JOSÉ MERCÉ, ‘NUEVO AMANECER’ (ESTRENO)
Por y para el público
Silvia Calado. Colmenar Viejo (Madrid), 30 de agosto de 2011
‘Nuevo Amanecer’. José Mercé: cante. Diego del Morao y Keko Baldomero: guitarras. Manolo Nieto: bajo. José Ramón Mestre: teclados. Guillermo Trujillo: trompeta, percusión. Cesáreo Moreno ‘Güito’: cajón. Marcelino Fernández, Antonio de los Reyes ‘Negro’, Rafael de los Reyes, Milián Oneto, Elena Morales: coros. Colmenar Viejo (Madrid), 30 de agosto de 2011. 22:00 horas
José Mercé y Diego del Morao, estreno de Nuevo Amanecer (Foto Daniel
Muñoz) |
Antes de empezar etapa, ha decidido recapitular. José Mercé pronto se sumergirá en un proyecto discográfico que, según todo apunta, supondrá un punto de giro en su carrera. Y ha sentido que el paso previo es hacer balance de lo que ha sucedido desde que, en 1998, Vicente Amigo le produjera ‘Del amanecer’. Aquel disco no sólo fue un revulsivo en su trayectoria, sino también en el panorama flamenco de finales del siglo XX. Sin perder de vista las bases, el cantaor jerezano desarrolló una fórmula crossover de cante legible que tuvo como consecuencia directa la filiación al flamenco de grandes públicos. Algo que, pasado el tiempo y cinco discos más, hoy se demuestra que no fue ni pasajero, ni contingente.
El Auditorio de Colmenar Viejo, una localidad de la antesierra madrileña, se llenó casi hasta la bandera. Unas setecientas personas acudieron al estreno del espectáculo antológico que Mercé planea llevar a unos cuarenta escenarios de la geografía española hasta principios del próximo año. ‘Nuevo amanecer’ es un espectáculo por y para ese público que ha hecho de este artista un superventas de discos y de entradas durante los últimos quince años. Aquí no hay que esperar a que lleguen los bises para que suenen ‘Al alba’, ‘La primavera’ o ‘Del amanecer’. Tras los tres cantes jondos de rigor, entra de lleno en los temas que se saben de memoria en el patio de butacas. Y él los hace sonar con máxima fidelidad y energía, con esa voz y esa interpretación únicas y portentosas, acompañado por una numerosa y fresca banda, de voces y de instrumentos, que actúa cien por cien compacta y atenta a sus respiraciones.
Pero aunque todo en este concierto es fluido y luminoso, rítmico y magnético, en el ambiente se sabe que hay una pieza desencajada, una ausencia que se rebela en el toque de guitarra de
Diego del Morao, en el color de la camisa de José… “Hoy quiero que esta noche el aplauso más fuerte sea para mi
Morao”, dice el cantaor con la voz temblorosa a mitad de concierto. El teatro estalló en una ovación en pie, dentro y fuera del escenario, mojada de incontenibles lágrimas. Si para exhalar el dolor el flamenco tiene martinetes y malagueñas y soleares, para paliarlo tiene tangos y bulerías. Y aferrados a sus respectivos soniquetes, continuó el concierto, siguió la vida.