NOCHE BLANCA DEL FLAMENCO DE CÓRDOBA 2010. CRÓNICA
Los mil y un flamencos
de una noche cordobesa
Silvia Calado. Córdoba, 19 a 20 de junio de
2010
Fotos: Daniel Muñoz
Cantaores de leyenda, lolailos
con zancos, tatuajes de Camarón,
cine callejero, las tres culturas, las fuentes solitarias,
abluciones a piano, hoteles completos, plazas chicas, plazas
grandes, las tabernas de guardia, el salmorejo, la rebequita
para el fresco, los “valgas”, canastos de maní,
el niño retratado en el tablao de tebeo, el primo,
los titos, los abuelos, los chavales de botellón…
Son mil y una instantáneas las que deja la Noche
Blanca del Flamenco de Córdoba 2010. Y todas ellas
salpicadas por una ciudad que, de noche, cualquier noche,
es ya puro embrujo. Así que imagínese lo que
llega a suceder si más de doscientas cincuenta mil
personas, a la vez, se ponen a invocar a eso que llaman
el duende.
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Jorge
Pardo y Tarik Benzi. Noche Blanca del Flamenco de
Córdoba 2010 (Fotos Daniel
Muñoz) |
Récord de convocatoria aparte, lo
cierto es que resulta de nuevo emocionante palpar, por un
lado, el poder de convocatoria del flamenco; y, por otro,
la decidida iniciativa de una ciudad por hacer de una madrugada
especializada en lo jondo uno de los platos fuertes de su
oferta cultural. Y más, cuando en menos de dos semanas
el flamenco será también protagonista de su
30º Festival de la Guitarra. Y más, cuando este
mismo otoño toca edición del Concurso Nacional
de Arte Flamenco. Y más, cuando Córdoba opta
a ser Ciudad Europea de la Cultura 2016.
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Dorantes.
Noche Blanca del Flamenco de Córdoba 2010 /
Dorantes y
Renaud García-Fons (Fotos Daniel
Muñoz) |
Esa noche, la tercera que Córdoba
consagra al flamenco, tuvo especial interés por resaltar
el mestizaje intrínseco a esta ciudad y a esta música.
A la misma hora que la cantante israelí Yasmin Levy
traía a nuestro tiempo los cantos antiguos sefardíes
ante miles de jóvenes, Enrique
Morente hacía rebosar la Plaza de las Tendillas
con su creativa manera de enfocar el cante jondo. Poderoso,
entregó a la maravillada audiencia la experiencia
de ver desde otro prisma tonás, la caña, malagueñas,
fandangos… y hasta textos picassianos. Tanta era la
expectación que para la prueba de sonido ya estaba
todo el “patio de butacas” lleno. Así
que para cuando empezó el concierto no quedaba un
hueco ni debajo de los naranjos de esa plaza donde dicen
que las horas no las dan campanas, sino rasgueos de guitarra.
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Concierto
de Morente en Las Tendillas.
Noche Blanca del Flamenco de Córdoba 2010 (Fotos
Daniel
Muñoz) |
Rock, soul y bulerías
Siguiendo por Conde de Gondomar a la caravana
de “lolailos” rumbeando al son de Los Amaya,
sorteando a la marabunta, hubo quien pudo llegar al Paseo
de la Victoria. De camino, se topó con algunas de
las obras del programa de arte contemporáneo ‘Off
the record’. En el Bulevar del Gran Capitán,
la videoinstalación de Alonso Gil ‘La felicidad
en el trabajo’. En la Caseta de la Victoria, ‘Raverbena
Flamenca. Ay Maribú’, que para entonces desprendía
los sones de ‘La leyenda del tiempo’. Hubo quien
se quedó en el macro-concierto de la Avenida República
Argentina esperando las vibraciones rockeroflamencas de
Raimundo
Amador con Howe Gelb y las soulerías de Pitingo.
Y hubo quien se adentró en la Judería en busca
del patio de la Mezquita. Allí, ya emprendida la
madrugada, ofrecía sus músicas el pianista
lebrijano Dorantes.
Sonidos flamencos, mediterráneos y hasta oceánicos
que, entre arcos de herradura, vigas de madera labrada,
susurros de agua y murmullos de gentes, fue donando al fresquísimo
viento de la noche, en compañía del cantaor
Rafael de Utrera y el brillante contrabajista Renaud García-Fons.
Magia en el Patio de los Naranjos, con media luna entre
el público.
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Pasacalles
rumbero. Noche Blanca del Flamenco de Córdoba
2010 (Foto
Daniel Muñoz) / Niño
retratado en el tablao de tebeo. Noche Blanca del
Flamenco de Córdoba 2010 (Foto
Daniel Muñoz)
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Callejeando por el laberinto de calles
encaladas, hubo quienes dieron con los ‘Flamencos
del sol naciente’ que, venidos desde el Japón,
actuaban en la Plaza del Potro; o con ‘Manos enamoradas’,
la historia de amor (bailada) de Ibn Zaydum y Walada en
la Plaza de la Compañía. Otros aprovecharon
el paseo para detenerse en alguna de las muchas tabernas
de guardia a reponer fuerzas. Y tantísimos otros
lograron hacerse hueco en la Plaza de la Corredera a escuchar
a uno de sus ilustres vecinos. ‘Puro Pele’ se
vino a llamar el macro-recital que el cantaor cordobés
dio, ante miles de personas, en este bello recinto. Simultáneamente,
otros ecos veteranos sonaban a las afueras de la ciudad,
en el Teatro de La Axerquía, donde en formato festival
cantaron El
Cabrero y Luis de Córdoba.
A eso de las tres de la madrugada, aún
quedaban por desvelarse sonidos por algún rincón
de la ciudad. Y hubo quien encontró en la recoleta
Plaza Abades el diálogo entre el laudista Tarik Benzi
y el “cantaor” de los vientos flamencos Jorge
Pardo. Y allí pudo sentirse, desde los ordenados
chinos del suelo, desde las azoteas y hasta desde la barra
del bar del fondo, eso que hace tan especial a esta ciudad,
a sus gentes y a sus noches: la convivencia de culturas…
los cruces de sus sonidos.
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El
Pele, 'Puro Pele'. Noche Blanca del Flamenco de Córdoba
2010 (Fotos Daniel
Muñoz) |