FESTIVAL FLAMENCO NÎMES 2009.
JUAN JOSÉ AMADOR • FERNANDO TERREMOTO •
CHIQUETETE
3 verdades
Silvia Calado. Nîmes, 22 de enero de 2009
‘Trois voix pour l’histoire’.
Juan José Amador (cante) con Eugenio Iglesias (guitarra)/
Fernando Terremoto (cante) con Alfredo Lagos (guitarra),
José Carrasco (cajón), Carlos Grilo y Luis
Cantarote (palmas)/ Chiquetete (cante) con Eugenio Iglesias
(guitarra). 19º Festival Flamenco de Nîmes. Thèâtre.
Nîmes (Francia), 21 de enero de 2009, 20:00 horas
LO ATÍPICO. La
hora llegó. Juan
José Amador cantó sin nadie delante, sin
batas de cola ni zapateados en primer plano. El cantaor
sevillano dejó, por fin, sonar en libertad su eco
atípico. De entrada, tomó forma de murciana,
cante de calentamiento que enlazó con el runrún
del verdial. La soleá la asomó a La Alameda
y la brindó a “la estirpe de Los Pavones”.
La cantó con la pausa justa, llenándola de
aire, controlando milimétrica pero invisiblemente
el tempo. Y la alzó en el tramo final, azuzado por
el recuerdo de Fernanda. La voz metalizada se decantó
entonces por los fandangos, dedicados a un José Valencia
cuyos oles traspasaban las calles. Los hizo con pausa, enfatizando
la expresión y entablando conversación con
la guitarra de Eugenio Iglesias, otro solvente veterano
del oficio. Aunque para él es aún algo más
que “pedazo de guitarrista; lo quiero como si fuera
algo mío”. Con la mano en el pecho, atacó
las cantiñas. Ligeras. Melosas. Un lerele genial
anuncia las bulerías, a las que aplica sus originalidades
vocales, dibujándola bonita, dejando caer los versos.
El público no se conformó, como consciente
de que estaba presenciando algo extraordinario. Y Juan José
Amador, que tiene todos los recursos y alguno más,
respondió con un ‘trintrin’ escalofriante.
La letra del loco la clava en el tiempo, en la audiencia
y en la historia de este festival hecho por y para gente
que gusta de escuchar.
LO SEGURO. Fernando
Terremoto vino a Nîmes fiel a sí mismo.
Tiró de su repertorio de siempre, quizás variando
alguna letra, y optó por lo seguro. Nada de ese esperado
disco, producido -dicen- por un músico alternativo,
asomó. Y eso que tenía a la guitarra de Alfredo
Lagos, capaz de cualquier voltereta, y palmas y percusiones
arropándolo desde el primer momento. Esa voz suya,
sísmica, impactante, brotó de súbito
al son de bulerías por soleá. Cada embestida,
un reguero de oles. Contrastó los subidones con la
aterciopelada malagueña, todo un ejercicio de doma.
Y, con una introducción ‘alfrediana’,
llegó a la seguiriya. Con su “hospitalito de
Cai”. Con su “Porverita”. Para entonces,
le resultaba imposible disimular de cara al público,
sus incomodidades con el sonido. Decidió cortar por
lo sano, dejar atrás el micrófono -como si
lo necesitara- y plantarse en pie al filo de la tabla. Despachó
un par de fandangos que hicieron temblar los cimientos romanos
de esta ilustre ciudad. De la misma forma resolvió
la bulería final, que ilustró con la gracia
de su vueltecita. No estaba el horno para bises.
LO QUE FUE. Chiquetete,
cantaor. Chiquetete, en escena. No hacía el mismo
tiempo de lo uno que de lo otro, pero ambas cosas se salían
de la norma. Este festival, en su querencia por tener sus
propios sucesos, se ha acordado nada menos que de los orígenes
de quien después sería cantante romántico
de éxito hispanoamericano y presa mediática
de sí mismo. Aunque aquí todo ese contexto
estaba de sobra y fue recibido con la reverencia de un veterano.
“Que los duendes afloren a mi garganta”, invocó.
Y es que el artista trianero sabe que no es lo que era ni
tiene sus facultades en forma, pero es perro viejo de la
escena y no sabe rendirse. Y si su instrumento no llega
al sitio pretendido, siempre tiene a mano un recurso expresivo.
Así fue trazando su recorrido cantaor, al que imprimió
un fuerte sello trianero, desde la martinete a las soleares,
pasando por los reposados y sentidos tientos, por los cadenciosos
tangos. El público estuvo de su lado en todo momento.
Y su entrega así lo mereció. Metió
“los días señalaítos” por
fandangos, antes de asomarse a Huelva con hechuras ‘toronjeras’.
Gaditaneó por alegrías. Jerezaneó por
bulerías. Y remató la faena en el bis con
el ‘Sólo quiero caminar’. Como queriendo
decir algo.
Las
fotografías de Daniel Muñoz se
exponen sobre el templo romano Maison Carrée
Medio centenar
de instantáneas de baile, cante y toque
flamenco, se exponen sobre la milenaria fachada
durante el Festival Flamenco de Nîmes
2009. Manuela Carrasco, Paco de Lucía,
Estrella Morente, Eva Yerbabuena, Moraíto,
José Mercé… son sólo
algunos de los protagonistas de su personal
muestra. La obra del artista madrileño,
director de fotografía de Flamenco-world.com,
ya ha visitado otros emplazamientos internacionales
como Barclay Theatre de Irvine (California)
o el Bimhuis de Amsterdam. En marzo, tiene prevista
la exposición ‘Bailaora’
en el Centro de Cultura Contemporánea
L’Escorxador de la ciudad alicantina de
Elche.
Visita
el Anuario Fotográfico Flamenco 2008,
por Daniel Muñoz
Más información
www.danielmpantiga.com
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