|
|
FESTIVAL FLAMENCO MONT
DE MARSAN 2007. ‘MORONEANDO’
Morón, a medias
S.C. Mont de Marsan, 6 de julio de 2007
Cursos de guitarra, baile
y compás
‘Moroneando’. Juan del
Gastor, Daniel Méndez, Eugenio Iglesias: guitarras.
David Sánchez ‘El Galli’, David Palomar:
cante. Jairo Barrull, Carmen Lozano, Lidia Valle: baile.
Tomás de Perrate, Raúl Cantizano, José
Valencia, Alejandro Granados: artistas invitados. 19º
Festival Flamenco Mont de Marsan. Espace François
Mitterrand. Mont de Marsan (Francia), 6 de julio de 2007.
21 horas
Vuelta a los territorios flamencos. Tras
los monográficos de Jerez y de Utrera en pasadas
ediciones, le tocaba el turno a Morón. Aunque,
a diferencia de los anteriores montajes, el peso específico
de los artistas de la localidad en cuestión era
escaso. Las ausencias pesaron en un espectáculo
que se eternizó durante cerca de tres horas, sin
que el contenido justificara la dilación. Y resultó
complicado ‘moronear’ sin pesos pesados actuales
como los integrantes de Son de la Frontera, sin Juan de
Juan o sin Juana Amaya. Así que incluso hubo que
recurrir a artistas invitados de los territorios vecinos
y más allá.

Daniel Méndez y Alejandro
Granados (Foto Daniel Muñoz)
El espectáculo se estructuró
en modo gala, con una sucesión de números
independientes separados por proyecciones con imágenes
del pueblo y de sus artistas más representativos,
en especial, Diego
del Gastor. Con una grabación de su toque comenzó
el espectáculo. Y luego sería Juan del Gastor
el encargado de rememorar en directo sus más emblemáticas
falsetas. El otro guitarrista de la tierra, Daniel
Méndez (o Dani de Morón), dejó
claro que su camino es otro, que forma parte de otro tiempo,
de otro mundo más ancho. También se mostró
la cantera bailaora, con solos de Lidia Valle por taranto,
Carmen Lozano por alegrías con bata de cola y Jairo
Barrull por soleá, los tres defendiendo maneras
clásicas. Y el cante local fue representado por
David Sánchez ‘El Galli’, que interpreta
con hechuras añejas, a fuego lento. La nómina
moronera se completó con invitados. Al toque, Raúl
Cantizano. Al cante, el lebrijano José
Valencia, el gaditano David Palomar y el utrerano
Tomás de Perrate. Cada uno derrochando personalidad,
buenas maneras y la idiosincrasia de su cuna. Y, al baile,
poniendo el broche a la gala por cabales y seguiriyas,
el bailaor Alejandro Granados, que con su maestría
logró levantar a la audiencia cuando muchos ya
habían abandonado sus butacas.
Cursos de guitarra,
baile y compás
| |
Curso de
Rafaela Carrasco
(Foto Daniel Muñoz) |
| |
|
Mont de Marsan también
consolida su faceta didáctica. Organizados
por Taller Flamenco, los cursos ya convocan
a más de doscientos alumnos venidos
no sólo de todo el territorio francés,
sino de otros puntos centroeuropeos. En esta
edición, los maestros de baile han
sido Rafaela Carrasco, Fuensanta la Moneta,
Rocío Molina, Marco Vargas, Esther
Vélez y Olga Villalobos; los de guitarra,
Daniel Méndez, Eugenio Iglesias, Michele
Iaccarino y Pierre Pradal; y el de compás,
cada año con más audiencia,
Gamba de Jerez. La Ècole de Musique
es durante toda la semana un ir y venir de
alumnos y profesores, de taconeos, falsetas
y palmas. Y eso por más carteles que
cuelguen en los pasillos prohibiendo el zapateo.
El viernes impartían sus últimas
clases y no escatimaron en enseñanzas.
Rafaela
Carrasco acabó su curso de tientos
recomendando a sus alumnas (sólo había
un alumno) que se animen a crear: “Ya
tenéis la estructura de la letra, marcajes,
remates... y ahora tenéis que trabajar
vosotros. Al principio, uno hace cosas muy
feas pero la única manera de ir encontrando
cosas que funcionen es probando. Si nos acomodamos
a que nos lo monten todo, no estamos completos”.
Daniel
Méndez reclamaba esfuerzo a sus
guitarristas. Al explicarles un ejercicio
técnico les desveló un secreto,
con su poquito de humor: “Si ponéis
una esponjita debajo de las cuerdas para trabajar
más duro, cuando la quitáis,
durante dos minutos, os vais a creer que sois
Paco... Luego, ya os dais cuenta de que no”.
No se sabe si de estas aulas saldrá
algún fenómeno del toque o del
baile, aunque sea momentáneo, pero
sí es cierto que, año tras año,
ya se ve la evolución de algunos alumnos,
el compromiso con el aprendizaje.
|
|
|
|