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Pasarela internacional Simof 2003
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Moda
flamenca: La
inspiración
en los años
20 y la
década de
los 70 llega
hasta los
trajes de
volantes


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En cuanto a los colores, son muy vivos y alegres, prácticamente toda la gama del arcoiris y se combinan en dos tonos para lisos y lunares. Las flores, en cambio, se matizan en grandes ramilletes con colores muy de la tierra: gran gama de colores para los pétalos y verdes para hojas y tallos y vuelve la tendencia de colocar una sola rosa sobre la cabeza. Complementos especiales, los realizados en plata o chapados en oro con cristal Swarovski, metales dorados, bolas torneadas imitando el coral y resinas teñidas a mano en un sinfín de colores. Los zapatos, muy femeninos, de tacón alto, casi convertidos en sandalias exclusivas. Como complemento innovador, los mantones entrelazados de gasa.

Mención especial al rey de todos los complementos: el mantón de Manila. Chocolate, tabaco, pistacho, crema y azabache son los colores más llamativos escogidos para las telas de estas auténticas obras de arte, combinados casi en totalidad con hilo marfil y cuyo precio oscila entre los 1.500 y 6.000 euros. La magia está en las manos de María José Naranjo, Pepa Reinoso y Manuela Romero, tres artesanas de Carrión de los Céspedes que conforman la firma Manos Bordadoras.


Amparo Maciá. Su colección combina tejidos que van desde el popelín de lunares hasta los encajes o guipur, pasando por creps, piqués y organzas. Sus corpiños y faldas asimétricas causaron especial admiración.

Aurora Gaviño. Presentó una amplia colección de trajes de flamenca para niñas, adheridas a la moda del corte en los vestidos, con blusas lisas y faldas con lunares diminutos. Los perforados en rojo y los vestidos que se cortan bajo las rodilla dejan entrever zapatos de tacón muy alto que marcan el andar de las flamencas.

Flamencas sobre la pasarela

Simof es, además, un auténtico espectáculo digno de ver al combinar no sólo la moda, sino también el cante, el baile y la puesta en escena, que llega a superar muchas escenificaciones teatrales. Edit Piaf y el aire parisino o el estilo Art Nouveau y Decó se suman a las tendencias años 20, 50 y 70, pero también, y por supuesto, el flamenco. Para Ángeles Verano desfiló un trío de lo más flamenco: Marina Heredia, Lalo Tejada y Alba Molina. Vestidas de albero, blanco y negro, se marcaron unas bulerías que acabaron por levantar al público al compás de su "mira si yo soy gitana, que canto por bulerías y repican las campanas". El plantel flamenco lo completó la cantaora Macarena Giráldez, que lució todos los trajes de cola de Creaciones Maricruz.

La industria ya mueve al año 120 millones de euros

La última edición de Simof ha nacido con el firme propósito de superar a su antecesora, que convocó a más de diez mil visitantes. El nuevo emplazamiento y su coincidencia con la Feria del Toro ha sido todo un acierto, a juicio de los Empresarios de la Moda Flamenca, patronal que asegura que la industria del traje de flamenca mueve alrededor de 120 millones de euros al año, unas cifras en las que, además, juega un papel fundamental no sólo la industria del diseño del traje de volantes, sino la enorme cantidad de complementos que giran en torno a las flamencas. Para aumentar este volumen de negocio, más de una treintena de diseñadores ha contado con un stand propio. Alquilar un espacio en Fibes donde exponer el trabajo durante los cuatro días que dura la feria de Simof, le ha costado a cada empresario de la moda unos 1.350 euros. Si, además, van a incluir sus nuevas creaciones en uno de los desfiles de la pasarela, que cuenta con catorce diseñadores, el montante sube otros 1.800 euros más. Todo ello supone unos ingresos para el certamen de 70.000 euros, a los que hay que añadir la recaudación obtenida por las entradas al recinto y a los desfiles. Además de la inversión que realizan los diseñadores profesionales en el espacio, cada uno de ellos tiene que decorar su stand; pagar a las treinta modelos que, de media, lucen sus trajes en pasarela; alquilar también los vestuarios y un largo etcétera. Pese a todo, queda claro que a los modistos profesionales les interesa realizar esta inversión porque catorce de los dieciocho diseñadores que pasan modelos en Simof 2003 cuentan con un expositor en la feria. Las ventas no son la causa directa, sino la cantidad de público que, pasado el certamen, acude a sus comercios en busca del traje o complemento deseado. El presupuesto total destinado a Simof 2003 ha sido de 175.00 euros, contando con las subvenciones de la Diputación Provincial de Sevilla, la Consejería de Turismo y Deporte y el Consorcio Turismo de Sevilla, entre otros.

revista@flamenco-world.com
 

Más información:

Galería de imágenes. Pasarela internacional Simof 2003. Por Javier Hurtado

 

 
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