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MIGUEL ÁNGEL CORTÉS, GUITARRISTA FLAMENCO
ESTRENO DEL CD ‘BORDÓN DE TRAPO’ EN GRANADA
Bordón de oro
G. Cappa. Granada, 19 de abril de 2006
‘Bordón de trapo’. Miguel
Ángel Cortés: guitarra. Daniel Méndez:
segunda guitarra. Esperanza Fernández y Arcángel
(cante). Joselito Carrasco y Pepe Peña: percusión.
Teatro Isabel la Católica. Granada, 19 de abril de
2006
Miguel
Ángel Cortés apareció en el Teatro
Isabel la Católica con dos guitarras. Una en la mano
y otra en forma de pendiente de oro en la oreja. Y las dos
brillaron en una actuación que supuso la presentación
del nuevo disco ‘Bordón
de trapo’ y que contó con la amistad incondicional
y las voces de Arcángel y Esperanza Fernández,
ambos presentes también en el disco junto a Carmen
Linares.
Hace años, Cortés emigró de Granada
a Sevilla. Era un guitarrista prometedor, de esos que en su
tierra suelen languidecer en las zambras tocando con mirada
triste, perdida. Pero ha vuelto para convertirse en uno de
los referentes de la guitarra, en un creador. “Te vamos
a matar”, se escuchó en el patio de butacas cuando
el guitarrista terminó su primer tema, una granaína
que da nombre al disco, ‘Bordón de trapo’.
La aclaración y la justicia vinieron con la apostilla.
“A besos”. Para entonces, ya se había metido
en la funda de la guitarra a un público en el que se
echaron a faltar artistas de la tierra. En su lugar, un buen
número de extranjeros refrendaron una vez más
que, en lo que al flamenco se refiere, son los que más
aprecian el pellizco, la verdad del flamenco.
Miguel Ángel Cortés
con Arcángel (Foto: Pepe Torres)
Y Miguel Ángel Cortés demostró que,
además de estar sobrado de técnica, con arzapúas
kilométricas y ‘picaos’ en los que asomaba
Paco de Lucía “San Paco”-, domina
el territorio de los sentimientos, el espacio de la creación,
“la gran verdad de la música, como nacer y morir
en la vida”, según el propio artista. Fue un
concierto compacto, redondo, con el único alarde del
talento de Miguel Ángel Cortés que mostró
una alternancia rítmica y un dinamismo como hacía
tiempo que no se veía en Granada. Con cada arpegio,
con cada detalle, Miguel Ángel Cortés crecía
en el escenario ante la mirada atenta de una pareja de alemanes
de pelo cano embelesados, atónitos.
Después salió al escenario el guitarrista Daniel
Méndez. “A mi izquierda está mi mano
derecha”, explicó Cortés para abordar
en su compañía ‘De Graná pa Sevilla’,
una guajira que no aparece como tal en los créditos
del disco “para no molestar a los puristas”. ¿La
razón? “No tiene ni un compás de guajira
aunque, eso sí, las falsetas son de guajira”,
dice Miguel Ángel Cortés. “Las falsetas
no son falsetas de antes, que se hacía dos veces y
luego su remate. Ahora es un trozo más de la música
que se hace más largo o más corto pero sin esa
estructura tan cerrada porque las falsetas eran muy monótonas”.
Después vino ‘Viento del Sur’, unas originales
alegrías; ‘Abadía’, unos tangos
sacromontanos; y ‘Salaílla’, unos tanguillos.
En ese momento apareció en escena Arcángel.
Lo presentó Miguel Ángel Cortés como
“una de las personas que me hacen soñar sobre
el escenario”. Ambos mecieron el flamenco y realizaron
un recorrido que evocó a Valderrama y a Toronjo. El
propio Arcángel
reconoce que, en alguna ocasión, ha retrasado un concierto
al no poder acompañarle Miguel Ángel Cortés.
Sabia decisión. La tesitura única de la voz
de Arcángel encuentra en Miguel Ángel Cortés
el regazo perfecto para soñar juntos el flamenco.
Arcángel abandonó el escenario con el público
rendido y Cortés abordó una bulería en
solitario. Concentrado en un ‘picao’ escuchó
detrás unas palmas. Era Arcángel, que con sigilo
había aparecido de nuevo en el escenario. Una sonrisa
de complicidad entre ambos y vuelta a la magia de seis cuerdas
y unas manos que las saben tocar. El fin de la velada vino
con la voz flamenca de Esperanza Fernández, que demostró
su buen hacer y el cariño que le profesa a su “compadre”,
Miguel Ángel Cortés. Hizo suya la bella seguiriya
que Carmen Linares canta en el disco, ‘Media vida’,
y se dejó la vida en el escenario para cantar sin micro
el ‘A tu vera’ que Cortés ha grabado en
el disco por bulerías. A Esperanza se le notó
su papel en el ‘Café Chinitas’ que interpreta
con el Ballet Nacional de España y deambuló
majestuosa por el escenario. Como colofón, Arcángel
tomó la guitarra de Miguel Ángel Cortés
para sacar al guitarrista a dar una ‘pataílla’
por bulerías, quizás ‘lo peor’ pero
lo más simpático. Miguel Ángel Cortés
es ya una figura, un referente. La humanidad también
triunfa. Lo saben una pareja de alemanes de pelo cano que
podrán decir a boca llena en Munich que han conocido
de primera mano la verdad del flamenco.
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