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En cuanto a los colores, son muy vivos y alegres,
prácticamente toda la gama del arcoiris y se combinan en dos tonos para
lisos y lunares. Las flores, en cambio, se matizan en grandes ramilletes con colores
muy de la tierra: gran gama de colores para los pétalos y verdes para hojas
y tallos y vuelve la tendencia de colocar una sola rosa sobre la cabeza. Complementos
especiales, los realizados en plata o chapados en oro con cristal Swarovski, metales
dorados, bolas torneadas imitando el coral y resinas teñidas a mano en
un sinfín de colores. Los zapatos, muy femeninos, de tacón alto,
casi convertidos en sandalias exclusivas. Como complemento innovador, los mantones
entrelazados de gasa.
Mención especial al rey de todos los
complementos: el mantón de Manila. Chocolate, tabaco, pistacho, crema y
azabache son los colores más llamativos escogidos para las telas de estas
auténticas obras de arte, combinados casi en totalidad con hilo marfil
y cuyo precio oscila entre los 1.500 y 6.000 euros. La magia está en las
manos de María José Naranjo, Pepa Reinoso y Manuela Romero, tres
artesanas de Carrión de los Céspedes que conforman la firma Manos
Bordadoras.

Amparo Maciá. Su colección combina tejidos
que van desde el popelín de lunares hasta los encajes o guipur, pasando por creps,
piqués y organzas. Sus corpiños y faldas asimétricas causaron especial admiración.
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Aurora Gaviño. Presentó una amplia colección
de trajes de flamenca para niñas, adheridas a la moda del corte en los vestidos,
con blusas lisas y faldas con lunares diminutos. Los perforados en rojo y los
vestidos que se cortan bajo las rodilla dejan entrever zapatos de tacón muy alto
que marcan el andar de las flamencas. |
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Flamencas sobre la pasarela
Simof es, además, un auténtico espectáculo
digno de ver al combinar no sólo la moda, sino también el cante,
el baile y la puesta en escena, que llega a superar muchas escenificaciones teatrales.
Edit Piaf y el aire parisino o el estilo Art Nouveau y Decó se suman a
las tendencias años 20, 50 y 70, pero también, y por supuesto, el
flamenco. Para Ángeles Verano desfiló un trío de lo más
flamenco: Marina Heredia, Lalo Tejada y Alba Molina. Vestidas de albero, blanco
y negro, se marcaron unas bulerías que acabaron por levantar al público
al compás de su "mira si yo soy gitana, que canto por bulerías
y repican las campanas". El plantel flamenco lo completó la cantaora
Macarena Giráldez, que lució todos los trajes de cola de Creaciones
Maricruz.
La industria ya mueve al año 120 millones de euros
La última edición de Simof ha nacido con
el firme propósito de superar a su antecesora, que convocó a más
de diez mil visitantes. El nuevo emplazamiento y su coincidencia con la Feria
del Toro ha sido todo un acierto, a juicio de los Empresarios de la Moda Flamenca,
patronal que asegura que la industria del traje de flamenca mueve alrededor de
120 millones de euros al año, unas cifras en las que, además, juega
un papel fundamental no sólo la industria del diseño del traje de
volantes, sino la enorme cantidad de complementos que giran en torno a las flamencas.
Para aumentar este volumen de negocio, más de una treintena de diseñadores
ha contado con un stand propio. Alquilar un espacio en Fibes donde exponer el
trabajo durante los cuatro días que dura la feria de Simof, le ha costado
a cada empresario de la moda unos 1.350 euros. Si, además, van a incluir
sus nuevas creaciones en uno de los desfiles de la pasarela, que cuenta con catorce
diseñadores, el montante sube otros 1.800 euros más. Todo ello supone
unos ingresos para el certamen de 70.000 euros, a los que hay que añadir
la recaudación obtenida por las entradas al recinto y a los desfiles. Además
de la inversión que realizan los diseñadores profesionales en el
espacio, cada uno de ellos tiene que decorar su stand; pagar a las treinta modelos
que, de media, lucen sus trajes en pasarela; alquilar también los vestuarios
y un largo etcétera. Pese a todo, queda claro que a los modistos profesionales
les interesa realizar esta inversión porque catorce de los dieciocho diseñadores
que pasan modelos en Simof 2003 cuentan con un expositor en la feria. Las ventas
no son la causa directa, sino la cantidad de público que, pasado el certamen,
acude a sus comercios en busca del traje o complemento deseado. El presupuesto
total destinado a Simof 2003 ha sido de 175.00 euros, contando con las subvenciones
de la Diputación Provincial de Sevilla, la Consejería de Turismo
y Deporte y el Consorcio Turismo de Sevilla, entre otros.
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