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Enrique
Morente
Biografía,
discografía, Real Audio y comentarios
de los lectores |
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FESTIVAL FLAMENCO DE NÎMES
2007. ENRIQUE MORENTE
Cante que has de inventar
Silvia Calado. Nîmes, 26 de enero de 2007
Actividades paralelas:
El tiempo de Diego Carrasco
Enrique Morente:
cante. David Cerreduela: guitarra. Bandolero: percusión.
Ángel Gabarre, Pepe Luis Carmona: coros, palmas.
Théâtre de Nîmes. Nîmes (Francia),
26 de enero de 2007. 21 horas
El Festival Flamenco de Nîmes 2007
llega a su cenit con el recital de Enrique
Morente . Durante muchos minutos, el teatro aplaudió
unánimemente al maestro granadino (hasta sacarle
dos bises y varios saludos), tras un concierto de cante
flamenco hasta ahora inédito. Y no, no es que experimentara,
ni estrenara nuevo concepto, es sólo que es el
único cantaor que inventa el cante cada vez que
canta. Nunca la soleá es la misma soleá,
ni las letras son las mismas letras, ni ‘El pequeño
reloj’ es tampoco el mismo. Canta creando. Crea
cantando.
Enrique Morente (Foto:
Daniel Muñoz) |
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El corrillo de hombres a compás
de bulerías. Que tú, que aquel, que vuele
Enrique Morente. El quinteto toma posiciones. Ángel
Gabarre y Pepe Luis Carmona a la izquierda en pie. Bandolero
con sus percusiones a la derecha. Y Morente en el centro,
con David Cerreduela a la guitarra. Una estampa en blanco
y negro, salvo por la camisa roja del cantaor, la corbata
roja del percusionista y la guitarra color fuego del tocaor.
A paso lento, se va apareciendo el boceto de las cantiñas.
El cantaor va trazando el mirabrás, los coros adornan
lo justo, la guitarra aviva la llama con prudencia, la
percusión equilibra el grupo. Un ay que cae. Un
pregón.
La poesía hace aparición.
La guitarra lorquiana llora. Y el cante va tomando formas
nuevas. El cantaor plantea su labor como la del coreógrafo.
Dibuja cada letra dentro del conjunto, buscando una imagen,
una estética y un sentido dentro del todo. Un todo
que el artista granadino tiene pensado inteligentemente
para llevar el cante clásico -ese que se tacha
de indigerible en el exterior- a cualquier teatro del
mundo. Toda la apoyatura del cante está encaminada
a hacer del concierto un ente vivo, que va alimentándose
y creciendo. Y atención a las letras, que no son
vacuas.
El viaje por la serranía resulta
inspirador, especialmente, para la guitarra, que salió
más que airosa en su primer encuentro -sí,
sí- con el cantaor. David Cerreduela, uno de los
puntales de Cañorroto, aplicó los vívidos
recursos de su escuela, pero dosificándolos, consciente
de la necesidad de oxígeno, de un hombro al que
asirse el cantaor cuando coge un camino difícil.
“Yo vuelvo con mi jaca, dejadme volar”. Y
el taranto del tic tac. Y la soleá y la seguiriya
a solas con la sonanta, en crudo y directo al alma. Y
el corro de cierre por tonás. Y un aplauso y otro
aplauso y el pateo en el patio de butacas. Y un bis y
otro bis. Y los tangos con fondo azul, plenos de luz y
de energía. Y Lorca que se asoma. Y otro bis por
bulerías. Ay, que me tambaleo. Y tiene que volver.
Y canta por fandangos. Y qué escalofrío.
Y “el mundo me ha dado de lado porque me ve en decadencia,
pero yo me he echado la cuenta, de que el mundo no se
ha acabado y puede dar muchas vueltas. Lelelelelelelé
lelé leleleleléeee”.
El tiempo de Diego
Carrasco
“No digas que no tienes
compás. Si sabes qué es el pasado,
qué es el presente y qué es
el futuro, si tienes conciencia del tiempo,
tienes compás”. La teoría
es de la cosecha de Diego
Carrasco, que durante la tarde del viernes
estuvo en el Odéon impartiendo la primera
de sus dos clases magistrales de compás.
En esta ocasión, se centró en
la bulería de Lebrija, “que es
muy clásica, muy rancia, muy ancestral”.
Y, para ello, contó con ayudantes de
lujo: José Valencia y Antonio Moya.
Unos veinticinco alumnos, la mayoría
estudiantes de guitarra y de baile, se pusieron
en manos del maestro, que tiene diseñada
una clase interactiva en la que, casi desde
el primer minuto, las prácticas comienzan.
Para ello, eligió la nana ‘Laea’.
“Empezamos tocando las palmas muy suavito
y escuchando al compañero que está
al lado. Uno tiene que descubrir por sí
mismo cuándo está dentro y cuándo
no”, recomienda el maestro. Dos máximas.
Una, que “si algo valoramos es el silencio:
es más importante estar escuchando
que estar participando”. Dos, que “lo
más sagrado es la velocidad con la
que se empieza, la base del principio no se
puede adulterar”. Así que, manos
a la obra. La palma se desliza, los hombros
se dejan llevar, el pie izquierdo avanza y...
“ea, la ea, la ea, oh, la, la, la!”.
Como dice el maestro, es una cuestión
de respiración, “de dejar que
entre en el cuerpo ese biorritmo”. Et
voilà el compás. Aunque para
compás el del cocinero del festival.
Sí, señor. El de Nîmes
es el primer festival con cocinero flamenco.
Se han traído de Triana a Alex Gamero,
que cada tarde toma los fogones del Hotel
Atria para que a los artistas no les extrañe
el estómago. Por espinacas con garbanzos,
por menudo, por sopa de picadillo, por paella...
Toma que toma.

Diego Carrasco.
Clase de Compás (Foto: Daniel Muñoz)
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