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Rafaela Carrasco
Biografía y comentarios de los lectores



 

FESTIVAL FLAMENCO MONT DE MARSAN 2007. GALA DE CLAUSURA: RAFAELA CARRASCO, ROCÍO MOLINA & FUENSANTA LA MONETA

7 maestros 7

S.C. Mont de Marsan, 7 de julio de 2007

Gala de clausura: ‘Maestros’. Rafaela Carrasco, Rocío Molina, Fuensanta la Moneta: baile. José Valencia, David Palomar: cante. Daniel Méndez, Eugenio Iglesias: guitarra. 19º Festival Flamenco Mont de Marsan 2007. Hall de Nauques. Mont de Marsan (Francia), 7 de julio de 2007. 22 horas


Rocío Molina (Foto Daniel Muñoz)
 
   

Mont de Marsan ha dado una vuelta de tuerca a la clausura del festival flamenco. La gala ‘Maestros’, una fórmula que se estrenó el pasado año con Isabel Bayón, Alicia Márquez y Alejandro Granados, ha logrado que el broche final deje de ser mero entretenimiento tras los postres, para pasar a ser un espectáculo digno del mejor escenario. Y como no es el caso, aún tiene más mérito. Las carencias técnicas, acústicas y escenográficas de este espacio, que no es sino un gigantesco hangar, quedaron en la trastienda. A escena sólo salió lo mejor de los artistas, casualmente, siete... el día siete del siete de dos mil siete. Aunque no es cuestión cabalística, sino de calidad y responsabilidad con el arte de artistas tan jóvenes. No se pierde esto, no.

A lo largo de la semana, entre clase y clase, han compuesto entre todos un espectáculo que dejó boquicerradas a mil trescientas personas. No es fácil callar a tamaña multitud en una cena popular. Pero todos lo lograron. Daniel Méndez tocó lo ayer se le quedó en el tintero. Abrió con una soleá de una potencia sobrecogedora. Y conservó esa energía para acompañar por seguiriyas a David Palomar. Ambos formaron un tándem de cante y toque de esos que parecen diseñados a medida, como fundidos en uno, en música, en expresión, en intensidad. El mismo ritmo y el mismo tono emocional les sirvió para sacar a escena a Fuensanta la Moneta, ya reforzado el cuadro con el toque de Eugenio Iglesias y el cante de José Valencia. La bailaora granadina impresionó. Tiene el gesto, los ojos, el color, las hechuras. Y a ello añade una manera felina de entender el baile. Prepara, tensa, gruñe y se lanza a matar. Clavándose el pecho salió de escena. Menos mal que dieron un descanso al público para asimilar.


Fuensanta la Moneta y David Palomar (Foto Daniel Muñoz)

Otro compenetrado par. José Valencia y Eugenio Iglesias se juntaron para traer a colación los cantes de las minas. El cantaor se dio a su público. Y remarquen el ‘su’, pues aquí es un artista queridísimo. El cuadro volvió a componerse por alegrías, para el baile de Rocío Molina. La artista malagueña puso el epílogo a la actuación que brindó hace un par de días en el Café Cantante. El vestido pastel, el pelo recogido, la rosa. Y la danza preciosista, como art-decò. Las variaciones corporales suenan a suspiro. Aunque, eso sí, cuando llega el momento del quiebro, vaya redaños. Baile personal. Baile multidimensional. Y el público, en éxtasis. El guitarrista sevillano, también maestro de los cursos, brindó una muestra de su toque en solitario, combinación del ayer y el hoy. Volvió el baile con la tercera maestra, Rafaela Carrasco, la veterana. Que tuvo la idea de estrenar un inventillo que se le ha ocurrido estos días: colocarse en medio de dos cantaores con una bata de cola, ponerlos a cantar fandangos sin acompañamiento y buscar la forma de encajarles ritmos ajenos como el de los tangos o el de las bulerías. Y el invento funciona. La creatividad está indisolublemente ligada a su baile (con bata de cola, eh) que, encima, es plástico, musical y pellizcante. La audiencia no sabía ya cómo expresar su entusiasmo pues, además, es que cada bailaora le ponía un mundo propio y diferente ante los sentidos. Aunque no incompatibles. Si ya va a ser difícil que vuelvan a coincidir las tres en un cartel, mucho más lo será que bailen juntas. Y lo hicieron, con una bulería final en la que jugaron a contrastar diferencias y buscar el común denominador. Mont de Marsan dio pie a un momento flamenco quizás irrepetible. Así encendió el marcador de la cuenta atrás para su vigésimo aniversario, que se promete especial, muy especial.


José Valencia y Fuensanta la Moneta (Foto Daniel Muñoz)

 
 
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