20º FESTIVAL FLAMENCO
MONT DE MARSAN 2008
LEBRIJANO • JOSÉ DE LA TOMASA • ANDRÉS
PEÑA & PILAR OGALLA
Inspiración
Silvia Calado. Mont de Marsan, 10 de julio de 2008
Mont de Marsan
2008. Galería de fotos (2), por Daniel Muñoz
El Lebrijano: cante.
Pedro María Peña: guitarra. Agustín
Henke: percusión. Juan Sanjuan, Juanito: palmas,
coros/ José de la Tomasa: cante.
Antonio Carrión: guitarra/ ‘A fuego lento’.
Andrés Peña, Pilar Ogalla:
baile, coreografía. David Lagos, Luis Moneo, Inmaculada
Romero: cante. Alfredo Lagos, Javier Patino: guitarra.
Carlos Grilo, Alfonso Carpio: palmas. Luis el Zambo: artista
invitado. 20º Festival Flamenco Mont de Marsan 2008.
Café Cantante de la Place St-Roch. Mont de Marsan
(Francia), 10 de julio de 2008. 19:30 horas

Lebrijano (Foto Daniel Muñoz)
Y llegó. El instante sublime,
la magia del cante. Es un fenómeno repentino, esquivo,
sinuoso. Pero cuando sucede, toda la espera adquiere sentido.
Lebrijano
no hizo más que pronunciar el ‘truena’…
y sentir la puñalada de El Camborio en sus propias
carnes. No tiene explicación, pero quizás
sí desencadenantes. El cantaor aún está
convaleciente de una reciente operación, con el
vientre cosido y fajado. Y lo que la fuerza física
no daba, lo compensó con sentimiento. La genialidad
la trae de serie.
A todo ello se suma algo que no sucede
más que en Mont de Marsan. Y es el compañerismo.
No hay otro festival en el que otros veinte artistas estén
jaleando desde la primera fila, empujando cada envite
del que esté sobre la tabla. Aunque la entrega
de la audiencia, el respeto con el que acude esta afición
al Café Cantante tampoco tiene parangón.
“Hacéis de Mont de Marsan una capital del
flamenco única en el mundo”, les dijo antes
de arremeter con las cantiñas. La habló,
la contó, la llevó en volandas. Y con el
dedo fue dibujando en el aire los caminos de su música.
José de la Tomasa
(Foto Daniel Muñoz)
La mano se le posó entonces sobre
la herida. Soleá. El dolor de la madre. Perrata
mía. Seguiriya. Más dentro. “¡Viva
los genios!”, le grita José Valencia. El
contrapunto lo da la bulería. Otro de sus himnos.
Otra de las pruebas de que el cante admite renovación.
“Ay, pobre del corazón mío, por qué
me lo maltratáis”. Y las palmas por Lebrija.
Pero aún dejará sentir una última
puñalada, el cante de galeras de ‘Persecución’,
que trasladó a la Italia de hoy. El público
le pide más en pie. Y vuelve besando el suelo,
disparando un ‘traquititrá’ con el
gozo del que se sabe tocado por la inspiración.
Era inevitable que José
de la Tomasa le dedicara, a continuación, sus
cantes. El cantaor sevillano, depositario de una de las
estirpes cantaoras fundamentales, la de Manuel Torre,
utilizó la soleá, el taranto y hasta unas
alegrías para conducirse hacia la seguiriya, “el
himno nacional de mi familia”. Suyas son las letras
con las que se mira dentro de esa dramática manera.
El público le pide más, y aún estando
presente Luis el Zambo, como comenta bromeando, se entrega
por bulerías. Tiempo les faltó a Rafael
de Utrera, José Valencia, El Cabeza y Juan Reina
para subirse al escenario a cubrirle las espaldas con
su batería de palmas. Y se crece en ese cante que,
avisó, no es lo mío. Cosas de la inspiración.
El abrazo que salió a darle Juan Peña parecía
dejar sellada la inolvidable velada de cante. Pero aún
habría más. Los bailaores Andrés
Peña y Pilar Ogalla subrayan en ‘A fuego
lento’ su querencia por el cante jondo. Y no sólo
llevando voces acompañantes tan solventes como
las de David Lagos y Luis Moneo, sino invitando a Luis
el Zambo tan sólo por el placer de escucharlo cantar.
Y también tuvo su noche el tótem jerezano.
Tanto en la seguiriya como en la soleá por bulerías,
con el respaldo de la poderosa guitarra de Alfredo Lagos,
conmocionó a la escuchante audiencia.

Pilar Ogalla y Andrés
Peña (Foto Daniel Muñoz)
Aunque lo suyo fue sólo un detalle
-grandioso, eso sí- dentro de un espectáculo
de cuidada presentación en el que se acentúa
la interrelación entre los vértices del
triángulo baile-cante-toque. El bailaor jerezano
optó por la depuración formal, por la contención
y la elegancia, derrochando expresivos guiños rítmicos
por bulerías. La bailaora gaditana se empleó
en equilibrar la plástica y el temperamento. Aunque
ninguno traspasó la delgada línea de la
emoción. Como podría sospecharse, el fin
de fiesta fue de órdago, suculento postre para
una velada ‘exceptionnelle’.
En paralelo
Desde que el pasado año abrieran
la veda Marco Vargas y Chloé Brûle,
el espectáculo de calle se ha convertido
en otro atractivo más en Mont de
Marsan. La nueva propuesta es la de Rosario
Toledo y David
Palomar, que con ‘Del primer paso’
desafiaron al rabioso sol en la explanada
de la Place St-Roch un rato antes de que
el Café Cantante abriera sus puertas.
La del cantaor y la bailaora gaditana es
una obra a pecho descubierto. Cante serio
a palo seco. Baile serio sin parapetos.
Y un hilo conductor tan sencillo como efectivo,
ese proceso en el que la bailarina cae presa
de la jondura del flamenco hasta permutar
las zapatillas por los tacones. Todo ello
en cuestión de veinte minutos. Sintético,
directo, concreto. Y tan cerca que se les
siente respirar. Nunca el flamenco fue tan
próximo. Que viva el atrevimiento.
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Mont de Marsan 2008.
Galería de fotos (2), por Daniel Muñoz
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| David
Palomar y Rosario Toledo
(Foto Daniel Muñoz) |
David
Palomar y Rosario Toledo
(Foto Daniel Muñoz) |
Lebrijano
(Foto Daniel Muñoz) |
Pilar
Ogalla
(Foto Daniel Muñoz) |
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| Luis
el Zambo
(Foto Daniel Muñoz) |
Luis
el Zambo
(Foto Daniel Muñoz) |
Alfredo
Lagos
(Foto Daniel Muñoz) |
Fin de
fiesta. Andrés Peña y Pilar Ogalla
(Foto Daniel Muñoz) |
Y mañana…
• Espace François Mitterrand
(21 horas)
‘De la mar al fuego’: Lebrijano,
Luis el Zambo, Mariana Cornejo, José
de la Tomasa, Pepa de Benito, El Junco, Concha
Vargas…
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