no quiso cantar más. La Paquera
se fue dejando un legado que perdurará. Al día
siguiente de su fallecimiento ya fue nombrada ‘hija
predilecta’ de Jerez. Meses antes, la Fundación
Cruzcampo le otorgó el premio ‘Compás
del Cante’. Galardón que no pudo recoger. Al
igual que la Medalla de las Bellas Artes que los Reyes de
España entregaron a título póstumo a
su hermano, José Méndez. Pocos son los homenajes
para uno de los puntales básicos de la cante de Jerez.
“Espontánea, vital, intuitiva y visceral. Un
vendaval domado, irresistible, feroz y dulce a un tiempo”,
así la calificaba el crítico José María
Castaño. “Yema hirviendo que brota de la cepa
del cante”, según el escritor Manuel Ríos
Ruiz.
Racimo de emociones. Buque insignia del palo flamenco jerezano
por excelencia. De enorme vitalidad y fuerza. Fandanguera.
Mujer de temperamento. Noctámbula como buena flamenca.
Festera como la que más. La Paquera de Jerez se pegaba
dos palmetazos en el pecho y temblaban las columnas del Templo
de Salomón. Lanzaba su mano izquierda al frente y la
gente enmudecía. Genialidad cantaora. Sello de autenticidad.
Una de las grandes de la historia del género jondo.
¡Ay, Paquera de Jerez,
me gustaría ser mocito
del barrio de San Miguel! ...
Tener un reloj de plata
con las horas al revés,
y verte pasar mañana
y verte volver ayer.
En la taberna de siempre
yo siempre te esperaré,
con un vino,
sin tres penas,
macandé, pero de bien.
Tuyas son las bulerías
pero mío es el querer
haber nacido mocito
del barrio de San Miguel.
Carlos Lencero
Primavera /1994
Su pérdida se sigue llorando por esas paredes blanquecinas
de la calle Cerro Fuerte. Un barrio que pide a gritos un monumento
que está en proceso de gestación. Una figura
que reposará en el corazón de este enclave tan
gitano y tan flamenco. Abanderada del compás inverosímil
que llevó por todo el mundo en espectáculos
como ‘España por bulerías’, ‘Arte
español’, ‘Alegrías de Andalucía’
o ‘Así se canta en Jerez’, entre otros.
Para la fonoteca flamenca quedarán esos tientos ‘Maldigo
tus ojos verdes’, producto del poeta jerezano Antonio
Gallardo. “Fuerza emperadora de las palmas y el compás”,
según el escritor de la tierra del vino.

La Paquera de Jerez con Parrilla
de Jerez (Foto: Anahí Cármody)
“Canta las bulerías con el llanto gitano,
con ese temblor y ese quejido que sólo tienen los de
su raza, con ese fondo de pena y emoción que va unido
al cante flamenco puro y que le da hondura hasta aun cante
al parecer liviano como las bulerías”
Edgar Neville
La Paquera de Jerez ha sido el espejo donde se ha mirado
toda una saga de cantaores. Porque su legado sigue ahí.
Ahí están sus sobrinas Paca y Manuela. Dos acérrimas
seguidoras de su cante. Kina Méndez, jovencísima
cantaora que poco a poco se va abriendo camino en la senda
del flamenco. Este mismo año ha ganado un premio por
sevillanas que le va a valer grabar un disco con el sello
Pasarela. Su madurez artística se está fraguando
en compañías como la de Salvador Távora.
También despunta José Méndez, otro novel
cantaor de la saga que lucha diariamente por encontrar su
sitio. Y, finalmente, Jesús Méndez, diamante
en bruto de la cantera jerezana. Una perla que poco a poco
va reluciendo. Un cantaor muy joven, pero con un eco que sabe
añejo. Con tan sólo diecinueve años es
capaz de sentir el dolor de una seguiriya o la majestuosidad
de la soleá, sin olvidarse nunca del arranque genuino
de su “Tía Paquera”. No en vano, el pasado
año se alzó con el Primer Premio de Jóvenes
Intérpretes por Bulerías ‘Paquera de Jerez’.
Toda una esperanza para una casta que sigue presente. En estos
momentos, Jesús Méndez camina de la mano de
uno de los guitarristas más importantes del momento,
Gerardo Núñez. Un gran maestro para un alumno
cualificado.

Jesús Méndez (Foto:
Daniel Muñoz)
‘La Paquera de Jerez’ sigue entre nosotros. Suerte
que un joven antropólogo sevillano, Fernando González
Caballos, quiso inmortalizarla en una película documental
que es el testimonio vivo de una artista tan personal. ‘Por
Oriente sale el sol. La Paquera de Jerez en Tokio’.
“Una carambola que el destino quiso hacer coincidir
para goce de todos cuantos participamos de ella”, según
palabras del director. Un homenaje a la memoria de una de
las grandes. A un mito. A una voz inmortal.
También hay que destacar su aparición en la
archiconocida película ‘Flamenco’.
Por algo sería que Carlos Saura la eligió para
abrir el film. O en producciones de la copla española
como ‘Teatro’ o ‘La copla andaluza’.
Unas aproximaciones a una carrera repleta de grabaciones y
apariciones al lado de su inseparable Parrilla de Jerez. Ella
es Paquera de Jerez, embajadora de los Méndez.
revista@flamenco-world.com
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