PACO DE LUCÍA, ‘COSITAS BUENAS’.
POZUELO ESCÉNICA 2007
La noche eterna
S.C. Pozuelo, 23 de junio de 2007
‘Cositas buenas’. Paco
de Lucía: guitarra. Niño Josele:
segunda guitarra. Montse Cortés, Chonchi Heredia,
La Tana: cante. Piraña: percusión. Alain
Pérez: bajo. Domingo Patricio: flauta. Festival
Pozuelo Escénica 2007. Pozuelo de Alarcón
(Madrid, España), 23 de junio de 2007. 22:30 horas
Paco de Lucía
(Foto Daniel Muñoz) |
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Noche de San Juan. Noche de fuego. Sortilegios,
espíritus, ritos. Lo malo que se quema, lo bueno
que se queda. Unos saltan la hoguera, otros queman lo
viejo... Y unos cuantos buscaron la limpieza del solsticio
de verano en la música que prende en la guitarra
de Paco
de Lucía. Unas dos mil quinientas almas -todas
las que cabían en el coso- buscaron purificarse
en el auditorio de la localidad madrileña de Pozuelo
con el mágico sonido del maestro algecireño.
Un sonido que es nuevo cuando aborda ‘Cositas buenas’,
su último disco, el que lleva defendiendo en directo
por todo el mundo desde hace tres años. Y es, a
la vez, un sonido de siempre, un sonido familiar, cuando
se cita a sí mismo, fundiendo el tiempo pasado
con el tiempo presente... y avanzando, quizás,
algún tiempo futuro.
Tiene Paco de Lucía ese poder
insólito para transgredir el devenir del reloj.
Y lo mismo lleva a la audiencia a rememorar los orígenes
del género flamenco o los suyos propios, que lo
sitúa frente a frente con la actualidad. Apenas
apunta las primeras notas de ‘Ziryab’ o de
‘Entre dos aguas’ el público, literalmente,
chilla de emoción. Qué decir de la tensión
que provoca cuando aparece y permanece solo, del cosquilleo
cuando pisa chiquitito junto a la boca de la sonanta,
la energía que insufla cuando juguetea con el ritmo...
cuando se burla del compás.
A la vez que hace ‘flash back’,
no deja en el tintero apenas nada de lo que contiene ‘Cositas
buenas’. Refrenda a cada paso del recital este repertorio
del Paco de Lucía de hoy, obligando al oyente a
actualizarse. Quiso él mismo, al comenzar este
proyecto, refrescar la manera de presentarse en el escenario,
y no es por el vestuario ni por el sempiterno palmeral
de fondo, sino por la formación. Arrancó
la gira buscando nuevos instrumentos, como la armónica,
incluso un viento hindú. Pero con el rodar del
tour, todo tiende a la formación original... pero
sin serlo: flauta (Domingo Patricio), bajo (Alain Pérez),
percusión (Piraña) y segunda guitarra (Niño
Josele). Por supuesto, cada pieza está a la altura
de las circunstancias, pero la magia en el atrás
no llega. Quizás lo que más distinga al
grupo ahora es el trío de voces, aunque sean de
parecida horma: Montse
Cortés, Chonchi Heredia y La Tana. El guitarrista
las emplea tanto como aderezo de los temas que requieren
estribillo y, echándolas ‘alante’,
para darse el gusto de acompañar y de recordar
a Camarón
de la Isla a través de muchos de sus cantes.
Siempre.
No hizo falta hoguera. Sólo Paco
de Lucía, sólo su guitarra. Y la noche más
corta del año se tornó infinita.

Paco de Lucía (Foto
Daniel Muñoz)