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FESTIVAL DE LA
MISTELA 2005. ISABEL BAYÓN, FERNANDO TERREMOTO, CAPULLO
DE JEREZ, PEPA MONTES…
De buena luz
Carlos Sánchez. Los Palacios (Sevilla),
octubre de 2005
Si el cambio es para bien, mucho mejor. Eso debieron
pensar los organizadores del Festival de la Mistela cuando
decidieron darle a este evento un formato diferente. Pasar
de una noche interminable con pretensiones de extinción,
a varios días en los que se pudieran ver unas propuestas
ricas, auténticas y variadas, ha sido una decisión
de lo más acertada. Con este nuevo formato, el Festival
de la Mistela -nacido en la década de los sesenta-
se está consolidando con personalidad propia, ocupando
un espacio definido en el panorama flamenco. La presente edición
ha contado con la participación de, entre otros, Isabel
Bayón, Fernando Terremoto, Capullo de Jerez, Pepa Montes
y José Valencia, que recibió la ‘Venencia
Flamenca’, galardón que otorga el festival a
jóvenes artistas ya consolidados.
Como viene siendo habitual, un artista de la tierra es el
encargado de abrir los cinco días de espectáculos
programados en el Teatro Municipal de la localidad sevillana
de Los Palacios. El martes 18, el cantaor José Ángel
Carmona Manzano tuvo la complicada misión de dar el
aldabonazo de salida a la presente edición de un festival
comprometido con la juventud. Acto seguido, María Peña
y Antonio Moya inauguraron los ‘Trasnoches Flamencos’
en la tertulia flamenca El Pozo de las Penas.
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Isabel Bayón
(Foto: Daniel Muñoz) |
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La jornada del miércoles esperaba ansiosa la presencia
de la bailaora Isabel
Bayón. La artista sevillana se presentó
con ‘Del alma’, un espectáculo que estrenó
en la Bienal de Sevilla de 2002. En esta propuesta, Bayón
ofrece la visión más íntima del baile,
recreando movimientos, investigando posiciones, perfilando
su figura. La bailaora se suelta en la malagueña, liberando
las muñecas en cada falseta, para adentrarse en una
caña aderezada de ingredientes contemporáneos,
y acentuada por la voz ‘morentiana’ de Juan
José Amador. El cantaor le da un respiro a la bailaora
con unas bamberas solapadas con fandangos con tintes camaroneros,
a las que se unió la voz de David
Lagos. Las tonás avisan del cambio, Bayón
-con bata de cola negra- muestra su riqueza en el braceo por
seguiriyas. El clasicismo se apodera del proscenio. Remata
la faena con caderas y hombros. Se cambian las tornas. El
bailaor Fernando Romero aparece en escena. Paso a dos. De
lo clásico a lo contemporáneo. Romero gira y
gira a la velocidad del vértigo, administrando el espacio
de forma magistral. Por rondeñas. Dos estilos, dos
bailaores. Curvas y rectas construyen un maridaje de sensaciones....
del alma. En la peña esperaban María José
Carrasco y Manolito Herrera.
Mano a mano de Jerez
El cante se erigió como el gran protagonista en la
jornada siguiente. Un ‘mano a mano’ ficticio entre
Fernando
Terremoto y Capullo
de Jerez, puesto que cada artista ofreció su repertorio
de manera independiente. Terremoto puso la enjundia, mientras
que Capullo deleitó con el soniquete de su tierra.
Abrió Terremoto con bulerías por soleá,
marca de la casa. Con ayeos de bravura. Mostrando en cada
momento su buen estado de forma. Vaciándose con Frijones.
Con el peso necesario en cada tercio. Prosigue por malagueñas,
versión de El Mellizo, con soltura. Aguantándolas
con sabiduría hasta el último momento. La jondura
perdura en la seguiriya. De la tierra. Con poderío.
Rememorando a sus antepasados. Turno de los fandangos. En
plenas facultades. Hasta el micrófono le sobra. Tres
letras le bastan. Torrente de emociones. Llegan las bulerías.
Se canta y se baila. Ya está todo hecho.

Capullo de Jerez (Foto: Daniel
Muñoz)
Sin apenas respiro, aparece Capullo de Jerez con su grupo.
Suenan los primeros envites de la bulería por soleá.
A su forma. También reivindica su tierra. Hay que recordar
que su ídolo fue Terremoto padre. Por fandangos. El
cantaor jerezano se muestra un tanto más serio que
de costumbre. Eso es que sabe adaptarse a las circunstancias.
La noche pedía seriedad. Aunque tiró del repertorio
de siempre, quiso renovarlo con algunas letras nuevas de su
creación. Por tangos. “Estas son mis fantasías/
las cositas que yo canto/ son mías”. Incorporó
el martinete, pero no lo terminó de cuajar. Regresó
a la terna festera con el compás que sólo él
posee, por bulerías. “Apagó la luz”
por rumbas. Jerez proseguiría en El Pozo de las Penas
con Anabel Rosado, Sara Salado, Tamara de Tañé
e Isaac Moreno.
Viernes 21. Pepa
Montes presenta ‘Bailaora’. Pese a que las
puertas del fin de semana se abrían, la artista sevillana
no tuvo el tirón necesario. Y eso que contaba con la
presencia de su familia y las incorporaciones de Segundo Falcón
y de Manuel Molina, artista invitado. Molina abrió
con esa forma tan peculiar a la que acostumbra. Llorando el
cante. Mirando hacia el cielo. Él es un poeta del flamenco.
Pepa Montes tomó el testigo. Con la caña. Engalanada
con bata de cola. La bailaora reivindica la elegancia de la
escuela sevillana. Fiel a sus principios. Su hijo, Pedro Ricardo
Miño, le da un descanso por granaína. Trata
de rebosar flamencura con su piano. Tarea complicada. Fandangos
y bulerías, preámbulo de las alegrías.
De nuevo con la bata. A la antigua usanza. Y muy a la antigua…
Lidia Montero y Enrique el Extremeño amenizaron los
‘Trasnoches Flamencos’.
Venencia
José Valencia
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Última jornada. El festival llegaba a su fin. Con
un doble homenaje. El oficial, al joven cantaor José
Valencia, al que se le entregó el preciado galardón
de la ‘Venencia Flamenca’ -una distinción
muy valorada entre la juventud flamenca- por defender el clasicismo
del territorio lebrijano. El oficioso, a Matilde
Coral y Chano
Lobato, con esas ‘Historias de Arte’ que cautivan
allá por donde van. Hicieron arte con sus historias,
aderezadas con tangos, cantiñas, malagueña,
soleá, bulerías y tanguillos. Incombustibles.
Para redondear la noche, el cantaor José
Valencia quiso refrendar su galardón con un corto
pero intenso recital. Asentó el terreno en la soleá.
Dando muestras del enorme torrente que posee. Prosiguió
con cantiñas con sabor lebrijano. Terruñas.
Para entregarse, posteriormente, a los designios de la seguiriya.
Con aplomo y ligazón. Cerró con bulerías
de su tierra. Con brío y poderío. Juventud y
veteranía se unieron en un fin de fiesta. Matilde y
Chano apadrinaron a un José Valencia visiblemente emocionado.
Sobre la ‘Venencia Flamenca’, Matilde Coral sentenció:
“Creo que está en las mejores manos, en la gente
joven”. Anabel Valencia y Luis Carrasco pusieron el
punto y final a la presente edición del Festival de
la Mistela en el ‘Trasnoche Flamenco’. De buena
luz.
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