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18º FESTIVAL FLAMENCO MONT DE MARSAN 2006. LA FARRUCA,
‘GITANAS’
Cuentan que en Sevilla...
Silvia Calado. Mont de Marsan, 7 de julio
de 2006
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de fotos / Vídeo
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‘Gitanas’. La Farruca, Angelita
Vargas, Carmelilla Montoya, Pilar la Faraona, Saray Reyes:
baile. Juana la del Revuelo, Encarna Anillo, María
Vizárraga, Mara Rey: cante. Antonio Rey, El Perla,
Ramón Amador: guitarra. 18º Festival Flamenco
Mont de Marsan 2006. Espace François Mitterrand. Mont
de Marsan (Francia), 7 de julio de 2006. 21 horas
La Farruca
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Cuentan que La
Farruca tuvo un café cantante, por el que pasaron
las más temperamentales mujeres flamencas que había
en Sevilla. Eran artistas de empaque, bailaoras y cantaoras
que hacían estremecer los cimientos de La Giralda.
Había noches en las que, envueltas en brillantes trajes
de volantes, tomaban el tablao, con la sola compañía
de tres tañedores de guitarra. Cuentan que empezaban
a calentar el ambiente de la sala por seguiriyas, entrecruzadas
en un aparente caos de marcajes, braceos y redaños,
formándose un remolino que agitaba hasta los eucaliptos
del río.
La más joven de ellas, Saray Reyes, abría después
el tiempo de solos con su eléctrica alegría.
Conocía los secretos de las maestras y a ello añadía
los arrebatos de la lozanía. Si alguien osaba asomarse
por la trastienda, quizás podía llegar a ver
a una de esas mujeres arreglándose el pelo y santiguándose
en el camerino antes de la faena. Tenía una cara de
color cobre y se llamaba Angelita Vargas. Bailaba despacito,
despacito, por tientos. Templaba el cuerpo y los pies apenas
paseando, desafiando con la mirada, hasta que la matriarca
cantaora, Juana la del Revuelo, llevaba el tiempo a tangos
y se formaba la marimorena. Era entonces cuando se hacía
menester sacar a Carmelilla Montoya, una gitana menudita y
de amplia sonrisa que se movía con tanta ligereza que
parecía flotar. Tenía trazas de la orilla trianera
y encandilaba con sus pasos al aire cuando bailaba soleá
por bulerías. Y las cantaoras jóvenes tenían
que levantarse, una a una, a columpiarla con sus cálidas
coplas.
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Juana la del Revuelo
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Ya a esas horas de la madrugada, Juana
la del Revuelo no se aguantaba y salía al pie de
la tabla a cantar por bulerías. Las explicaba con dramaturgia,
rajando a ratos la garganta, cimbreando pechos y caderas,
mientras recibía oles y más oles. Bata de lunares,
delantal del blanco de las nubes y unos graciosos pololos
cuyas puntillas enseñaba cuando rompía a bailar.
Y a Pilar, que por su grandiosa figura la llamaban La Faraona,
le inspiraban los cantes de su comadre y salía a regalar
arte con unas cuantas vueltecitas. Cuentan que su orondo cuerpo
levantaba un palmo del suelo cuando le entraba el arrebato.
Y cuentan que su hermana, la bella Farruca, metía a
una cantaora en el camerino para que le fuera cantando por
soleá mientras se ponía ese loado traje negro
que le marcaba el curvo talle. Quitaba el hipo bailando y
de todos los lugares de la ciudad y dicen que hasta del extranjero,
venían a admirarla. Recorría la tabla con la
templanza de una leona antes de la caza y rompía, cuando
nadie lo esperaba, en arranques de fuerza con los que jamás
perdía la elegancia. “¡Majestad!”,
le gritaban mientras bailaba por soleá en medio de
un corro de cuatro cantaoras. Cuando saltaban chispas en el
café, el guitarrista Antonio
Rey comenzaba a picar la canastera y todas las gitanas
volvían a reunirse para bailar una a una, en un vivo
entrecruzarse con el que se despedían... hasta la siguiente
noche. Cuentan que, aún escuchando el eco de los aplausos
del público, se juntaban en la trastienda a dar gracias
a dios.
A Eva.
Galería
de fotos. Festival de Mont de Marsan
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| Angelita
Vargas
(Foto: Daniel Muñoz)
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Encarna Anillo
y La Farruca
(Foto: Daniel Muñoz) |
Juana y La
Faraona
(Foto: Daniel Muñoz) |
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| Gitanas
(Foto: Daniel Muñoz)
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Juana la
del Revuelo
(Foto: Daniel Muñoz) |
Farruquito
y la Farruca
(Foto: Daniel Muñoz) |
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