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FESTIVAL FLAMENCO
MONT DE MARSAN 2005. DIEGO EL CIGALA
El músico del
cante
Silvia Calado. Mont de Marsan, 6 de julio
de 2005
Diego el Cigala. Manuel Parrilla, Paquete:
guitarras. Sabú: percusión. Yelsi Heredia: contrabajo.
‘Flamenco du XXIème siècle’. Antonio
Rey: guitarra de concierto. José Maya: baile. Espace
François Mitterrand. Mont de Marsan (Francia), 6 de
julio de 2005. 21 horas.
Diego el Cigala
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Otra estrella desembarcó en el escenario principal
del festival. Diego
el Cigala, que junto al maestro del piano Bebo Valdés
ha vendido miles de ‘Lágrimas negras’ en
el mundo, vino a colmar las expectativas del público
de Mont de Marsan, “donde hay tan buena afición”.
Por eso le regaló el preestreno en directo de su nuevo
disco "Picasso en mis ojos", que saldrá a
la venta el próximo septiembre. Taburete en alto, un
trago largo, una toalla... y una bendición. Sabú
marca. Martinete. Precalentamiento. La soleá toma forma
con la garganta templada. Diego el Cigala es un buen músico
del cante. Junto a Manuel Parrilla se coloca Paquete, dos
guitarras que han aprendido a complementarse. Y un contrabajo
cubano. ‘Se equivocó la paloma’ del poeta
Rafael Alberti se convirtió en unos fandangos. La voz
a tierra, rasante. El grupo ha cogido cuerpo. Va sonando fluido
y grande. Arreglos ‘deluxe’ para un tema por bulerías.
El hijo mayor de Ramón el Portugués llevó
la sonanta a tierras levantinas. El cantaor madrileño
desciende a la mina en el primer tercio, pero sólo
en el primer tercio. El resto del viaje lo hace por tangos,
mientras la banda se mantiene en latitudes orientales. Preciosa
combinación. Deleite para los oídos. El recital
continúa tirando de ritmo. “Y tú, y tú,
me estás enamorando, con esa manera de bailar por tangos”.
Un estribillo en apariencia sencillo, encierra un mundo. La
música suena limpia, fluida, divertida. La clave quizás
esté en la comunicación: todos los músicos
en escena se buscan, se escuchan. Mientras el cantaor se seca
el sudor, Sabú se marca un solo de cajón. “¡Válgame
dios!”, dice Cigala. Por bulerías, canta a Amparo.
Y, por rumbas, a todos los cantaores de la historia. De Antonio
Chacón a Camarón de la Isla.
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Aquí, a diferencia de Madrid, nadie pide a gritos
‘Lágrimas negras’, pero cuando entona los
primeros versos de ‘La bien pagá’ la audiencia
se derrite. La música en la voz. Las guitarras creando
un espacio totalmente distinto al del piano. Búsqueda
de los detalles de belleza. A la primera fila -llena de compañeros
de profesión como Blanca del Rey, Leo de Aurora, José
Valencia, Pastora Galván, Rafael Campallo...- se le
cae la baba. Diego el Cigala está generoso. Y va a
haber fin de fiesta. Invita, además, al bailaor José
Maya (antes, Joselillo Romero) y al guitarrista Antonio Rey,
los teloneros. Y vaya fiesta. Hasta Paquete, que se resiste
todo lo posible, acaba dándose su vueltecita. Y José
Maya se inspira del todo al fin, superando la reyerta mantenida
consigo mismo en su actuación en solitario por seguiriyas
y por soleá. Le toca hasta cantar unas letritas, para
que Diego el Cigala se lo siga pasando en grande bailando
por bulerías. Y con él, sus fans franceses,
que ya se han saltado el protocolo y están al pie del
escenario retratando con teléfonos móviles de
última generación todo lo que se mueve en el
escenario.
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Aprendiendo el flamenco
Felipe Mato con
Marie-Virginie
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Cerquita de la plaza de toros de Mont
de Marsan, el flamenco fluye de la mañana a la
tarde. La Escuela de Música y Danza acoge los
cursos de baile, toque y compás, organizados
por Taller
Flamenco. Blanca del Rey, Belén Maya, Ángeles
Gabaldón, El Gamba de Jerez... son sólo
algunos de los profesores que vienen a legar un poquito
de arte a los alumnos que cada año vienen de
toda la geografía francesa. Entre ellos, llama
la atención Marie-Virginie, una niña de
doce años, que tiene sorprendidos a los maestros
por su garra, por su flamencura. Y también un
alumno de más de dos metros de altura cuya inédita
estética deslumbra. El ambiente del edificio,
el ir y venir de gente, los repasos de las lecciones
en la entrada aprovechando los momentos de sol, los
tiempos de espera de los guitarristas calentando las
manos, el sonido de los zapateados que llegan desde
las aulas... bien merecen una visita. Además,
a eso de las cinco y media tiene lugar cada tarde una
conferencia sobre un tema relacionado con flamenco.
Ayer miércoles la antropóloga Cristina
Cruces habló sobre el papel de la mujer en el
baile, ilustrando la exposición con vídeos
tan curiosos como el de una fiesta en un patio trianero
con El Titi. La precedió el día antes
el director artístico del festival, Javier Puga,
con la presentación de los archivos sonoros y
audiovisuales que ya acumula el festival en sus diecisiete
años de vida. La siguiente ponencia tiene un
especial interés. El bailaor japonés Shoji
Kojima va a contar su apasionada historia de amor con
el flamenco. Y ha prometido que bailará. Ya se
estaba preparando ayer en un estudio, con todo el rigor
y la profesionalidad, la soleá. De Japón
a Francia... pasando por el flamenco.
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