|
ENRIQUE MORENTE
& SONIC YOUTH. HEINEKEN GREENSPACE VALENCIA
Flamencopunkrock
Silvia Calado. Valencia, 28 de octubre
de 2005
De viejo almacén portuario, a nuevo espacio
para la cultura de vanguardia. Heineken Greenspace nace haciendo
historia. Dentro de su primera programación ha propiciado
un encuentro inédito, el del cantaor granadino Enrique
Morente y el del grupo de punk rock neoyorquino Sonic
Youth. Compartieron ‘Martinete’. Una sola pieza.
Diez minutos de historia.

Enrique Morente
(Foto: Daniel Muñoz)

Enrique Morente con Sonic
Youth
(Foto: Daniel Muñoz)
|
|
| |
|
El hipnótico compás del martinete sirvió
de base al encuentro entre los colosos. El cantaor dejaba
caer los primeros ‘quejíos’. Los instrumentos
eléctricos iban, poco a poco, a su encuentro en un
punto indeterminado del aire espeso de la nave. Los flamencos
marcan el camino. Y los sonidos de Sonic Youth van cogiendo
el paso, dando una insospechada dimensión al cante
seguiriyero. ‘Omega’ va quedando lejos, pequeño.
Esto es otra calidad, otra textura, otra galaxia. Los ecos,
el compás, el ‘loop’ de guitarra de palo
de Niño
Josele, la ‘rudimentaria’ batería de
Bandolero... mantienen el tipo ante el creciente ‘tsunami’
sonoro de los neoyorquinos. Música que retumba en el
vientre. Ya no importan las letras. Ah. Ah. Ah-ah-ah-ah. Ah.
El del Albaicín está en pie, embistiendo la
crecida. El encuentro ha alcanzado ya la categoría
de trance. Sólo han pasado, según el reloj,
unos diez minutos... pero en el sentido de las tres mil personas
que abarrotan la nave, el tiempo dejó de existir.
El público reclama más pero, de momento, es
el único fruto que ha dado esta ‘sui generis’
relación fraguada en casuales encuentros en foros como
el Carnegie Hall y el Festival Primavera Sound. Los saludos
son abrazos entre los flamencos y los “punks de vanguardia”,
que casi se muestran incrédulos por haber llevado a
buen puerto una intuición de entendimiento. De hecho,
el guitarrista Thurston Moore se le oyó decir en el
‘backstage’ que lo que más le sorprendía
es que a un cantaor prestigioso y veterano como Enrique Morente
le gustara Sonic Youth.
Desde luego, no es impostura. El cantaor granadino estuvo
siguiendo todo el concierto de la banda entre calles, una
vibrante muestra de la permanente experimentación del
quinteto, que trae de cabeza desde hace veinticinco años
a los ‘agentes’ de la música moderna. Tras
un cambio de escenario a lo repostaje de Fórmula 1,
sin anestesia, entró en escena el cuadro flamenco.
Enrique Morente calló a la muchedumbre con una ronda
de martinetes, de esos con ecos fantasmagóricos que
ha convertido en seña de identidad. Escalofriante que
un público ‘indie-rockero’ vibre con lo
más esencial del arte jondo. No escatimaron en gritos,
jaleos y pitidos para aclamar al maestro. El público
pide silencio al público... para escuchar. Enrique
Morente y compañía entienden la dificultad del
vasto espacio y optan por dar caña a su repertorio,
de momento, por alegrías y de lo más tradicional.
El cantaor está inspirado y canta el llanto de la guitarra
de Lorca con la garganta asentada, sobre una prolongada cabal.
Todos a una, sin respiro, por tangos. La voz creadora, pariendo
melodías nuevas de las de siempre. Y, al fin,
‘Omega’. Muchos de los presentes esperaban
oír esos primeros acordes de ‘La aurora de Nueva
York’. La voz se levanta, se desgarra, se ‘rockeriza’.
La banda acústica toma el espíritu de la eléctrica
para acometer el ‘Manhattan’... igual de impresionante
que hace diez años. La gente corea la ‘flamenquizada’
conquista de Leonard Cohen. Y tras el éxtasis, vuelta
al principio, vuelta al origen, con una ronda de tonás
en la que participan las voces de Pepe Luis Carmona y Ángel
Gabarre. Coro de voces en corro. Pitos. Palmas. Gemidos. Y
entonces fue cuando se incorporaron al escenario Thurston
Moore, Lee Ranaldo, Kim Gordon, Steve Shelley y Jim O’Rourke.
Y entonces fue cuando nació el ‘flamencopunkrock’.

Kim Gordon de Sonic Youth en Heineken
Greenspace
(Foto: Daniel Muñoz)
|