Sevilla, epicentro de la moda
flamenca
La pasarela internacional Simof 2003
muestra las tendencias más atrevidas y
novedosas en trajes de volantes
Susana Muñoz. Sevilla, febrero de 2003
Sevilla, cuna del arte del traje de volantes,
se ha convertido durante tres días en la pasarela internacional de la moda
flamenca de la mano de SIMOF 2003, celebrado en su novena edición y por
primera vez en el Palacio de Exposiciones y Congresos (Fibes) entre los días
6 y 9 de febrero de 2003. La primera de sus tres jornadas fue un auténtico
escaparate de las tendencias más novedosas, gracias al Certamen de Diseñadores
Noveles encargado de inaugurar el salón. La pasarela novel -preludiada
por la ganadora del año anterior Carmen Jarén con una colección
salpicada de elegancia y coquetería femenina sobre telas bordadas, linos,
perforados, bambulas, encajes y bordados en blanco- ha dejado bien claro que el
traje de flamenca es el único traje regional capaz de someterse a los vaivenes
de las tendencias en moda.

Pilar Vera. Para 2003, la mujer se viste con
colores muy fuertes, casi eléctricos. Sus trajes alternan en los volantes picos
de mantoncillos con flecos, gasas y sedas. Los lunares de todos los tamaños y
muy juntos, inspirados en los diseños de los años 70, al que acompañan mangas
largas. Originales su trajes al cuello.
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Los diseños por los que apuestan los
creadores más jóvenes, la mayoría procedentes de pueblos
de la provincia de Sevilla, están llenos de contrates, pero tienen un denominador
común: realzar la figura de la mujer con sensualidad y atrevimiento. Los
cuerpos de los trajes de flamenca que se lucirán en este año 2003
son muy entallados y están compuestos por faldas y corpiños trabajados
en lino, perforados, bambulas y sedas. En cuanto a los volantes, son pocos y muy
pequeños, ciñéndose al cuerpo de las flamencas. Los lunares,
superpuestos e intercalados con rayas en la mayoría de los diseños.
Los más atrevidos de entre los
noveles se han arriesgado con los trajes de tirantes, mangas y chaquetilla, los
tops unidos a las faldas de volantes, el tejido vaquero en los trajes, los vestidos
de croché, algún que otro toque hippy en la cabeza, los cuerpos
en lycra roja y negra y los volantes que se ponen y se quitan para acabar convirtiéndose
en pequeños mantones. También se recuperan los tradicionales volantes
con encajes.
Como representantes de estas nuevas
tendencias, las hermanas Pergó se han convertido en las ganadoras de la
novena edición de SIMOF, con su colección 'El patio andaluz', formada
por trajes negros con capas y volantes rojos. El accésit fue para Sergio
Vidal, con una colección muy trabajada titulada 'Espirales y no lunares,
¿por qué no?'
Pasarela de profesionales
Si la primera jornada de Simof estuvo dedicada
a las tendencias noveles, las dos siguientes han permitido disfrutar de la imaginación
desbordante que los creadores más consolidados han mostrado sobre la pasarela.
Nombres como los de Ángeles Verano, Pilar Vera, Amparo Maciá o Aurora
Gaviño forman parte ya del universo de la alta costura en trajes de flamenca.
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Volantes asimétricos: La gasa es el tejido preferido
para darle asimetría a los volantes del traje de flamenca
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Para 2003, la tendencia generalizada de la
moda flamenca está en las dos piezas, blusa y falda, que permite una gran
combinación de colores y formas y resulta mucho más cómoda.
Los cuellos se levantan y las mangas llegan hasta el codo rematadas con un sólo
volante para las blusas, que se abren con generosos y profundos escotes con sisas
y tirantes y, como en otros tiempos, se combinan con encajes delicados. Los diseñadores
profesionales apuestan por las blusas de chorreras y a juego, incluso para llevarlas
a modo de chaquetilla sobre los vestidos para las noches más frescas. Las
faldas se estrechan hasta la rodilla para lucir el cuerpo femenino ciñéndose
a él como un guante, con múltiples y minúsculos volantes
en gasa que se abren con cada paso.
El cuerpo de la mujer se inunda de las asimetrías
más impensables, sobre todo en los volantes, que se cogen en el centro,
en un lateral e incluso detrás de la falda. Todo tiene cabida. Como novedad,
los trajes realizados al estilo patchwork, con dos o tres cuadros de tela superpuestos
que rompen la asimetría de los colores lisos, dándoles un toque
muy original. En los tejidos también la gama es muy amplia: ante, croché,
lino, hilo, raso, vaquero, seda, gasas, piqués, organzas, creps.