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HISTORIAS DE ARTE.
FESTIVAL DE MONT DE MARSAN 2004
La esencia
Silvia Calado. Mont de Marsan, 8 de julio
de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Primera parte. ‘Historias
de arte’. Baile: Matilde Coral. Cante: Chano
Lobato. Guitarra: Parrilla de Jerez. Segunda parte. Cante:
José Manzano. Guitarra. Manuel Herrera.
Café Cantante Place St Roch. Mont de Marsan (Francia),
8 de julio de 2004. 20:00 horas.
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Matilde Coral, Chano Lobato
y Parrilla de Jerez |
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“Mis piernas, su garganta y sus manos, a vuestro servicio”.
Con esta declaración de intenciones Matilde
Coral dio inicio a ‘Historias de arte’, más
una reunión que un espectáculo en el que leyendas
vivas del flamenco ofrecen la esencia de su arte, del que
también forma parte el relato vivencial. Por motivos
de salud, Parrilla de Jerez venía sustituyendo a Juan
Habichuela, pero el cambio no alteró el concepto. De
hecho, el guitarrista hasta se animó a participar con
su famosa vueltecita por bulerías y la anécdota
del papel higiénico... Más de doscientos años
suman los tres, “pero tenemos un corazón muy
grande y vamos a mostrarles el flamenco no cómo lo
hacíamos, sino como lo podemos hacer ahora”.
Comenzaron el recital por tangos, Chano
Lobato cantó entero letras de las de toda la vida:
la de la mora Candelaria, la del reloj de la audiencia...
El toque arcaico de Parrilla
de Jerez -quien acompañó hasta su reciente
fallecimiento a La Paquera- dio el punto justo. Matilde Coral,
la señora de la escuela sevillana de baile, los jaleó
derecha en su silla, plena de dignidad, de elegancia. Vinieron
después “dos o tres letritas por soleá”,
después de unas cuantas bromas con los achaques. El
reposo es toda una delicia. “Nos vamos a acordar de
Cádiz, de Ignacio
Espeleta, de Manolo Vargas, de Pericón, con una
cantiñas muy despacito para que Matilde baile”.
Dicho esto, el cantaor tiró por donde se siente más
a gusto, por los cantes ancianos y salerosos de los que ha
hecho su marchamo. La bailaora sacó gusto, fuerza y
sabiduría para dar movimiento a la escena, haciendo
volar el mantón de manila como aprendió de Pastora
Imperio. Y sin ensayar ni nada. “¡Qué cosa
más grande es el baile! Esta noche no tengo que tomar
pastillas ni nada”.
Así fueron cumpliendo el objetivo de lograr que “el
flamenco antiguo tenga un lugar en el recuerdo de los aficionados”.
Van ahora por bulerías, de regusto, lentitas, paladeadas.
Cantó Chano a cuplé y hasta metió un
fandango por bulerías, con extrema finura. Contó
Chano la historia del ‘tirititrán’, “que
viene de una borrachera de Espeleta”, y de cuando en
Biarritz le cantaba a Edith Piaf sus canciones por bulerías.
Siguió la fiesta por tanguillos, invitando a participar
a “los que sepan tocar las palmas; los que no, que se
metan las manos en los bolsillos”. Cuando iba el cantaor
por el de los anticuarios, la bailaora sevillana estaba inmersa
en un baile de los de ‘culo gordo’, reservado
a señoras ya experimentadas. “Arte, gracia, chusma”.
Para cambiar de ritmo, se fueron a por unos fandangos, que
también se bailaron con toques de clásico español.
Y es que estaban bien a gusto en aquel íntimo escenario,
entre aquel cálido público. Con la bulería
cien por cien jerezana de Parrilla entraron en la recta final.
La audiencia pidió bis y hubo bis, con unos chisposos
jaleos que quedaron registrados en el vídeo
online adjunto.
De la segunda parte de la velada se hizo cargo el cantaor
sevillano José Manzano, acompañado al toque
por Manuel Herrera. Dio un recital correcto, tocando estilos
como las alegrías, el taranto, la seguiriya, la malagueña
y los fandangos, entre otros. A la audiencia le encantó.
Y es que a Mont de Marsan le va el flamenco más añejo.
Matilde Coral y Victoria
Abril |
Entrevista a Victoria
Abril, actriz (Victoria Abril amadrina el Festival Flamenco
de Mont de Marsan)
“Yo debo ser de alma libre, como los flamencos”
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