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18º FESTIVAL FLAMENCO MONT DE MARSAN 2006. LOS AMADOR
/ LOS MONEO
Primicia familiar
Silvia Calado. Mont de Marsan, 6 de julio
de 2006
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‘Amador-Amador’. Juan José
Amador: cante. Raimundo Amador: guitarra. Diego Amador:
piano, cante. Ramón Amador: cante, guitarra. José
Luis Rodríguez: guitarra. Juan José Amador (hijo):
cante. Carmen Amador: cante. Luis Amador: cajón / ‘Manuel
Moneo y su familia’. Manuel Moneo: cante. El Barullo:
cante. Macarena Moneo y Rocío Moneo: cante, baile.
Juan Moneo: guitarra. Antonio Moya: guitarra. 18º Festival
Flamenco Mont de Marsan 2006. Café Cantante. Mont de
Marsan (Francia), 6 de julio de 2006. 19:30 horas
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Manuel Moneo (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Nunca. La familia Amador nunca había pisado al completo
un escenario. Nunca antes había compartido un espectáculo
puramente ‘Amador-Amador’. Y en Mont de Marsan,
a veces los milagros ocurren. Raimundo
Amador, Juan José Amador, Diego Amador, Ramón
Amador... y sus juniors se juntaron a disfrutarse, a compartir
esa especial mezcla de autenticidad y avance que caracteriza
al clan. Y es que no es normal el sello Amador. La introducción
ya lo puso de manifiesto. Iban entrando una a uno, guitarra
en ristre, dejando caer una toná ante el micro de pie.
Había incontinencia de oles entre un público
en el que figuraban artistas como Pepa de Benito. Eco cristalino
el de Juan José. Eco herrumbroso el de Ramón.
Eco tostado el de Diego. Y la guitarra de Raimundo, por derecho.
El encuentro es ya una emotiva celebración dentro y
fuera del tablao. Sinfónica de guitarras, que timonea
un José Luis Rodríguez que esta noche es Amador
de segundo apellido. Seguiriyas. Quien toca, canta. Quien
canta, toca. Soleá. Hasta los más modernos de
la familia se acuerdan hoy de “El Gloria, de Pastora,
de Tomás”. Hasta esas raíces llega el
piano de Diego
Amador, que se quedó solo por bulerías.
Gusto. Música. Flamencura. Artista superdotado con
halo espiritual.
Pata
Negra no podía faltar a la fiesta. Ni tampoco Camarón.
‘Ay, José’. Raimundo se pone flamencorockero,
turnando dedos y púa. La sala siente una especie de
agitación. Y Raimundo sigue flamencorockero pero mirando
para Morón, para Diego del Gastor. Por bulerías,
contundente y rítmico abrazado a su ‘gerundina’.
Vuelve a tomar asiento en el piano El Churri. Vuelve para
compartir taranta con Juan José Amador. Piano de acompañamiento...
para su primo cantaor y para sí mismo, también
cantaor. Ya por bulerías, piano y guitarra, la de Raimundo,
juguetean a cuatro manos. Ole. “¡Por tangos, hombre!”,
grita Juan José. Y a la orden del director de orquesta,
la tropa se pone firme. Quien toca, canta. Quien canta, toca.
La fiesta continúa por bulerías. Tantas sonrisas
cómplices como falsetas. Y la hija Carmen que se descalza
y se echa un baile salvaje al son que le marca su padre. Será
el hijo el que le cante al padre Juan José cuando cierre
la noche con una pataíta. Padres, hijos, primos, hermanos,
tíos... Cuestiones de familia.

Familia Amador (Foto: Daniel Muñoz)
También de cuestiones familiares trataron Los
Moneo en la primera parte de la velada. Con el patriarca
Manuel Moneo presidiendo parte de esta señera saga
jerezana. Por los pasillos se comentaba después que
como había cantado por seguiriyas Manuel, hacía
tiempo que no se cantaba en este festival. Y debió
ser cierto. Pero no fue todo para dentro. También hubo
fiesta. Y a dos bandas, cantando las hermanas Macarena y Rocío
por tangos y bulerías. También se lució
al cante El Barullo y hasta la nieta Filomena, una niña
menudita con traje de flamenca minifalda que, sentada en el
regazo de su abuelo, cantó cosas de mayores. Abuelos,
nietos, padres, hijos... Cuestiones de familia flamenca.
Galería
de fotos. Festival de Mont de Marsan
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| Juan José
Amador i
(Foto: Daniel Muñoz)
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Raimundo
y Carmen Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
Diego Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
Raimundo
Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
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| Ramón
Amador
(Foto: Daniel Muñoz)
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Familia Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
Raimundo,
Luis y Diego Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
Manuel Moneo
(Foto: Daniel Muñoz) |
Maestros
S.C. Mont de Marsan, 6 de julio de 2006

Alejandro Granados
(Foto: Daniel Muñoz)
Apenas han tomado aire al terminar
la intensa jornada de cursos y ya están
de nuevo en el tajo. Como novedad, esta edición
del Festival de Mont de Marsan se va a despedir
con una gala protagonizada por los maestros.
Y las tardes son para ensayar. Isabel
Bayón, Alejandro Granados, Alicia
Márquez. Jaleos, bulerías, alegrías.
A la guitarra, Daniel Méndez y Rafael
Rodríguez ‘Cabeza’. Tres
bailes personales. Dos guitarras diferentes.
En una sala de la Ecole de Musique, la primera
en tomar contacto con los tocaores es la sevillana
Isabel Bayón. La sinuosa bailaora les
traza el camino, les marca los cortes, les guía
en los vericuetos de la música de sus
tacones. Si pasa por el pasillo algún
alumno, ha de detenerse a observar a la artista.
Aunque están más que acostumbrados
a ver a sus maestros en acción. Una clase
de Alejandro
Granados es una experiencia para alumnos
y para ‘oyentes’. El maestro, todo
presencia y madurez, enseña buscando
inspiración. En ningún momento
se detiene. Marca los pasos, baila con los alumnos,
camina entre ellos, se echa a un lado a rebuscarse.
Impresiona. Cómo no serán de interesantes,
que hasta varios profesores van cada día
a seguir sus clases, tras impartir las suyas.
Allí estaban Felipe Mato y Lidia Valle
como dos alumnos más. Y eso, de verdad,
no es habitual. Otro curso a reseñar
es el de compás y palmas que imparte
Gamba de Jerez. Alumnos de guitarra, de baile
y aficionados en general tienen la oportunidad
de comprender las estructuras rítmicas
del flamenco, de conocer las claves de la ‘fiesta’,
de saber contener esa palma de más, con
un método práctico y ameno. Y
es que la oferta de cursos organizada por Taller
Flamenco es completísima. Este año
se añaden como novedad los cursos de
guitarra de acompañamiento al baile y
de acompañamiento al cante de Daniel
Méndez y Rafael Rodríguez, con
buena aceptación entre los estudiantes
franceses, cuya entrega es total. No hay más
que salir de la escuela de música para
toparse con grupitos que, entre chaparrón
y chaparrón, practican al aire libre
los ejercicios de la jornada.
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